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Violada por 3 sujetos

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Como todos los días al salir del trabajo fui a tomar el micro, estaba en la parada esperando cuando de repente y sin siquiera advertirlos me interceptaron 3 sujetos, con la luz de un auto logré divisar sus rostros, uno rubio, otro totalmente calvo, y el ultimo negro mota de contextura muy grande, que por su acento parecía ser cubano.

Cuando reaccioné que algo tramaban quise gritar. Pero ya era tarde, me rodearon, apretujaron dejándome indefensa. Y antes de yo poder pedir auxilio el calvo tapo mi boca con una cinta, el negro me alzó como si fuera una bolsa de papa y me cargó sobre su hombro, mientras el rubio ataba mis pies para que dejara de tirar patadas al aire, y me introdujeron a un auto.

Una vez dentro y con un sujeto de cada lado me quitaron la cinta de la boca, al fin pude gritar, pero nadie me oyó…
Sobre la carretera y a esas horas no era común que anduviera alguien vagando por la zona, en mi caso era la rutina de todos los días.

De repente el auto se detuvo debajo de un puente abandonado. El lugar era muy desierto, y oscuro pero inmediatamente me ubique donde estábamos, lo reconocí.

Quise zafar de ellos, pero me fue imposible, grite todo el tiempo, suplique que no me hicieran daño, les ofrecí mi bolso, mi celular, el dinero que llevaba encima, mi reloj, todo les quise dar a cambio de mi libertad…

Pero el rubio me dijo: _nena no te das cuenta que no queremos robarte, te queremos a vos, queremos tu cuerpo, queremos cogerte toda, queremos gozar, no te resistas que no te haremos daño.

Mientras los otros 2 me bajaron del auto a la fuerza, el negro metió sus manos por debajo de mi blusa frotando mis senos muy fuertemente, se sentían ásperas, como agrietadas, me hacia doler.

Me empujaron contra el capot del automóvil, entre manotazos de ellos y míos; y entre los 3 se deshicieron de mis prendas y me dejaron en ropa interior.
Ese día estrenaba un conjunto atigrado transparente, que dejaba ver claramente las aureolas de mis senos y debajo se traslucía mi vulva delicadamente rasurada.

(Aquella noche había quedado con mi nuevo novio estrenar su regalo).

El pelado me llevó y apoyó sobre el capot, me desató y separó las piernas, yo seguía llorando desconsoladamente, el rubio y el negro se encargaron de mantenerme inmóvil, este corrió la tanga hacia a un lado y hundió su cara en mi sexo y con su lengua se encargó de abrirme los labios vaginales, luego comenzó a lamerme y cogerme con ella durante un largo rato, hacia arriba y hacia abajo.

De cada costado seguían allí haciendo a la vez de espectadores sosteniéndome con una mano y con la otra se franeleaban el bulto insistentemente por encima del pantalón.

Me hallaba confundida, desesperada, pensaba como poder escapar de ellos, pero a la vez mi respiración aumentaba con cada lametazo que me propinaba.

El negro se aproximó del costado izquierdo abalanzándose sobre mí cuello con su lengua asquerosamente llena de saliva, entre lamidas que me repugnaban sentía sus gruesos labios succionándome la piel de mi cuello lánguido y terso que siempre tanto me han halagado ; el hijo de puta me estaba mordiendo, me hacía doler .

Creo que en ese momento fue cuándo me di cuenta que mi vida podía correr peligro, y explote en llanto otra vez.

Eso pareció excitarlos más.

El negro se bajó los pantalones y refregaba su pedazo por todo mi cuerpo que si bien no lo pude ver por la oscuridad de la noche se percibía de gran tamaño al tocar mi piel.

Ni un miserable auto pasaba por aquel lugar que me pudiera socorrer. Conocían tanto del lugar como yo, sabían muy bien que debajo de ese puente roto nadie los descubriría.

El rubio aparentaba ser el más tranquilo de los 3, aunque con una de sus manos me tenía prisionera, solo observaba en silencio sin dejar de tocarse.
Y a pesar de aquellas palabras que me había dicho minutos antes a modo de tranquilizarme, estaban abusando de mí, así que sus palabras las ignoré por completo.

El calvo dejó mi entrepierna y con bruscos movimientos se deshizo por completo de sus prendas. Me giró salvajemente poniéndome de cara al capot, mi cuerpo curvado sobre el auto me dejaba totalmente a su merced.

Bajo un tono altanero dio orden a los otros de que no me soltaran. Demostrando ser el cabecilla. Entre risas malévolas acercó su boca a mi oído susurrando aquellas palabras que hubiera preferido no escuchar nunca…

_ahora sabrás lo que es una buena cogida.

Ahogada con mi llanto como pude suplique que me dejaran ir.
Pero nada de lo que yo dijera pareció importarles. Sus carcajadas burlonas perforaban mis tímpanos demostrándolo.

Se ubicó detrás, palpó con sus manos mi sexo y me dijo:
_ que perra resultaste; mira como te mojaste hija de puta!!! Ahora se viene lo mejor, vas a disfrutar como nunca antes.

Estaba avergonzada de mí misma, no podía creer que bajo esas circunstancias me hubiera mojado.

Como endemoniado forcejeo hasta destrozarme la tanga a tirones, intentó hacer lo mismo con el corpiño pero la tela se resistió, se conformó con sacar mis tetas fuera de él.
Luego de amasarlas bruscamente durante un rato las liberó.

Con su mano pesadamente empujaba hacia abajo mi espalda para que mi cavidad quedase a la altura de su miembro, para facilitar la penetración. Y después de un par de intentos fallidos logró su cometido.
Me penetró.

Se agarro de mi cuerpo como una garrapata a un perro, luego de varias embestidas salvajes le ordenó al negro que se dejara de tocar y encendiera las luces del auto…

_ Quiero que vean cuanta leche me sacó la putita esta.

Y cuando las luces nos alumbraban sentí como derramaba su lechada caliente sobre la espalda chorreando hasta el culo.

_Ahora es tu turno Alex; mencionó; y se acercó el rubio, más tímidamente.
_ Dejemos las luces prendidas, así vemos como te la coges, dale su merecido a la pendeja esta, ¿quien se cree que es?

Ya basta, déjenme ir a mi casa, por lo que más quieran, déjenme ir.

Sus risas nuevamente presagiaban lo que se venía.

El rubio que hasta el momento parecía ser el más tranquilo de los 3 me tomó del mentón y me giró la cabeza enfrentándome a su compañero “él negro”

_ míralo bien, fíjate el pedazo que carga el hijo de puta, saboréate porque ese será tu postre.
Las carcajadas simultáneas no se hicieron esperar.

Me agarró de mi larga cabellera tirando muy fuerte de ella y me ordenó que me arrodillara. Con un movimiento de pelvis pego su sexo a mi cara.

_ al fin no aguantaba más… deseaba que llegara mi turno, yo quiero disfrutarte por completo.
Detrás del calzoncillo te espera mi pija caliente, vamos nena, quiero ver cómo la chupas.

Por primera vez pude ver su cara, era un chico de rasgos delicados, tez muy blanca y de ojos claros, aunque no llegue a divisar su color.

Tranquilamente podría habérmelo cruzado alguna vez en la calle de mi pequeña ciudad, pero jamás hubiera imaginado que debajo de ese rostro se escondiera un nefasto violador.
A modo de custodia permanecían los otros, para impedir cualquier nuevo intento de huida.

Me resistí a chupársela, ladeaba la cara para un lado y para otro, no quería hacerlo, nuevamente implore se apiadarán de mí y me dejaran ir.

Pero como consecuencia de mi rebeldía recibí un fuerte tirón de pelo y me dijo_ linda no nos ofusques que estamos siendo buenitos con vos, hace lo que te pedimos que luego podrás irte con los tuyos como si nada hubiera pasado.

Me la metió en la boca a la fuerza y con su mano empujaba de mi cabeza maniobrando los movimientos.
_ ahora hazlo sola, chúpala como buena putita que sos.

No me esperaba recibir dentro de mi boca su catarata de semen, me dio muchísimo asco y quise escupir, pero se percató antes y me obligo a tragármela.

_Sigo re caliente, ahora quiero comerte las tetas.

Me paró y apoyo sobre el auto, e incrusto su cara en medio de mis lolas a la vez que decía que eran las tetas más perfectas que había visto.

Lloraba desconsoladamente, sentí un fuerte dolor en el pecho, cansada de hacer fuerza en vano para escapar, mis piernas flaqueaban. Pero no me quería rendir, tenía que intentar zafar de ellos una vez más.

Cuando más entretenido estaba comiendo mis tetas pensé: “este es mi momento.”

Pero mi ilusión se dilapido en un cerrar y abrir de ojos, sus manos y miradas no se despegaban de mi.
De las lolas paso a lamerme el cuello, fue subiendo en busca de mi boca, y yo le corría la cara, lo evitaba.

Dios !!! Que ganas de vomitar cuándo lo consiguió, me metió la lengua y hurgaba en mi boca como si fuera mi dueño, no lo pensé, cerré de golpe mi boca y lo mordí.

Se enfureció, me tomó con fuerzas entre sus brazos y me sacudió tan fuerte que me mareo, los otros reían, y el negro agrego
_ nos salió rebelde la pendeja.

El rubio no menciono ni una sola palabra más, creo que el dolor se lo impedía.

Rabioso bajó a mi entrepierna, me lamió un par de veces, y luego se posiciono del clítoris tomándolo entre sus dientes lo mordía frenéticamente, eso me causo dolor, creo fue en venganza por lo que yo le había hecho.

Sin más preámbulos me la ensarto de una, al 5to o 6to bombeo empezó a temblar, se preveía la eyaculación, yo deseaba terminara pronto la pesadilla, me moví un poco para acelerar el trámite y lo logré, acabó de inmediato, pero acabó dentro de mí.

Dejó caer su pesado cuerpo sobre el mío diciendo
_ a pesar de la mordida estuvo genial, apartándose le cedió el lugar al restante
_ Edgar llego tu momento. Mátala a pajazos, dale

Yo me sentía fatal, mi cuerpo estaba como en el aire, no sentía mis piernas, y mi cabeza parecía estallar.
Me seguían teniendo apoyada sobre el capot, nada podía hacer para detenerlo, cuándo lo tuve frente a mi noté lo gigante que era, solo distinguía su blanca dentadura, sin promediar palabra pasó su lengua por todo mi cuerpo baboseándome.

Sus labios gruesos envolvieron por completo mi sexo. Me lamio la concha de tal manera que tuve que tratar de disimular mi orgasmo.

_ mmmm me parece a mí o mi lengua juguetona te gusto?
_Qué bien sabe!!! Murmuraba mientras se nutria de mi néctar.
_Está perfectamente lubricada para mi tronco, pero antes quiero sentir tu boca en mi falo.
Otra vez se repetía la escena anterior.

Pero yo no estaba en condición de suplicar nada, sentía mi cuerpo desvanecer.
Forzando mi boca metió su pija hasta que mi garganta dijo basta, provocándome arcadas una y otra vez, era larga y gorda, esta ocupaba toda mi boca, la comisura de mis labios parecía que se iban a rasgar.

Me bajó la cabeza llevándola hasta sus enormes huevos llenos de leche, totalmente depilado.
_ lámelos, cómemelos como se los comes a tu novio.

Me arriesgue a lo que pudiera pasar, y apreté mis dientes en uno de sus testículos, para mi sorpresa ni se inmolo, parece que no apreté lo suficiente como para provocarle dolor.

Sus compañeros ya no me sostenían, se estaban pajeando como locos frente a aquella escena.

Estaba muy caliente, sus gemidos roncos denotaban su excitación.
Esta vez fue él quien se apoyo sobre el auto. Me tomó de la cintura rápidamente, fue el único instante que había quedado totalmente liberada, pero fueron fracciones de segundos, no más, solo me dio tiempo a tirar un par de trompadas al aire intentando dar en su rostro.

Quedando yo de espaldas, me abrió las piernas, metió sus dedos en mi vagina, y con un brusco movimiento me aplastó sobre él, sentí un profundo dolor, mi estrechez frenaba la entrada de todo su aparato, arrancándome un grito que retumbaba en el silencio de la noche.
_ no quise hacerte doler bebe, quiero gozarte, pero no dañarte.

Se quedó inmóvil por un momento, hasta que calculó que el dolor había desaparecido.
Y volvió a la carga otra vez… ahora se movía formando círculos dentro de mí, estaba buscando hacer lugar para meterla toda, sentía como golpeaba la cabeza de la pija en las finas paredes de mi estrecha concha.

Cuándo se conformó del pedazo que había logrado entrar me pidió que lo cabalgara.

_Cógeme vos, cabálgame, haceme explotar de placer
Lo hice, lo cabalgue lo más fuerte que pude, quería que acabara pronto.
Al fin se estaba acercando el final de la pesadilla.

Me asombré de cómo mi concha se había devorado semejante tronco, en cada cabalgada caía pegando contra sus huevos. El mismo que antes me había arrancado un orgasmo con su boca me hacia jadear, pero preferí morderme y tragarme cada gemido que me provocaba, no podía demostrar que me estaba haciendo gozar.
Sentí que su leche estaba por venir y antes de que llegara a la punta me detuve, y le pedí por favor que no me acabara dentro.

Por suerte se compadeció. Me hizo arrodillar y que se la volviera a chupar, y cuando supo que ya le venía entre mezcla de gemidos y gritos me eyaculó en la cara, parecía que nunca iba a terminar de salir leche, era asquerosamente terrible sentir su leche por toda mi cara.
Los otros 2 se sumaron frotándose frenéticamente buscando alcanzar el cometido; me acabaron con grandes chorros de semen salpicando todo mi cuerpo.

Cuando creí que al fin todo había terminado, se escucharon aplausos que provenían del final del puente, cada vez se sentían más cercanos, cambio los aplausos por una exclamación
_ ¡bien muchachos! Así da gusto contratarlos, pero para culminar falta el detalle final, no se corten con mí presencia.

Esa voz que se iba acercando cada vez más al lugar, me resultaba familiar, venía de un costado, la luz del auto no lo alcanzaba. No me dejaba ver de quien se trataba, solo se vislumbraba una figura masculina. Pensé lo peor…

¡Me van a matar!

En el preciso instante que esa frase mortal repercutía en mi cabeza me sorprendieron unos chorros desde lo alto, mojándome por completa, los hijos de re mil puta me estaban meando encima.

Con gran repulsión escupí la orina que había entrado a mi boca. Y a pesar de la asquerosa situación me alivio saber que no era lo que yo pensaba, les comencé a gritar de todo, lo que me venía en mente, descomprimí la angustia de pensar que sus caras sería lo último que iba a ver.
Mi cuerpo consternado y apesadumbrado no respondía lo que mi mente le ordenaba, mientras ellos se escurrían en la lejanía de la oscuridad, para el lado contrario con rumbo desconocido del cual me habían traído, tomando fuerzas como pude, me fui incorporando poco a poco…

Cuando tuve la intención de comenzar a correr en busca de la carretera escucho mi nombre pronunciar por aquella voz que momentos antes no había podido reconocer. Pera esta vez venía enfrentándose a los faroles del auto. Ahí recién pude ver de quien se trataba.

Era Lucas mi ex novio, del que había estado muy enamorada tiempo atrás, un chico muy posesivo, siempre me celaba tontamente y sin motivos, fue una relación enfermiza de la cual me costó salir. Él seguía persiguiéndome a sabiendas de que yo estaba de novia en la actualidad con Nicolás.

En estos últimos 2 meses no había sabido nada de él, creí que había logrado superar su problema, porque su mamá me había contado en una oportunidad que nos encontramos en el centro, que estaba yendo a un psicólogo, lo cual me alegre que se estuviera tratando.

_ no te podes quejar “mi reina” (siempre me había llamado así) aunque estemos alejados yo siempre pienso en vos.

Se fue acercando un poco más, hasta quedar frente a mí, con ánimo de amedentrarme clavo su mirada en la mía, me aterraba, me descolocaba, temía por sus intenciones.

_Te acordas amor aquel día que nos confesamos nuestras más perversas fantasías?

Me sentí desvanecer, mis piernas se doblaron, mis tobillos no me soportaron…
Caí desplomada al suelo otra vez.

Mi mente me trajo los recuerdos de aquella conversación, cuando me di cuenta de la situación me llene de odio, quise putearlo, maldecirlo a más no poder… quise decirle tantas cosas… no me salían las palabras, me estaba ahogando en ellas, pero no las podía expulsar.

Bueno “mi reina” he cumplido la tuya!! Recuerdo decías que tu fantasía más perversa era ser violada por 3 tipos, o más, y que entre ellos había 1 o 2 negros con grandes pijas dándote por todos lados, bueno solo conseguí 1 negro, te debo el otro, ja ja (su risa apabullante retumbaba en mi sien)
Que desagradecida resultaste, te acabo de cumplir tu fantasía y no me decís nada…

No podía creer lo que estaba escuchando. Él al que le brindé mi amor incondicional por casi 2 años, a él que le entregue mi juventud, mi virginidad, todo mi ser…
No me entraba en la cabeza que el monstruo que tenía enfrente alguna vez fue dueño de mis ilusiones.

Levanto mi ropa que estaba desparramada por el suelo y la tiró sobre mi cuerpo mojado y sucio y como si nada hubiera pasado me dijo:

_ Dale! vestite que te llevo a tu casa, no pensarás irte caminando con esa facha. (Nuevamente esa risa sobradora me apabulló).
Ahogada con mis propias lagrimas temblando me puse la ropa sobre mi cuerpo lleno de semen y de orina.

Me agarró de un brazo y me empujo dentro del auto. Burlándose, reprochándome por haberlo abandonado y cambiado por mi actual novio, estaba desquiciado, no era el mismo chico del cual yo había estado perdidamente enamorada tiempo atrás.

Lloré todo el camino, llegamos a la puerta de mi casa tocó bocina para que alguien saliera, tenía hasta el mínimo detalle planeado. Él sabía que los sábados mis padres se iban al campo de mis abuelos, que en la casa no quedaba nadie, era una costumbre que el bien conocía.

Salió Nico “mi novio” sobresaltado, casi corriendo, sabía que algo me había pasado, siempre llegaba a la misma hora, minutos más minutos menos.

Del mismo modo que me subió al auto me bajó.
Tomada por un brazo me tironeo y me empujó contra Nico

_ ¿le contaste a tu novio de tus fantasías?
Dejando la pregunta en el aire se marchó cobardemente.

Me largue a llorar desconsoladamente, me acurrucó en su pecho envolviéndome con sus brazos protectores, mientras entrabamos a la casa, Él no entendía nada, hasta que se lo conté TODO.

Cuando comprendió lo ocurrido me convenció de hacer la denuncia policial.

En la comisaria me trataron bien, llamaron a una médica femenina para hacerme la debida revisión, pero la infinidad de exhaustivos controles médicos me hicieron arrepentir de haber ido, era volver a repetir una y otra vez aquella situación.
Con el tiempo y gracias a mis descripciones fueron previamente citados a declarar, y detuvieron a los 4, el calvo, el rubio, el negro y a Lucas, “mi ex”.
Habían pasado más de 6 meses cuando me avisaron que había salido la sentencia del caso.
Y la noticia de que todos habían ido presos me causó alivio, y me devolvió un poco la Paz que me habían robado desde entonces. Ya no quise saber más del tema. Demasiada pesadilla había vivido hasta ese momento. Saber que estaban entre rejas me daba cierta tranquilidad.

(8 meses después de aquella noche)
Nos encontrábamos sentados en el umbral de la casa que compartíamos con Nico desde aquel maldito episodio. YO no dejaba de contemplar el rostro de mi amado, sus ojos negros, grandes, acompañado por esas tupidas pestañas que le daban un “toque especial”, su miraba perdida en vaya a saber que, no advertía de mi insistente mirar.
Su cabello renegrido, brilloso, y ondulado era toda una tentación para mis dedos… lo sorprendí deslizándolos entre ellos, acariciándolo.

Me abrazó muy fuerte y me beso muy tiernamente.
_No te preocupes por nada “mi amor” ¡¡va a estar todo bien!! Nuestro Amor todo lo vence, mientras pasaba su mano acariciando mi panza de 8 meses de gestación.
Y efectivamente así fue. Mi hijo nació, Nico le dio su apellido y todo su amor

5 años después…
Vivíamos felices los 3. Los recuerdos ya no me atormentaban, había logrado superarlo gracias a un grupo de psicólogos y a la comprensión y compañerismo de mi pareja y demás familiares.

Como casi todos los domingos habíamos llevado a Gonzalito a la plaza del centro, era una tarde soleada, de esas que invitan a tomar aire puro.

Gonza corrió a su juego preferido “la hamaca”, raramente estaban a esa hora libres. Se trepó en ella inmediatamente, lo miró a Nico con mirada cómplice buscando que lo hamaque. Yo me senté en el banco frente a ellos, disfrutando, me regocijaba de placer cada vez que los veía reír.

A los pocos minutos se ocupó la hamaca de al lado. Un niño de cabellos rubios/dorados, de aproximadamente 3 añitos, no más, llegó acompañado por un hombre joven de igual color de cabello, toda hacía suponer que se trataba de padre e hijo.

Mientras yo tomaba un poco de sol, ellos se divertían.

Al rato volteo a verlos y veo a los niños deslizándose juntos por el tobogán. Me quedé shockeada al notar el parecido asombroso entre ellos, me acerqué un poco para marcar las diferencias, serían mínimas porque no se las noté, sus rasgos eran idénticos. Me fui para donde estaban ellos. Cuando me acerqué lo suficiente recién ahí vi el rostro del supuesto padre de la criatura, ambos nos quedamos perplejos, creo que los 2 nos reconocimos al instante, él dejó de mirarme, agacho su cabeza como avergonzado, voltee a mirar el rostro del niño y ahí mi corazón se sintió estallar…

De golpe se me apareció la imagen de aquella noche, y en pocos segundos reviví las secuencias de la peor noche de mi vida.

¿Es tu hijo? Le pregunte, sabiendo de antemano la respuesta.

Cuando este me lo confirmó con un sí tembloroso, y mencionó la palabra perdón por detrás busque la mirada de Nico, él estaba observando lo mismo que yo, pero no llegó a escuchar las palabras que él había mencionado, pero por mi cara y mis ojos desencajados, creo supo descifrar mi pensamiento al instante.

Los niños eran idénticos, y no era casualidad, la genética del padre era visiblemente notoria en ambas criaturas.

Lo miré a Gonza que inocentemente sin saberlo jugaba con su medio hermano, lo llamé diciéndole que ya era tarde, vino corriendo a nuestro encuentro, Nico lo tomo de una mano y yo de la otra, y desde entonces nunca más los hemos vuelto a ver.