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Matías el stripper “mi fantasía” (1ra Parte)

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Era un miércoles cuando mi novio me anunció por teléfono que no volvería para el fin de semana como me había prometido.

Hacía más de 1 mes que estaba en otra provincia por cuestiones de trabajo.

Durante ese tiempo nos mantuvimos  en contacto por todos los medios posibles para no extrañarnos tanto, y un par de veces por semana nos masturbábamos viéndonos por la webcam saciando nuestro deseo sexual. Pero tuvo la pésima idea de contarme que no nos íbamos a poder ver justo antes de tener nuestra “pajita” semanal.

Eso me enojó de tal manera que se me fueron las ganas de hacerlo.

Con lo cual previa discusión corté fríamente la conversación haciéndole creer que tenía mucho sueño.

Mi enojo era por demás lógico porque estaba ilusionada de que ese fin de semana íbamos a coger a lo loco.

Ahí nomás empecé a dar rienda suelta a mi fantasía…

Me puse a googlear “strippers” y caí en una reconocida web de show exclusivo para mujeres.

Entré al apartado dónde están los showman y ahí me entretuve viendo cuerpos sin un gramo de grasa, “fibrosos por dónde se los mire”. Abdominales re marcados, verdaderas esculturas masculinas.

Me excité viéndolos, más que nada por el morbo de saber que se dedican a calentarnos; eso convirtió mi cabeza rápidamente en una ratonera.

Uno más lindo que otro, de diferentes edades, y para todos los gustos.

Pero cuando vi a “Matías” (30 años) me voló la cabeza.

A medida que iba mirando las fotos de sus shows me fui enamorando de su estética, de su sonrisa despampanante, y de su mirar “sugestivo”.

Todo lo que encontré  en la web sobre él me fue poco, quise más y más, y seguí googleando, pero a diferencia de la anterior  filtré la búsqueda y puse: “Matías, stripper” y así fue como di con su Facebook  y sin dudar me hice fans.

Para mi satisfacción encontré publicado varios álbumes con más de 100 fotos.

Mis ojitos brillaban emocionados.

No sabía por cual empezar, a medida que lo miraba en diferentes posturas y con distinta vestimenta durante situaciones “osadas” mi cabeza estallaba con pensamientos libidinosos.

Cuando acabé de ver todas las fotos por segunda vez consecutiva (¡sí! Las miré todas dos veces) me acomodé en el sillón con la notebook en la falda y un tarro de helado que había quedado del mediodía con más de la mitad “para refrescar la calentura” y me dispuse a disfrutar de los videos que él había posteado.

Verlo  moverse durante sus shows privados me volvió re loca. Sus bailes y rutinas me llevaron a un grado de deseo desmedido. Ahí nomás, en caliente busqué como contactarme con él y encontré un número telefónico.

En tan solo unos segundos estaba marcando.

¿La verdad?

pensé que nadie iba a atender; qué quizás el número era falso o ya inexistente. Pero para mí grata sorpresa no…

Mientras el teléfono llamaba el corazón me bombeaba al doble de lo normal, mis pulsos en ese momento cálculo pasaban de 100.

– ¡hola! ¿Quién habla? – Pregunta una agradable voz masculina.

Quisiera hablar con Matías. ¿Estaría él?

– ¡El te habla! ¿Vos sos…?-

Mi nombre es Martina, pero no nos conocemos, te llamo porque  acabo de descubrirte y me encantaste. Quiero saber cuánto cobras por un show privado. (Sin vueltas directo a lo que me interesaba).

La charla duró tan sólo unos pocos minutos donde mediante preguntas me saqué todas las dudas, y pedí disculpas por atosigarlo por completo desconocimiento.

Cuando me preguntó cuantas chicas íbamos a ser le informé que no pensaba compartirlo con nadie. Que quería un Show para mi propio disfrute.

(Seguramente habrá tenido muchas otras que como yo deliraron al extremo de quererlo tener   en forma privada)

Antes de decirme la cifra se interesó en saber mi edad (23) y la zona a la que debía trasladarse.

–  Es que un show para vos solita te va a salir muy caro… –

Ahí nomás como cuan millonaria rebasada en billetes le pregunté: ¿Y de cuánto estamos hablando?

Se escuchó una risita de ganador como diciendo: “esta minita está re caliente”.

Meditó unos segundos comentando que bajaba el precio del show por tratarse de 1 sola persona, pero que no podía hacerme menos, ya que tendría que trasladarse unos cuantos km. Pero que si yo estaba de acuerdo me gratificaría con 1 hora más de show, sin rutinas, y a su libre albedrío.

Para la magnitud de mi fantasía el precio me pareció más que razonable.

Concordamos el día y la hora coordinando entre sus horarios y los míos y tras una previa explicación de los pasos a seguir; cortamos.

Estaba más nerviosa que antes de llamarlo.

Saber que tendría a Matías en mi departamento me emocionaba de manera irrestricta.

Llegó el viernes, era el “DÍA” me preparé como en mis mejores tiempos de adolescente cuando me probaba ropa hasta acabar con todo el placar desparramado sobre la cama, y mirando la montaña de ropa diciendo “no tengo que ponerme”.

Bueno, exageré un poquito pero… me probé  varias prendas hasta que me decidí por una de mis últimas adquisiciones: un vestido negro straples de satén entallado en la cintura con 3 capas de bolados en caída, dándole  movimiento a la falda; dejando ver un poco más arriba de mis rodillas.  Para mi metro sesenta y siete era el largo indicado.

Y unas sandalias plateadas adornaron mis pies desprovistos de medias.

Un maquillaje suave para iluminar la piel de mi rostro y un toque de rouge sobre mis labios fueron lo único artificial sobre mi cuerpo.

Mi cabello suelto y recién planchado, que según mis amistades e incluso mi novio dicen que me queda mejor que mis ondas naturales.

Busqué entre mis alhajeros un par de aros grandes, plateados y colgantes para poder lucirlos junto a mi cuello estilizado que muy bien supe combinar con una gargantilla de igual importancia.

Me puse frente al espejo del living y su reflejo me mostro ni más ni menos lo que quería ver. Me veía sencillamente hermosa.

A medida que el momento se estaba acercando mis nervios iban en aumento. Caminé de un lado para otro, me recorrí todos los ambientes.

Puse música para relajarme, no lo conseguí por completo pero igual me tranquilizó un poco.

Me senté en el sillón que está frente a la puerta a esperar que llegara…

Habían pasado 20 minutos de la hora acordada, mi fantasía se desmoronaba  a medida que transcurrían los segundos.

Hasta que al fin llamó el portero.

¿Sí?

-Matías-

¡Pasá!

El alma me volvió al cuerpo y en mi rostro se reflejaba la alegría de saber que al fin había llegado la hora.

Lo esperé con la puerta abierta, estaba por demás ansiosa. Me paré en la entrada para recibirlo.

Cuando lo vi…

¡Diosssssssssss! Es la perfección absoluta. -pensé-

Llegó vestido con un jeans localizado, celeste claro, una musculosa blanca ultra mega pegada a su cuerpo vigoroso, dejando entrever sus impecables abdominales  y traía consigo un bolso negro.

Tras pasar la puerta lo apoyó en el suelo y me saludo con un beso y “esa” sonrisa mucho más linda personalmente que en sus fotos.

Con solo sus labios rozando mi rostro me estremecí.  – Pensé -: Si me viera mi novio… Pero mi pensamiento desapareció mágicamente cuando volví la mirada sobre Matías.

(A la mierda mi novio)

– ¡Sos muy linda! Martina –

Y me agarró la mano haciéndome girar. Mientras lo hacía agregó…

– Y muy sensual –

¡Muchas Gracias! (Seguro forma parte de su show) -pensé-

Le indiqué el cuarto donde podía dejar las cosas y en el que supuse se cambiaria para sus rutinas.

Ya en el living de nuevo le convidé un trago, y lo invite a tomar asiento. Me preguntó si había alguno de sus personajes que fuera mi preferido para arrancar con ese. Le respondí que cualquiera que eligiera me parecía bien.

O sea me gustan todos. ..

Y distendí la seriedad de mis rasgos ofrendándole una pequeña sonrisa.

Terminó la gaseosa (no quiso tomar alcohol) y se paró preguntándome  si podía poner un cd que tenía en su mano. Tomó una silla y la colocó en el medio del living, delante del sillón en el que estaba sentada.

Colocó el cd, sonaba un tema instrumental que desconozco, pero lindo, y se fue al cuarto.

Volvió  cuando arrancó un  break dance vestido  de policía y así comenzó su primera rutina.

Me gustaba saber que en ese momento era  su única espectadora; bajo esa situación me sentí poderosa.

Con una pierna sobre la silla meneaba habilidoso su pelvis sin dejar de atravesarme con su mirar seductor, aumentando en forma paulatina mi inexorable excitación.

Entregada como cuan hechizada me dejé persuadir por sus encantos y disfruté de sus tácticas. Abandonó la silla y fue en mi búsqueda. Se paró delante y con su pelvis rozando mi rostro se contorneó tentándome…

Imagínense mis caras. ¡Por Dios! Transpiraba por los nervios que me causaba su seducción.

Mientras se cambiaba aproveché a beber un trago para extinguir el fuego que me había generado.

Para que puedan visualizar la siguiente imagen les cuento: entre la habitación y el living nos separaba un pasillo. En él se detuvo recostándose contra la pared vestido de cowboy con las piernas abiertas y una mano sosteniendo el sombrero.

Uffffffff  ¿Cómo trasmitirles lo que sentí al verlo? Contrariamente a la vez anterior su mirada era dura, recia, como llevándose el mundo por delante.

Me mató el pantalón color chocolate con flecos a los laterales haciendo juego con el chaleco  también con flecos. Esa apariencia de machote irresistible me puede.

(Siempre sentí gran atracción por los vaqueros)

Se acercó sin cambiar la dureza de su rostro y con su mirada punzante clavada en mis ojos se sacó el cinto y jugaba con su cuerpo mientras caminaba hacia mí. Al llegar, me enlazó con él y giró poniéndose de espaldas a mí…

ahhhhhhh nooooooo

No se imaginan lo que fue ver semejante espectáculo…

¡Diosss míooooo!

El pantalón tenía como unos remiendos, como si fueran recortes extras, añadidos, los que de un tirón arrancó deshaciéndose de ellos dejando ver la perfección de sus hermosos y redonditos gluteos, me tentaban, gorditos y firmes…

¿Qué cómo lo sé?

Porque él mismo tomó mis manos y me las llevo hasta allí, al principio se lo acaricié tímidamente, pero él volvió a poner sus manos sobre las mías y guio los movimientos con firmeza.

¿Ah síiii? Querés que te sienta eh…

A mi juego me llamaste -pensé-

Dejé la timidez de lado y le demostré cuan felina puedo ser abriendo mis dedos sobre sus redondeces y haciendo sentir mis uñas en ellos comencé a deslizarlos…


“Matías” Stripper (mi nueva fantasía) fotitos p/seguidoras

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EN BREVE LA HISTORIA COMPLETA  ENTRE MATÍAS Y YO

AUTORIZADA POR EL PROPIO MATÍAS.

DESDE YA!

Un adelanto de la misma

A  medida que el momento se estaba acercando mis nervios  iban en aumento. Caminé de un lado para otro, me recorrí todos los ambientes.

Puse música para relajarme,  eso me tranquilizó un poco. Y  me senté en el sillón que está frente a la puerta a esperar que llegara.

Habían pasado 20 minutos  de la hora acordada… mi fantasía se desmoronaba  a medida que transcurrían los segundos.

Hasta que al fin llamó el portero.

¿Sí?

-Matías-

¡Pasá!

El alma me volvió al cuerpo y en mi rostro se reflejaba la alegría de saber que había llegado la hora.

Lo esperé con la puerta abierta del departamento, ansiosa como pocas veces antes. Me paré en la entrada para recibirlo.

Cuando lo vi.

¡Diosssssssssss! Es la perfección absoluta. -pensé-

Llegó vestido con un jeans celeste claro, localizado, una musculosa blanca ultra mega pegada a su cuerpo vigoroso, dejando entrever sus impecables abdominales  y traía consigo un bolso negro.

Tras pasar la puerta lo apoyó en el suelo y me saludo con un beso y “esa” sonrisa que es aún  mejor que en sus fotos.

Espero les haya gustado la previa.

Besos a tod@s

Martina