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Experiencia lésbica con compañerita de colegio

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Con mi novio nos fuimos a comprar los ingredientes que nos hacían falta para la cena. Ya dentro del lugar y hurgando en la góndola de quesos, nos encontramos a una vieja compañera de la secundaria que desde entonces no veíamos.

Fue una gran sorpresa que ella nos reconociera porque nosotros a ella no la hubiéramos reconocido nunca, es que aquella chiquilla regordeta de entonces hoy dejaba ver su menuda silueta bajo un vestido corto y al cuerpo, que no dude en halagar, a lo cual mi novio por detrás hizo suya mis palabras

Nos contó estaba de paseo; y paraba en casa de sus padres. Se había mudado a la ciudad de donde era nativo su pareja. Con esto ya nos había dejado saber claramente que tenía novio.

La verdad que con su conversación nos tenía cautivos, mientras ella hablaba nosotros nos miramos adivinando lo que el otro pensaba, ambos teníamos ganas de saber más sobre ella.
Invitarla a cenar era lo menos que podíamos hacer para festejar el reencuentro.
Aceptó encantada nuestra invitación con la condición de que le dejemos a ella comprar las bebidas viendo como tumbaba al carrito un par de vinos de los buenos, y una botella de whisky escocés mientras tanto nosotros escogíamos el postre a llevar

Ya en el auto y dejar de hablar llegamos a la casa de sus padres, la dejamos allí y seguimos camino a nuestro hogar.

Mientras cocinábamos nos propinábamos mimos todo el tiempo, disfrutamos de cada momento que pasamos juntos, y no siempre tiene que ser sobre la cama
Ya casi lista la cena he ido por una ducha caliente mientras mi amor avivaba el fuego de la estufa hogar para recibir cálidamente a nuestra invitada.

A punto de salir de la ducha mi novio se aparece con un pequeño paquete de regalo, para que estrenara ahí mismo, en mi rostro se vería reflejada mi sorpresa porque me dice: no quieres? no te lo doy nada
Entre risas y besuqueos lo desenvuelve diciendo:
-Mientras no me reemplaces…

Era un dildo siliconado simulando ser muy venoso dando una sensación extra, me lo llevó hasta mi boca pidiendo que lo lamiera, introduciéndolo suavemente en ella comencé a apretar los labios en un vaivén continuo sintiendo así las generosas venas casi como si se tratara de una gran pija venosa real. El me miraba mientras se tocaba su miembro ya hinchado bajo el pantalón, agarrando mi mano derecha la llevo hasta su abultado sexo.

-Esto y mucho más te espera esta noche luego de que se vaya nuestra visita.

Comprobé con mis manos que cada vez se ponía mas y mas duro, como buena perversa que soy lo acariciaba suavemente sin dejar de jugar con el dildo en mi boca, pasando mi lengua por mis labios, acto que lo vuelve loco, me tomo con fuerza de la cintura llevándome hasta él, me quito el dildo de la boca y tras mirar el reloj (comprobando que aún sobraba tiempo) me metió la lengua enroscando con la mía me dio un beso de eso que se te pone la piel de gallina, el dildo que aún sostenía en su mano lo paso superficialmente por mi conchita pero igual así llegue a mojarlo, lo miro, sonrió, y me lo llevo a la boca.

-Chúpalo todo, quiero verte la cara de putita cuándo te lo comes.

Sus palabras me excitaron doblemente, mi respiración se acrecentó ante la situación, su miembro no cabía en el interior de su pantalón, en ese mismo instante suena el timbre del portero.

A las corridas me termine de vestir, sin más tiempo a acomodar la habitación, me peine a las apuradas, me puse unas gotas de mi mejor perfume y me dirigí al living.
Justo a tiempo que ella entraba por la puerta principal y por detrás Mariano que me hacía señas obscenas haciendo referencia sobre el culo de nuestra invitada.
Cordialmente y muy a gusto la recibí, en verdad estaba feliz de volverla a encontrar, ella parecía estarlo también, quitándole el abrigo como todo un caballero la invito a sentar.

Mientras el fue a revisar la cena nosotras no parábamos de hablar, parecíamos 2 cotorras enjauladas, jaja es que habían pasado ya unos cuantos años de no vernos, y había mucho de que hablar.
Dirigiéndose hacia nosotras con el cantico de la cena está casi lista se viene acercando mi novio a lo cual Perla me dice:
– Qué guapo está Mariano, que físico ha echado y tu mi querida estás descomunalmente bella belleza al natural mas bien, porque no te veo una pizca de maquillaje sobre tu rostro.

Le agradecí con sonrisas sus halagos y no pude contenerme de decirle la figura que había logrado en estos años de no vernos, con un dejo de timidez se sonrojo y me respondió: es que he perdido unos cuantos kilos desde la secundaria a esta parte, también he aprendido a amar y cuidar mi cuerpo como antes no lo hacía.

Interrumpidas por Marian (como lo llamo yo cariñosamente) nos señalo la mesa con un gesto como cuán mesero de un restaurant, solo le faltaba la servilleta colgando del brazo, jaja
Fui en busca del vino que Perla había elegido para la ocasión, una vez puesto en la mesa Marian nos sirvió y alzando las copas brindamos por el reencuentro.

La cena estaba exquisita, casi a la perfección me animo a decir.

Entre charlas recordatorias de nuestra época de estudiantes las copas se vaciaban,las cuales eran llenadas casi al instante por el único caballero de la casa, él estaba atento a todos los detalles, para que la cena fuera una agradable noche de tiernos recuerdos y nuestra invitada se sintiera como en su propia casa.
Los 3 nos quejábamos de lo mucho que habíamos comido, pero ninguno decía nada de lo mucho que habíamos bebido, pero el fuego que encendían mis mejillas denotaba el exceso de alcohol que había entrado en mí.

Ni que decir de Perla que ya no le quedaba más prenda por quitar, le echaba culpas al hogar que estaba encendido detrás.
Hicimos una pausa entre la cena y el postre, pero seguimos bebiendo del exquisito vino que bien había sabido escoger.

Esos recuerdos inolvidables nos transportaron a la adolescencia más añorada; tras un suspiro que salió como ahogado de mi profundo interior comenté:
Qué tiempos aquellos!!!

Se miraron y largaron una carcajada sincrónizadamente como si se hubieran puesto de acuerdo.
Con un poco de dificultad al pararme fui en busca del postre, haciendo alusión que se me había trabado el taco al salir.

Disculpándose por levantarse de la mesa fue por detrás Marian, ayudando a sacar el postre de la heladera le mencione de sacar la botella de champaña que teníamos guardada desde otra ocasión, me toma por sorpresa metiendo toda su mano entre mi culo y mi cuevita y al oído me dijo:

Me encanta verte así de mareadita, estoy como loco viendo como bebes sin culpas, te desconozco un poco, vos no sos de beber y te está sentando fatal, no veo la hora de llevarte a la cama y de cogerte toda, me animo a decir que hoy serás mi sometida
Lo callo sellando sus labios con un beso y con un pequeño empujón de cadera le respondí: No exageres que no he tomado casi nada.

Con el postre en mis manos caminando delante volvió a meterme la mano en el culo, estaba desaforado, más bien descontrolado pensé

Al llegar a la mesa vemos a Perla viendo unas fotografías que yacían sobre un mueble al lado del equipo de música, eran de nuestro viaje por el interior.
Nos ubicamos nuevamente en nuestros sitios mientras comentábamos nuestra experiencia de ese no tan lejano viaje, a la vez que degustábamos de un riquísimo postre con abundante crema, chocolate, dulce de leche, no le faltaba nada, era deliciosamente exquisito.
Volvimos a alzar las copas a diferencia que esta vez era de champaña y no de vino, el motivo también era otro

Que la próxima vez trajese a su pareja.
Marian aprovechando que se hablaba de ello le preguntó a Perla a que se dedicaba su novio
Perla airosamente y sin prejuicios pide perdón por corregirlo, ambos nos miramos sin saber qué cosa iría a decir
Interrumpiendo nuestros pensamientos dice:
No es él, es ella

Y nosotros que somos una pareja modernizada y apostamos al amor, sin importar con quién largamos la contenida respiración con una sonrisa y al choque de copas brindamos por ello

No pude ocultar mi curiosidad de saber como se habían conocido, así que se lo pregunte
Anonadada estaba oyendo su historia de Amor, a Marian creo que un poco lo aburrió porque encontró un pretexto para retirarse de la mesa.
La charla se hizo corta pero creo que fue por mas de 1 hora de conversación continua.
Dejamos de hablar cuando nuestras gargantas se encontraban seca, las copas se encontraban vacias, y la botella también
Recordé el escocés que teníamos y fui en busca de él, aproveche a ver que hacia Marian, tirado sobre la cama y vestido en la habitación chica lo encontré.
Dormidísimo, ni se enteró de mi presencia.

Me dio pena despertarlo, así que con el escocés entre manos y un par de vasos para la ocasión me reuní nuevamente con Perla.

Sonrió al verme llegar abrazada a la botella,
-pensé que te habías olvidado mencionó.

-Eso nunca le respondí.

No recuerdo cuantas veces chocamos los vasos brindando por el reencuentro, pero si recuerdo que estábamos felices de ese momento.

Perla se levantó con un poco de tambaleo, se notaba que le había pegado mal el escocés , pidiéndome que le enseñe el camino al baño la acompañe hasta el, quedé esperando en el pasillo que divide el baño de la habitación, por si se necesitaba algo.

Al cabo de un par de minutos volvió a salir y se la veía bien, mareada un poquitín, pero solo eso.
-Aguarda; le dije – ya que estoy yo también voy.

Al salir no estaba esperándome, pensé tal vez estaba en el living, seguí caminando hacia el y al pasar por la puerta de la habitación la veo tumbada en la cama y con el nuevo regalo de Marian en la mano.
Me mira vislumbrada a la vez con picardía y con su dedo índice me indica que me acerque a su lado.

Al llegar y sin promediar palabras dejó el dildo sobre la cama, me tomo de la mano y me hizo sentar a su lado.

Intuí al instante lo que se avecinaba…

-la fantasía de estar con otra mujer se me hará realidad esta noche, interrumpió mi pensamiento cuándo sus manos acariciaban mis cabellos, mi rostro, mis brazos, me hacia estremecer cerré los ojos y me dispuse a disfrutar.

Con los ojos cerrados sentí su boca posar en la mía, tan suavemente que apenas me di cuenta, jugo con su boca entre abierta sobre la mía, sin besarme, solo jugaba, mientras sus manos inquietas me recorrían el cuerpo por sobre mis prendas, alzó mi mano derecha la puso encima de la de ella y la guio hasta su escote, subía y bajaba haciéndome notar su marcado y erecto pezón
-¿Te gustaría acariciarme por debajo de mi vestido? Me preguntó

-A esta altura ya no lo dudaba, le respondí que sí que lo estaba deseando.

-Tendrás que tenerme paciencia es la primera vez que voy a acariciar a otra mujer.

Ella respondió con una sonrisa:
-seguro que después de esta vez no será la única, déjate guiar por mí y déjate llevar por el momento, te sorprenderás de lo rico que la pasaremos vos y yo.

Desprendé mi corpiño, no seas vergonzosa nena.

Mis nervios se los trasmití a mis manos que no paraban de temblar, lentos eran mis movimientos sentí que tardé una eternidad en llegar hasta la prendedura de su elegante soutien.
Sentía pudor de tocar su piel, apoye mis manos suavemente sobre la prendedura y sin querer la roce, entonces ella percibió mis manos temblorosas y dijo:

Mujer no tengas miedo de mí, cierra los ojos y acaríciame el rostro con el revés de tus manos, será más fácil para romper el hielo.

Con un gesto asentí a sus palabras y me dejé llevar por su pedido.

Cerré los ojos y aún con mis manos temblando tímidamente las pose sobre sus mejillas, recorrí su cara toda y le pedí que ella también cerrara los ojos e hiciera lo mismo conmigo.

– exactamente lo que estaba por hacer, solo que no te iba a avisar.

Sentí sus manos tibias recorrer mi frente, los pómulos, la nariz, cuando llego a mi boca se detuvo un instante y sentí diferente eran las palmas de las manos, era una sensación aún más placentera.

Y copiando cada uno de sus movimientos los repetía para con ella.

Comenzó a usar sus dedos y con ellos recorría mi boca, metiendo un dedo dentro despegando mis labios entre sí, mi boca estaba seca de los nervios que tenía, el movimiento de ellos dentro de mi boca me provocaban deseo, deseaba chuparle uno a uno sus dedos, pero me parecía muy atrevido para ser la primera vez.

Siguiendo paso a paso todos sus movimientos, y con un poco de pudor metí mis dedos en su boca, pero a diferencia de mi; Perla cerro la boca y los empezó a lengüetear, (no puedo trasmitir lo que sentí en ese instante).
Fue sensacional.

Con su voz entrecortada me dice:
Mueve tus dedos en mi boca, siente mi lengua entre ellos.

Me tomo del puño y quito mi mano de su boca apretando mis dedos entre sí, me clavo la mirada mientras se llevaba mis dedos a su boca como si fuese un helado los lamió.

Me excitó mucho verla hacer aquello.

Soltando mi mano se fue acercando más, y más… Cuando quise darme cuenta tenía su boca sobre la mía y acabamos fundiéndonos en un beso suave y dulce.

Ella sin perder el tiempo desabrochó uno a uno los botones de mi abrigo, canchera para esta tarea quito de a una las mangas librándose así de la prenda, debajo de ese abrigo llevaba una camiseta negra de lycra transparente y al cuerpo, dejaba percibir mis senos libres de soutien, como le gusta que lo lleve a Marian.

Haciendo alusión al modelo de mi camiseta comentó:
-Que sensual es el diseño, y que senos mas turgentes escondes debajo de todo eso, mientras levantaba la camiseta de ambos lados enroscándola hacia arriba dejando mis pechos a su merced, con su mano derecha daba vueltas en círculos sobre la aureola de mi pezón, la sensibilidad que en ellos tengo no se hizo esperar.
Se erizaron al instante.

Con un gesto de gusto ella comentó:

-mmmmm que lindura de pezones bien duritos como me gusta a mí, y en una embestida ya estaba allí, comiéndomelos primero los lamió provocándome más excitación de la que ya tenía, luego jugó con ellos con su boca, pasando de un pezón al otro dándoles un chupón entre dientes cada vez.

Sentí la necesidad de hacer lo mismo y empecé acariciando sus hombros, su torso todo, concentrándome en ese par de tetas enormes, creería que supera la talla 100 ampliamente. Sus pezones eran más bien grandes y rozados, se los humedecí con mi lengua para luego soplar sobre ellos, (esto lo copie de Marian) y particularmente me excita mucho que me lo haga. A esta altura sus pezones estaban duros como una roca, los disfrute cada centímetro y a cada lametazo que le daba, deliciosos los encontré.

Ya casi sin pudor subí al encuentro de sus labios carnosos que no se hicieron desear, entre besos y toqueteos nos dejamos caer en la cama.

Perla se arrodillo frente a mí sin dejar de mirarme arrastró sus manos hasta mi cadera en busca de la prendedura de el jean, desabrochando los 2 botones y bajo el cierre del mismo y ayudando la tarea levante mis piernas para que al fin se librara de ellos, arrojándolo al costado de la cama.

Pensé: ahora me quita la tanga. Pero no lo hizo.

Se inclino encima de mí, quedando a la altura de ella, me acariciaba la zona con movimientos suaves, deseaba que sus dedos se apiadaran de mi excitación, y se metieran debajo de ella, pero no, bajo su cara hasta mi vagina y lamia por sobre la tanga.

Estaba empapada no daba más, quería sentir su boca dentro, sin pensármelo le dije:-quiero sentirte dentro, cómemela toda, no me hagas esperar.

Con una gran sonrisa respondió: -Estaba deseando que lo pidieras…

Sin promediar más palabras corrió la tanga a un costado y comenzó a beberme el néctar que ella misma me había provocado.

A cada vaivén de su lengua mi cuerpo se estremecía, enchastrando toda su boca, sentía como mis jugos eran absorbidos por ella, como una esponja. De repente; se inclino hacia un costado despegando su cara de mi excitada vagina.

Tomó el dildo que minutos antes ella misma había dejado; allí arriba. Me lo metió en mi boca para que lo lamiera, dejándolo todo mojado de mi propia saliva; lo llevó hasta mi caliente y latente sexo, lo introdujo en ella metiendo los no menos de 20 cm que le calculé que tendría, lo encendió; a la vez que lo metía y sacaba, sintiendo las gruesas venas que simulaba tener, estaba a punto de estallar; cuándo sin dejar de jugar con el dildo se apoderó de mi clítoris, entre lametazos y mordiscos, perdiéndome en un mar de sensaciones difíciles de explicar con palabras, entrando en el maravilloso estado de clímax total acabé dejando todo mi néctar a su disposición que sin perder un instante retiró el dildo y comenzó a beberlo todo como premio final.

Levantando su boca embadurnada de mi miel subió al encuentro de la mía, nos fundimos en un beso, saboreando de mi propio sabor.

Mientras Perla fue al baño me quedé rememorando lo sucedido, y me pregunté: Y ahora que hago?
No sabía cómo manejar la situación, me encontraba en una extraña situación.

La adrenalina corriendo a full por todo mi cuerpo aún sobresaltado por aquel orgasmo que Perla me había provocado minutos antes, cuando de repente me pareció verla pasar por el pasillo contiguo en dirección a la cocina; sin perturbar mis pensamientos seguí cómodamente recostada boca arriba, la veo entrar con un vaso en la mano sin alcanzar a distinguir que tenia dentro.

Casi murmurando como si hubiera leído mi mente me dice: -He quitado un poco de crema que decora el postre para que juguemos con ella. Espero que no te molestes por ello.

Ante mi cara atónita mientras me enderezaba, ella, sonreía, a la vez que me decía: -A sabiendas de tu debilidad por los dulces, nada mejor que seguir disfrutando de ellos.

Puso el vaso en mi mano, se recostó, boca arriba, delante de mí, yo estaba sentada en una cómoda posición de relax, que uso a menudo en las clases de yoga. Desde esta posición tenía una visión perfecta de sus generosos, firmes, y naturales pechos.

Aún con el vaso de crema en la mano con una mirada tímida recorría su cuerpo mientras pensaba como seguir.

Y casi era lógico darme cuenta que debía comenzar por ese par de tetas que Dios le ha dado, metiendo mi dedo índice en el recipiente y como queriendo emparejar la cantidad recorrí en circulo el mismo quedándome con una generosa porción.

Para mi sorpresa ya no me temblaban las manos a la hora de tocarla, así que sin más preámbulos embadurne sus aureolas y pezones, sintiendo con cada desliz como sus pezones se iban hinchando ante mis ojos.

Y antes de que la crema comenzara a dispersarse ante el calor de su cuerpo, con la punta de la lengua, y ágata rozando sus pezones comencé a lamerla lentamente, viendo su rostro como se desdibujaba en cada lengüetazo. Y no paré hasta que no quedó ni una gota de crema en ella.

Volví en busca de mas nata pero a diferencia de la primera vez metí dos dedos en el recipiente, obteniendo mayor cantidad, la distribuí por todo su abdomen, bajando hasta su ombligo y siguiendo hasta sus caderas como marcando el camino, dejando el resto.

Y haciendo el mismo recorrido que antes hice con mis dedos, lo recorrí con mi boca, lamiendo y comiendo mi dulce preferido, ella se regocijaba de placer, oyendo su jadeo aceleré mis movimientos bebiéndolo todo, hasta llegar a sus caderas, cada gota de crema que allí quedaba era consumida por mi hambrienta boca.

En el vaso quedaba aún una buena ración de crema, que bien me la había reservado para endulzar su parte más deseada. .. Su sexo!!

A mi nariz llegaba el olor de su inquietante excitación, ese olor inconfundible que desprendemos cuándo estamos extremadamente excitadas, y debo reconocer que yo también lo estaba.

Suavemente pero con firmeza retiré la diminuta tanga de color rojo, haciendo juego con su vestido, con unos detalles trasparentes que dejaba apreciar una conchita cuidadosamente depilada.

Inmediatamente le pedí que alzara sus piernas, piernas que ella sostenía con sus manos, quedando ante mí un espectáculo digno de ver…

Sus labios carnosos y rozados empapados chorreaban sus nalgas de su propia excitación, y su mirada clavada en mí, me motivaron rápidamente.

A medida que me aproximaba a su vagina su olor era cada vez más fuerte y más excitante, y sin hacerme desear, baje a tomarme su jugoso néctar…

Mmmm

No puedo explicar con palabras la sensación que en ese momento sentí, viéndole la cara, mordiéndose el labio inferior, casi al extremo de lastimarse, con cada movimiento que mi lengua daba en su vulva, elevaba las caderas como si quisiera hundirme en su sexo.

Cuando comprobé que no quedaba nada de humedad, recurrí a lo que sería en rato más mi próxima comida…. Y abriendo sus labios con mi mano izquierda, fui esparciendo la crema a medida que notaba como se entumecía su timido clítoris debajo del capuchón, dejé allí el resto que quedaba en mis dedos.

Estábamos muy excitadas, yo por ser la primera vez que comería una vulva y ella por saber el placer que se avecinaba…

Perla seguía en la misma posición, boca arriba y con las piernas abiertas y elevadas.
Yo me situé con mi cara enfrentando su rozagante vagina, cómodamente boca abajo, para no perderme el espectáculo que seguramente me daría su rostro.

La crema ya comenzaba a derretirse chorreando hasta el hoyo de su culito. Siin más vueltas mi boca fue en busca de ese tesoro, empecé a lengüetazos a comérselo, sentía como este le palpitaba en cada lamida, subí sin despegar mi lengua por su raya hasta su vulva, jugué en ella a medida que me entregaba un sabor agridulce, producto de la mezcla de su constante jugo y aquella crema dulce que minutos antes yo misma había dejado.

Mirar el disfrute de su cara hacía que me sintiera como una verdadera puta, y con más ganas reaccioné, me apoderé de su ya destacado clítoris, lo tomé entre mi boca succionándolo, en ese preciso instante un ruido hizo que alzara la mirada hacia la puerta.

Era Marian, haciendo de espectador, solo tenía el bóxer blanco puesto, y vaya a saber el rato que llevaba observándonos, y su mano en la ya dura pija haciendo de las suyas.

La miré a Perla y con un gesto le hice mirar la puerta. Al notar su presencia…

-Llegas justo a tiempo.

Excitadísimo y sin hacerse rogar se dirigió hacia nosotras quitándose el bóxer por el camino y mirándome a los ojos comentó: -No te cortes, seguí…

Poniéndose detrás de mí; arrodillado en la alfombra, me abrió las piernas y empezó a comerme la ya mojadísima vagina, yo mientras tanto volví a apoderarme de su clítoris y sin entretiempos lo degustaba frenéticamente en mi boca, como si se tratara de un delicioso caramelo. A la vez que Marian me cambiaba de posición, elevando mis caderas y mis piernas dejándome a cuatro patas y bien abierta, se subió a la cama y me lamió un par de minutos más, en aquella posición, sin hacerse esperar sentí su firme y casi salvaje embestida, entrando dentro de mí, golpeteando sus testículos en cada arremetida.

Perla había alzado su cabeza apoyándola en un almohadón para no perderse ningún detalle del espectáculo, tomo de su lado el dildo que minutos antes habíamos abandonado y mirándonos casi con devoción nos tendía su brazo para que alguno de los dos agarrara el excitante juguetito.

Tomando el dildo le pregunte: -Qué quieres que haga con el?

Ella responde:-Quiero ver como tu novio lo usa con vos

En el traspaso de mano llego a Marian. Qué con una sonrisa agradece el gesto.
Y sin perder el hilo de lo que estábamos haciendo, continuamos.

Podía sentir por la respiración de Perla que pronto me entregaría su orgasmo, pero ella queriendo dilatar un poco más la situación se contraía para no acabar …

Ella era la única espectadora de Marian, mientras lo veía, yo disfrutaba…

Sacó su gran pija de mi vagina y puso en su lugar el vibrador en velocidad media, a la vez que empujaba hacia abajo mi cintura quedando mi culo más respingón, que de por si sobresale de forma prominente sin necesidad de elevarlo, pero esta postura a Marian lo vuelve completamente loco, y desaforadamente me abría el culo con las manos y a lengüetazos, y con ayuda de los dedos que mojaba metiéndolos en mi jugosa conchita me iba preparando para penetrarme, pero estaba tan excitada con aquel dildo moviéndose dentro de mí que no le llevo mucho tiempo que me dilatara.

A diferencia de lo salvaje que me coje por adelante, por la cola siempre es muy cuidadoso, sentí como entraba el glande suavemente abriéndose camino y al ritmo de su suave embestida mi lengua aceleraba los movimientos contra el clítoris de Perla, generando esto una tensión en todo su cuerpo que me lo trasmitió a mí; en ese preciso momento sentía como mi culo se devoraba integramente la pija de Marian, levanté más aun mi cola para sentirlo más y más adentro de mí, me fascina sentirlo todo dentro, sus testículos golpeteando en mi concha me llevaron a un estado de éxtasis descomunal, al acelerar el ritmo de todo mi cuerpo mi boca también lo hacía.

Escuchar los gemidos de Perla más la pija en mi culo que a esta altura me daba tan duramente como fuera posible, le sume unos dedos en su vulva moviéndome al compas del traqueteo que me daba Marian, sin dejar de succionar el clítoris entre gemidos de ella y mis gemidos me embadurnó la cara con su néctar, y abriendo generosamente mi boca me dispuse a limpiarla.

Ella estaba alcanzando el clímax total, sintiendo la presión que ejercía Marian en cada movimiento circular que me propinaba (este sabía que era mi punto débil) , alcancé el orgasmo más rico de mi vida, casi sincronizadamente Marian se me puso delante metiéndome la pija caliente en mi boca acabándome en ella, chorreándome a borbotones.

Inesperadamente Perla se había unido a nosotros y se dispuso a lamer, comiéndose la acabada de mi novio que corría por mis tetas, a la vez que yo me tragaba las últimas gotas que caían de su miembro viril.

Marian nos pidió que con nuestras bocas embadurnadas de su leche nos diéramos un beso delante de él…

Aceptamos gustosas y lo consentimos refregándonos las bocas con el sabor de nuestros sexos.

El cumpleaños de mi mejor Amigo

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Me estaba dando un baño relajante para aliviar tantas horas de estrés laboral, cuándo un sonido proveniente del living me sobresalto. Era el timbre del teléfono. Envolviéndome en la bata que colgaba en el perchero corro a atender la llamada…
Era juanchi (mi mejor amigo) recordándome que esa noche era su fiesta de cumpleaños, y que no podía perdérmela, sabiendo lo olvidadiza que soy decidió refrescar mi memoria minutos antes.
Colgué con él y seguí…
Aún me faltaban unos detallecitos, yo no iba a dar por terminado aquel lujurioso baño sin antes haberme sumergido por lo menos unos 10 minutos en la bañera con mis espumas burbujeantes de rosas mosqueta , y jazmín …

Al llegar a la casa de Juanchi me recibieron muy amablemente unos cinco o seis chicos más o menos, uno de ellos tomo mi abrigo y mi cartera que gentilmente coloco justo detrás de la puerta de entrada.

Me encontraba confusa y pensaba donde están los demás invitados, y en voz alta pregunte al grupete de chicos _ Donde está el cumpleañeros?
Y uno con voz potente me responde: ya viene, salió un momento y nos pidió que mientras el regresaba te atendiéramos bien…

Ya más tranquila me acomodé en uno de los sillones blancos que adornan el gran living de su casa.
El más juvenil del grupo me acercó un refresco, a lo cual acepto encantada, tenia calor…
Entre charlas y refrescos el tiempo pasaba y la ausencia de mi amigo y del resto de los invitados se hacía notar.
Pero claro, no quería decir nada, iban a pensar que era una tonta.
No sé si era el baño relajante o la bebida refrescante que me habían dado pero comencé a tener un poco de sueño, y sentía mi cuerpo pesado.
Me quise parar del sillón y me volvía a caer pesadamente en el.
Los muchachos estaban ahí pero no mencionaban palabra alguna, y se miraban entre sí…

Volví en un segundo intento a querer ponerme de pie pero fue imposible, caí desplomada nuevamente, los ojos se me cerraban, y creo que los mantuve un largo rato cerrados porque cuándo los abrí estaba rodeada de cuerpos desnudos agitando fervientemente sus pijas frente a mí con miradas devorantes recorrían mi cuerpo, en ese instante me noto que también carecía de mis prendas…

Parecía como si un pulpo me hubiera rodeado, sentía manos por todos lados, en mis tetas había dos; uno lamiendo y mordisqueando un pezón, otro jalaba de la otra mama como si quisiera arrancarla, el de la voz potente me llevó las piernas hacia atrás quedando mis rodillas a la altura de mis senos y abriéndome los labios de la vagina con sus enormes manos se incrustó en ella como si jamás antes hubiera chupado una concha, se había apoderado de mi clítoris de tal manera que me hacia doler, su gran lengua me recorría salvajemente de abajo hacia arriba, y así sucesivamente … no me pude resistir ante tanta presión que este ejercía con los movimientos que me vine en un orgasmo tembloroso … saliendo un fuerte chorro de orina mezclado con mi néctar bañe su rostro que pareció no importarle y siguió con devoción levantando con su lengua cada gota que de mí salía.

A la vez alguien me ahogaba con su dura y caliente pija en un solo envión en mi boca, al grito de chúpamela putita!!! Entre mis ahogos y sus embestidas el tipo me acabó en ella, y ordenándome que bebiera hasta la última gota, yo obedecí sumisamente pasándome la lengua por mis labios para que no quede ningún rastro de su semen.

El grandote con la cara embadurnada de mi corrida la retiro de mi sexo y tomándose con la mano derecha su falo erecto lo llevó hasta mi boca dejándome anonada de semejante pedazo que este cargaba!!!
Le rodee con mis labios el prepucio lamiendo suavemente el frenillo, a la vez que mi lengua recorría parte de su tronco que ya sostenía con mi mano, mientras otro de los muchachos, este era más bien menudo, con cara de saber coger, hurgaba con sus dedos dentro de mi concha, e intercalaba con ligeros lengüetazos, otro se apoderó de mi ano, y me lo comenzó a dilatar con la punta de la lengua, sentía que me volvía loca de tanto placer…

Eran tantas manos, lenguas, y pijas rodeándome que perdí el control de todo….

La continuación sigue Aquí

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“Violación Programada” ( 2da parte )

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Me hallaba confundida, desesperada, pensaba como poder escapar de ellos, pero a la vez mi respiración aumentaba con cada lametazo que me propinaba.

El negro se aproximó del costado izquierdo abalanzándose sobre mí cuello con su lengua asquerosamente llena de saliva, entre lamidas que me repugnaban sentía sus gruesos labios succionándome la piel de mi cuello lánguido y terso que siempre tanto me han halagado ; el hijo de puta me estaba mordiendo, me hacía doler .

Creo que en ese momento fue cuándo me di cuenta que mi vida podía correr peligro, y explote en llanto otra vez.

Eso pareció excitarlos más.

El negro se bajó los pantalones y refregaba su pedazo por todo mi cuerpo que si bien no lo pude ver por la oscuridad de la noche se percibía de gran tamaño al tocar mi piel.

Ni un miserable auto pasaba por aquel lugar que me pudiera socorrer. Conocían tanto del lugar como yo, sabían muy bien que debajo de ese puente roto nadie los descubriría.

El rubio aparentaba ser el más tranquilo de los 3, aunque con una de sus manos me tenía prisionera, solo observaba en silencio sin dejar de tocarse.
Y a pesar de aquellas palabras que me había dicho minutos antes a modo de tranquilizarme, estaban abusando de mí, así que sus palabras las ignoré por completo.

El calvo dejó mi entrepierna y con bruscos movimientos se deshizo por completo de sus prendas. Me giró salvajemente poniéndome de cara al capot, mi cuerpo curvado sobre el auto me dejaba totalmente a su merced.

Bajo un tono altanero dio orden a los otros de que no me soltaran. Demostrando ser el cabecilla. Entre risas malévolas acercó su boca a mi oído susurrando aquellas palabras que hubiera preferido no escuchar nunca…

_ahora sabrás lo que es una buena cogida.

Ahogada con mi llanto como pude suplique que me dejaran ir.
Pero nada de lo que yo dijera pareció importarles. Sus carcajadas burlonas perforaban mis tímpanos demostrándolo.

Se ubicó detrás, palpó con sus manos mi sexo y me dijo:
_ que perra resultaste; mira como te mojaste hija de puta!!! Ahora se viene lo mejor, vas a disfrutar como nunca antes.

Estaba avergonzada de mí misma, no podía creer que bajo esas circunstancias me hubiera mojado.

Como endemoniado forcejeo hasta destrozarme la tanga a tirones, intentó hacer lo mismo con el corpiño pero la tela se resistió, se conformó con sacar mis tetas fuera de él.
Luego de amasarlas bruscamente durante un rato las liberó.

Con su mano pesadamente empujaba hacia abajo mi espalda para que mi cavidad quedase a la altura de su miembro, para facilitar la penetración. Y después de un par de intentos fallidos logró su cometido.
Me penetró.

Se agarro de mi cuerpo como una garrapata a un perro, luego de varias embestidas salvajes le ordenó al negro que se dejara de tocar y encendiera las luces del auto…

_ Quiero que vean cuanta leche me sacó la putita esta.

Y cuando las luces nos alumbraban sentí como derramaba su lechada caliente sobre la espalda chorreando hasta el culo.

_Ahora es tu turno Alex; mencionó; y se acercó el rubio, más tímidamente.
_ Dejemos las luces prendidas, así vemos como te la coges, dale su merecido a la pendeja esta, ¿quien se cree que es?

Ya basta, déjenme ir a mi casa, por lo que más quieran, déjenme ir.

Sus risas nuevamente presagiaban lo que se venía.

El rubio que hasta el momento parecía ser el más tranquilo de los 3 me tomó del mentón y me giró la cabeza enfrentándome a su compañero “él negro”

_ míralo bien, fíjate el pedazo que carga el hijo de puta, saboréate porque ese será tu postre.
Las carcajadas simultáneas no se hicieron esperar.

Me agarró de mi larga cabellera tirando muy fuerte de ella y me ordenó que me arrodillara. Con un movimiento de pelvis pego su sexo a mi cara.

_ al fin no aguantaba más… deseaba que llegara mi turno, yo quiero disfrutarte por completo.
Detrás del calzoncillo te espera mi pija caliente, vamos nena, quiero ver cómo la chupas.

Por primera vez pude ver su cara, era un chico de rasgos delicados, tez muy blanca y de ojos claros, aunque no llegue a divisar su color.

Tranquilamente podría habérmelo cruzado alguna vez en la calle de mi pequeña ciudad, pero jamás hubiera imaginado que debajo de ese rostro se escondiera un nefasto violador.
A modo de custodia permanecían los otros, para impedir cualquier nuevo intento de huida.

Me resistí a chupársela, ladeaba la cara para un lado y para otro, no quería hacerlo, nuevamente implore se apiadarán de mí y me dejaran ir.

Pero como consecuencia de mi rebeldía recibí un fuerte tirón de pelo y me dijo_ linda no nos ofusques que estamos siendo buenitos con vos, hace lo que te pedimos que luego podrás irte con los tuyos como si nada hubiera pasado.

Me la metió en la boca a la fuerza y con su mano empujaba de mi cabeza maniobrando los movimientos.
_ ahora hazlo sola, chúpala como buena putita que sos.

No me esperaba recibir dentro de mi boca su catarata de semen, me dio muchísimo asco y quise escupir, pero se percató antes y me obligo a tragármela.

_Sigo re caliente, ahora quiero comerte las tetas.

Me paró y apoyo sobre el auto, e incrusto su cara en medio de mis lolas a la vez que decía que eran las tetas más perfectas que había visto.

Lloraba desconsoladamente, sentí un fuerte dolor en el pecho, cansada de hacer fuerza en vano para escapar, mis piernas flaqueaban. Pero no me quería rendir, tenía que intentar zafar de ellos una vez más.

Cuando más entretenido estaba comiendo mis tetas pensé: “este es mi momento.”

Pero mi ilusión se dilapido en un cerrar y abrir de ojos, sus manos y miradas no se despegaban de mi.
De las lolas paso a lamerme el cuello, fue subiendo en busca de mi boca, y yo le corría la cara, lo evitaba.

Dios !!! que ganas de vomitar cuándo lo consiguió, me metió la lengua y hurgaba en mi boca como si fuera mi dueño, no lo pensé, cerré de golpe mi boca y lo mordí.

Se enfureció, me tomó con fuerzas entre sus brazos y me sacudió tan fuerte que me mareo, los otros reían, y el negro agrego
_ nos salió rebelde la pendeja.

El rubio no menciono ni una sola palabra más, creo que el dolor se lo impedía.

Rabioso bajó a mi entrepierna, me lamió un par de veces, y luego se posiciono del clítoris tomándolo entre sus dientes lo mordía frenéticamente, eso me causo dolor, creo fue en venganza por lo que yo le había hecho.

Sin más preámbulos me la ensarto de una, al 5to o 6to bombeo empezó a temblar, se preveía la eyaculación, yo deseaba terminara pronto la pesadilla, me moví un poco para acelerar el trámite y lo logré, acabó de inmediato, pero acabó dentro de mí.

Dejó caer su pesado cuerpo sobre el mío diciendo
_ a pesar de la mordida estuvo genial, apartándose le cedió el lugar al restante
_ Edgar llego tu momento. Mátala a pijasos, dale

Yo me sentía fatal, mi cuerpo estaba como en el aire, no sentía mis piernas, y mi cabeza parecía estallar.
Me seguían teniendo apoyada sobre el capot, nada podía hacer para detenerlo, cuándo lo tuve frente a mi noté lo gigante que era, solo distinguía su blanca dentadura, sin promediar palabra pasó su lengua por todo mi cuerpo baboseándome.

Sus labios gruesos envolvieron por completo mi sexo. Me lamio la concha de tal manera que tuve que tratar de disimular mi orgasmo.

_ mmmm me parece a mí o mi lengua juguetona te gusto?
_Qué bien sabe!!! Murmuraba mientras se nutria de mi néctar.
_Está perfectamente lubricada para mi tronco, pero antes quiero sentir tu boca en mi falo.
Otra vez se repetía la escena anterior.

Pero yo no estaba en condición de suplicar nada, sentía mi cuerpo desvanecer.
Forzando mi boca metió su pija hasta que mi garganta dijo basta, provocándome arcadas una y otra vez, era larga y gorda, esta ocupaba toda mi boca, la comisura de mis labios parecía que se iban a rasgar.

Me bajó la cabeza llevándola hasta sus enormes huevos llenos de leche, totalmente depilado.
_ lámelos, cómemelos como se los comes a tu novio.

Me arriesgue a lo que pudiera pasar, y apreté mis dientes en uno de sus testículos, para mi sorpresa ni se inmolo, parece que no apreté lo suficiente como para provocarle dolor.

Sus compañeros ya no me sostenían, se estaban pajeando como locos frente a aquella escena.

Estaba muy caliente, sus gemidos roncos denotaban su excitación.
Esta vez fue él quien se apoyo sobre el auto. Me tomó de la cintura rápidamente, fue el único instante que había quedado totalmente liberada, pero fueron fracciones de segundos, no más, solo me dio tiempo a tirar un par de trompadas al aire intentando dar en su rostro.

Quedando yo de espaldas, me abrió las piernas, metió sus dedos en mi vagina, y con un brusco movimiento me aplastó sobre él, sentí un profundo dolor, mi estrechez frenaba la entrada de todo su aparato, arrancándome un grito que retumbaba en el silencio de la noche.
_ no quise hacerte doler bebe, quiero gozarte, pero no dañarte.

Se quedó inmóvil por un momento, hasta que calculó que el dolor había desaparecido.
Y volvió a la carga otra vez… ahora se movía formando círculos dentro de mí, estaba buscando hacer lugar para meterla toda, sentía como golpeaba la cabeza de la pija en las finas paredes de mi estrecha concha.

Cuándo se conformó del pedazo que había logrado entrar me pidió que lo cabalgara.

_Cógeme vos, cabálgame, haceme explotar de placer
Lo hice, lo cabalgue lo más fuerte que pude, quería que acabara pronto. Al fin se estaba acercando el final de la pesadilla.

CONTINUARÁ

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