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“Amor entre hermanos” (no hay mejor amante que mi hermano) 3ra parte (EDITADA)

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Sus dedos fueron por más… se filtraron orillando la única prenda que uso para dormir, y por primera vez  alguien que no fuera yo rozaba la “zona prohibida” (como la llamó mi mamá el día que tuvimos una “charla intima”  de mujer a mujer) habían pasado tan solo cuatro meses de haber menstruado por primera vez, lo recuerdo porque desde entonces mi cuerpo comenzaba a perfilar aquellas formas femeninas dejando atrás el cuerpo de niña para convertirme poco a poco en la mujer que soy hoy…

Sigo describiéndoles  “el sueño” que me voy de tema, je je

Cuando percibí sus dedos examinando el área, sentí una rara sensación de bronca y de placer,  paradójicamente inexplicable.

Mi cuerpo y mis cuerdas vocales seguían  sin responder. Él, sin embargo ajeno a mis intenciones continuaba  sigilosamente estimulando con sus dedos infiltrándose  en lo más profundo de mi sexo, perdiéndose en la humedad que él había incitado…

Se mantuvo sumergido e inmóvil por unos segundos, tratando de  asegurarse de no perturbar mi somnolencia, en ¿mi sueño? mantenía los ojos abiertos, expectante  a cada manipulación, a cada ruido (algo que él no llegaba a divisar, siendo que la visibilidad era casi nula a la altura de mi cama, no obstante yo sí podía distinguirlo).  Impotente por no poder ejercer resistencia.

Después de un pequeño lapso comenzó a mover los dedos en forma ascendente  en mi “zona prohibida”, y con la otra mano acariciaba  mis tetitas en forma discontinua  pasando de una a la otra, me daba culpa sentir placer, pero tampoco podía resistirme, lo disfrutaba en silencio.

Mi cuerpo se arqueaba al compas de sus estímulos,  (al menos me daba esa sensación) eran cada vez  más y más  acelerados, haciendo irresistible la llegada  de “eso” que tanto me gusta, pero claro, siempre fueron mis dedos los que me dieron  ese  placer en la  intimidad de mi cuarto en penumbras, y  no los de mi hermano…  los  generosos movimientos de sus dedos inquietos naufragaron  en mis fluidos como  navegante experimentado provocando en mí una secuencia de convulsiones orgásmicas  sintiendo como esa  secreción pegajosa  chorreaba  hasta  mi cola.

No sé si fue un ruido en la casa que me despertó ¿ó qué?, creí escucharme gemir, todo había sido tan real… prendí la luz  y comprobé que estaba sola, pero me sentía mojada,  entonces  dudé si solo había sido un sueño, y con mi mano tantee mi sexo que sorpresivamente se encontraron con mis fluidos.

Pero era muy morboso pensar que  Iván había entrado a mi cuarto y había estado jugando conmigo mientras dormía. ¡No! no podía ser posible, descarté ese pensamiento casi al instante,  era mi imaginación que me estaba jugando una mala pasada.

Al día siguiente observé el comportamiento de mi hermano, actuaba diferente, casi no me miraba,  me pareció que trataba de evitarme. Si por alguna razón quedábamos solos él buscaba una excusa para ausentarse.

Fueron pasando  los días, los meses  y todo seguía como si nada,  deseaba volver a vivir  esa experiencia, pero nunca más se repitió.

Creo quedé obsesionada  desde  ese día, porque cada noche al irme a dormir no podía dejar  de traer a mi pensamiento  aquella agradable sensación que tanto placer me dio. Cerraba los ojos y revivía paso a paso  esa aventura, y me volvía a excitar  y a tocar cada noche, ahogándome en gemidos mudos, apretando con fuerza mis labios  reprimiendo el sonoro y magnifico estallido del éxtasis.

Un fin de semana que Iván se había ido de campamento con el grupo de boy scout, me dio ganas de curiosear  su cuarto,  revise un par de cajones, encontré revistas de mujeres asiáticas desnudas, y de hentai porno,  era totalmente sabido que me toparía cosas de ese tipo, entrado en la adolescencia  los niveles de testosterona estarían altísimos, y hasta ese momento no le conocíamos  ninguna “amiguita”, y era normal que usase ese material para desahogarse. Lo que no era normal que entre sus prendas hubiese un par de tangas  que yo ya daba por perdidas. Recordé aquella escena del baño. Dude si llevármelas, pero al final decidí dejarlas, sino  descubriría que estuve allí.

También entré a su computadora, revisé todas las carpetas que contenían archivos, encontrando videos pornográficos al por mayor, pero lo que no me imaginaba que encontraría una carpeta que llevara de titulo “mi perversión”  al abrirla ¡oh sorpresa! Un montón de fotos en los que yo estaba durmiendo, tomando sol en el jardín, y en partes de la casa en las que yo creí estar sola. Y también  tenía 8 videos titulados en la ducha 1, en la ducha2 y así sucesivamente hasta  llegar a 8.  Me mató la curiosidad. ¡Me los miré todos!  Pero no se me había ocurrido que la que estaría en ellos pudiera ser yo.

Se ve que preparaba y  programaba la filmadora cuando tenía  la certeza que me  entraría duchar. . Algunos no se veían muy bien la 1, la 2, y la 3, eran ángulos diferentes y se veía de lejos, y con el vapor era casi imposible adivinar los movimientos.  Pero a partir del 4 video  dio en el blanco; encontró el sitio adecuado,  donde capturó con precisión mis baños,  baños que me daba inocentemente sin siquiera intuir que podía ser grabada por mi propio hermano.

Desde ese día mis duchas no fueron iguales, antes de entrar a ella miraba de reojo o de costado para saber si estaba filmándome, las veces que la encontré mis baños fueron extremadamente sensuales, y con los años  a medida que iba creciendo eran cada vez más provocadores.  A los 17 y ya de novia  seguía seduciéndolo a través de las filmaciones, y algunas  veces, me comenzaba a tocar, excitándome sabiéndome espiada. Ponía algo de música para confundir mis jadeos  con ella.

Una noche pasaba por su cuarto y tenía la puerta cerrada, y se me ocurrió espiar por el ojo de la cerradura.

¿Y a qué no saben lo que vi?

Estaba acostado en la cama con la filmadora conectada a la tv viendo una de mis últimas duchas, una de esas en las que me tocaba ¿para él?

Verlo tirado en su cama con su gran pedazo entre sus manos pajeandose duro mientras me veía fue terriblemente excitante y morboso.

Y así continuamos por años, sabiéndonos espiados, porque incluso creo que con el tiempo se dio cuenta que yo lo espiaba. Incluso creo se avivó el día que estaba encerrado con su noviecita en el cuarto, cuando golpee para preguntarle sobre  un libro que no encontraba y me grito:

– ahora no puedo, luego lo busco –

Por el tono de voz no fue difícil saber que estaba en medio de un polvo, así que me agache y me quedé espiando como lo hacían.

– No puedo explicarles los celos que sentí –

Me daba una envidia tremenda ver como la penetraba. Sin darme cuenta estaba tocándome mientras los miraba, cuando vi la verga de Iván entrando en el gran culo de  Paola (porque era más bien gordita), se me hizo agua la boca, y pensé ¿por qué  Santi (mi novio) no me lo hace? Obvio que no encontré la respuesta, pero eso era lo de menos, porqué en ese momento deseaba  fuera mi hermano quién me cogiera así de rico.

Continuará…

“Amor entre hermanos” (no hay mejor amante que mi hermano) 2da parte

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No le respondí nada, pero le hice caso y se lo toqué un poco, me daba “cosa”, su piel era muy suave, me gustaba acariciarla, mis dedos se deslizaban con facilidad, pero seguía intrigada,  ¿cómo podía ser que “eso” siguiera creciendo?

No me iba a quedar con la duda y le pregunté:

– ¿por qué  se te puso así? –

– eso no te lo voy contestar hermanita, ¡tendrás que averiguarlo vos! –

Se paró, agarró su ropa y se introdujo en el baño.

Yo hice lo mismo pero me fui arriba (habitación),  al pasar frente al baño me dio  curiosidad (ganas de espiarlo), seguro que se estaba poniendo la ropa “pensé”- ¡pero no! Seguía desnudo y  tenía algo en la mano, al principio no me daba cuenta de lo que era, hasta que la reconocí, era “mi  bombacha” la que me había sacado antes de entrar a bañarme y se me olvido llevarla al lavadero.

El muy asqueroso  tenía los ojos cerrados  y la olía, aspirabaprofundo  y exhalaba  largando el aire  contenido, con ella se frotaba su “cosota”. Desde el ojo de la cerradura podía darme cuenta que la tenía enorme y dura. En ese momento sentí repulsión al ver que hacía aquello, y me empecé a preguntar si siempre lo haría, ó  si esa sería quizás la primera vez, imposible descubrir la verdad. Y no me animé a preguntárselo tampoco.

Me fui a mi cuarto, me cambie, y me puse a ver  televisión (sin verla) en todo momento se me cruzaba la imagen de Iván oliendo mi bombacha, tocándose con ella.

Pasaron los días y ninguno mencionaba nada de lo ocurrido (quizás no nos atrevíamos).

Pero una  tarde habíamos ido a andar a caballo con mis primos mayores, al llegar a la casa corrimos al baño, nos peleábamos por quién se bañaba primero, él ya estaba prácticamente adentro del mismo, pero de repente  dejó de pelearme y me lo cedió …

– ¡dale! te dejo a vos primera, pero no tardes mucho ¡pendeja! –

Entré, me duché y cuando me quise secar me di cuenta que no había llevado ningún toallón, fui hacía la puerta para gritar que me lo alcanzaran. ¡Alguien me iba a escuchar! Pero para mi sorpresa al semi abrir la puerta dejando asomar solo mi cabeza me lo encuentro a “él”  todavía agachado detrás ¿espiando?, según  él venía a preguntarme si me faltaba mucho.

Tal vez era cierto, ¿por qué dudar? Luego de traerme  un juego de toallas  se quedó en el pasillo apurándome.

– ¡dale nena! Métele pata que me quiero bañar “hoy” –

– ¡ya va idiota! ¿No ves que ya terminé? –

Ni bien saqué un pie se mandó de una.

Inmediatamente me fui a cambiar y me tiré en la cama a ver algo de tv. Luego de cenar me fui a dormir, estaba cansada, la cabalgata me había “matado”.

Soñaba que Iván entraba a mi  habitación  con el cuidado necesario de no despertarme, se sentó  en la orilla de la  cama contemplándome  mientras yo dormía  plácidamente boca arriba.

Aún no había amanecido pero con la suficiente claridad que  entraba por el ventanal de aquella noche de  luna llena lograba ver la sombra de mi hermano y sus movimientos. Estuvo un rato tan solo viéndome, luego sentí que me destapaba casi por completa,  quería decirle que no lo haga, pero no me salía la voz, con su mano estirada y muy suavemente  acariciaba mi pierna, desde las pantorrillas hasta la ingle, hasta que se detuvo en mis muslos, allí con la yema de sus dedos  acariciaba por sobre la bombacha, con movimientos envolventes.

Recuerdo deseaba  gritar, patearlo, no sé, algo para defenderme, pero  mi cuerpo estaba inmóvil, como si este  estuviera separado de mi mente.

Continuará…

“Amor entre hermanos” (no hay mejor amante que mi hermano) 1ra parte

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Soy hija de Juan y  Mabel,  hermana de Iván,  un año y cinco meses  mayor  que yo. Dueño de una conocidísima empresa láctea  que por situaciones que leerán a continuación  no daré a conocer.

Mi nombre es Jorgelina tengo 27 años y soy empleada administrativa en la empresa de mi hermano.  Estoy a solo dos días de mi casamiento con Santiago, mi novio desde hace 4 años.

Esta mañana no sé por qué motivo me desperté  rememorando ciertos recuerdos de mi niñez, y parte de mi adolescencia.

Si bien no debería sentirme orgullosa de ello,  quiero ser sincera con ustedes y decirles que fueron los años más bonitos de mi vida, aunque  para muchos pueda resultarles “bochornoso” y me tilden de inmoral.

Mamá y papá trabajan desde aquella época  para una entidad gubernamental  por lo que mi hermano y yo quedábamos  al cuidado de la “Niñera”. Ella fue muy importante en nuestras vidas, en nuestro crecimiento y educación, porque era exigente y correcta como pocas, nos inculcó  siempre a ser sobre todas las cosas personas dignas y sinceras ante todo tipo de eventualidad.

Ella de todos modos  siguió trabajando con nosotros haciendo los quehaceres domésticos hasta que le llegó la jubilación y dejó de trabajar.

Me fui por las ramas contando otros pormenores, mejor vamos al tema que nos ataña.

Era una tarde  fría, típica del mes de  Julio.  La niñera (Rosa) había ido hasta el centro comercial para proveer a la familia  de comestibles para el fin de semana, siendo que todos los viernes  al regreso de mis padres se iba a su casa con su familia regresando  el día lunes temprano por la mañana.

Recuerdo jugábamos con Iván a las cartas sobre la  alfombra del living  frente al rojo fuego del hogar cuando le gané por segunda vez consecutiva a la escoba  de quince, mientras yo festejaba con risas burlonas  Iván indignado me desafió  a seguir jugando,  pero a diferencia de las anteriores y para darle otro ritmo al juego le quiso sumar emoción. Debíamos  quitarnos   “una prenda” por cada partido perdido.  Ese era el trato. Para desgracia de él y alegría mía la suerte  estaba de mi lado, Iván ya se había quitado casi todo, quedándose  sólo con el bóxer puesto, en cambio yo  había perdido uno solo hasta ese momento, sacándome un buzo polar.

Pero de repente la suerte se  dio vuelta y empecé a  perder  partido tras partido, no quedándome  mucho por sacarme, quise echarme atrás, pero Iván no me lo permitió,  me desafío diciéndome que si no lo hacía “era una boba”  lejos de mí estaba la idea de quedar como una boba ante “mi adversario”, no me quedó más remedio que  quitarme el corpiño, (no hacía mucho que lo había comenzado a usar) era ¡eso! o la bombachita, no tenía muchas  opciones. Aunque debo admitir que me dió bastante vergüenza hacerlo, estaba entrando en la adolescencia, (13) y si bien mi cuerpo no estaba del todo desarrollado, mis pechos  ya eran llamativos, no por el tamaño sino más bien por su forma, muy paraditos y los pezones  rosaditos, (porque soy muy blanca)   apuntando hacia arriba, como en forma de pera.

Era la primera vez que mi hermano  me veía así (en tetas), aunque esté estaba muy nervioso y hasta llegó a ruborizarse, igualmente  sin disimulo fijó su mirada en mis pequeños senos. No me sentí molesta ni nada que se le parezca,  pensé que era “mera” curiosidad,  así que no hice caso y seguimos jugando…

Estaba a un solo partido de perder el juego. Ya me estaba poniendo nerviosa de solo pensar que me tendría que quitar la bombacha.

Ya en la mano siguiente comencé a hacer una escoba  tras otra (4), y sin darme cuenta  había logrado  la setenta completa, sumado al siete de oro,  eran 6 je je  ya con eso tenía asegurado el partido.

Cuando hicimos el recuento  su cara se transformó. Saber que  le gané  lo puso loco.

Era “mi momento”,  el de divertirme  y ver  como se quitaba el calzoncillo y pispiar que había abajo mientras se sonrojaba,  je je , aunque pensé que se iba a parar, agarrar  las pilchas  y mandarse a mudar. Pero no, a pesar de estar furioso por haber perdido cumplió con lo pactado, se  lo quitó y el muy guacho me dice:

– bueno acá lo tenés, satisfecha? –

En ese momento pensé Dios mío que cosota más fea, pero a la vez me daba curiosidad,  y se lo seguía mirando, aunque en aquel momento no comprendí porque lo tenía erecto. (Que inocentona éramos en aquella época)

– Que feo es – fue todo lo que atiné a decirle, sin importarle en lo más mínimo mi comentario …

– Quiero tocarte las tetas- ¿me dejás? –

– Bueno, solo un poco, pero si vos me dejas tocarte el pito –

– buenísimo, yo me dejo si me dejas –

Se acercó a donde yo continuaba sentada y me las tocó suave y tímidamente, pero a los pocos segundos me las empezó a manosear y apretujar fuerte

– Bueno basta! Que me haces cosquillas, ¿a ver el tuyo?-

Él parado frente a mí dando justo con su cosa a mi cara,  en ese momento pensé “¿o yo estoy loca ó se le está poniendo más grande?” era evidente el porqué, pero yo por aquel entonces lo desconocía, era muy inocentona, no tenía la viveza  que quizás otras de mi edad tendrían.

Apenitas  lo rocé  me produjo escalofrío.

– ¡tócalo! no seas sonsa, no te va a morder –

Continuará…

Ducha feliz!!

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Después de un día intenso y agotador al fin estaba en mi casa, dejando la ropa tirada que me iba sacando por el camino me fui directo a la ducha, mi cuerpo acalorado lo estaba necesitando y yo deseando.

Abrí el grifo, y me introduje en ella… que placer tan grande me dio sentir sus gotas pegando en mi cara, cayendo por mi cuerpo refrescándolo al pasar.


De pronto me sorprendieron unas manos que me tomaron por detrás, sin reparar de quien se pudieran tratar, mágicamente me dejé llevar. Se posó sobre mi espalda y como haciendo firuletes con movimientos suaves y envolventes subió hasta mi cuello, mi cuerpo se estremeció por completo cuando una boca pulposa comenzó a succionarme la piel de mi erguido cuello de una manera excitante, abrí los ojos de repente y vi la erección de mis pezones a flor de piel, mientras, el agua caía en forma de cascada sobre ellos arrancándome un gemido de placer infinito…

Dejándome percibir la suavidad de sus manos que bajaron por la espina dorsal sintiendo un cosquilleo que me hacía tiritar. Deteniéndose en el nacimiento de la cintura donde se quedó tan solo unos segundos para luego continuar bajando por el contorno de mi trasero, con una de sus manos recorrió el surco de mis nalgas, y con la ayuda de la otra separó lo suficiente como para apoyar su barbilla haciendo lugar para introducir su áspera y caliente lengua en él, lamiendo desde abajo hacia arriba y viceversa, esto más el agua pegándome en la piel fueron una dupla perfecta que desató un poderoso temblor, provocándome diversos jadeos a la vez que mordía con desmesura mi labio inferior.

Repentinamente y sin dejar de lamerme el ano, recurrió a una de sus manos para introducir algunos dedos en mi candente vagina, propinándole suaves movimientos al principio que fueron aumentando vertiginosamente en el que no tardé en entregarle el fruto de mi sobreexcitación. Él continuaba en silencio, pero pude percatarme de su respiración resoplando en mi nuca.

Mientras el agua se llevaba consigo mis jugos abrí los ojos y giré en busca del rostro de mi amante furtivo, que tan bien me había hecho sentir…
La puerta del baño permanecía cerrada, la mampara también, gire en busca de él, pero no había nadie, estábamos tan solo yo y el sonido del agua muriendo a mis pies.

Limpie el espejo semi empañado buscando una explicación, me sonrojé frente a él y sonreí al darme cuenta que solo había sido mi imaginación.
-¿me estaré volviendo loca?- pensé-
Lo sentí tan real, que me hizo delirar…
Fresca y relajada me fui a la cama sin cenar.
De día, de noche, despierta, dormida sigo esperando que vuelva a aparecer mi amante irreal.

Martina!!!

“Pajita matutina” qué placer!!!!

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Es Sabado…
Anoche no salí.
Me acosté temprano, y me dormí enseguida.
No sé con que habré soñado, o mejor dicho con quién;  me desperté rara, “mojada” con ganas de sexo.  😛

Un mañanero vendría fenomenal, pero no tengo compañero.
Mi pareja está de viaje, separándolo de mí algo así como unos 900km   😐  .

Abrí la notebook  y automáticamente entré a P!, (para los que no conocen es una web pornográfica, un vicio absoluto. 😛

Me puse a leer los comentarios dejados en mis post,  (cuantas satisfacción me dan).  😀

Muchos me han preguntado si tengo noción de lo que en los demás provoco, y la verdad que no, no soy capaz de hacerlo, me sale naturalmente. Nada es forzado, por lo cual lo veo como algo “normal” por rotularlo de alguna manera. Lejos de mí, creérmela.

Miro hacia arriba  y veo 8 mensajes privados  nuevos.  😛 Los abro, y me pongo a leer. Uno más lindo que otro.


Algunos para  felicitarme  por los post,   otros pidiéndome el mail  o curiosos queriendo saber más de mí, confesando lo mucho que los excito con mis historias, y lo que me harían si me tuviesen al alcance de sus manos en ese momento.

Mis ganas aumentan, mi sexo late, mis manos se inquietan, me peinan el cabello, me friego los ojos tratando de despegarlos, meto la mano bajo la sabana y  me acaricio los senos, mis pezones están paraditos pero sin llegar a su plenitud,  mis dedos cobran vida, pierden el control  y casi sin darme cuenta   bajan hacia mi humedad; me comencé a acariciar el pubis, suave, sin prisa, disfrutando de “mis mimos”.

Me encantan mis labios mayores, son gorditos, tanto que oculta por completo mi vulva, los recorro con el dedo índice a lo largo y ancho de ellos, estoy tan empapada que mis fluidos brotan, y me pongo a jugar con ellos, primero con un dedo,  subiendo y bajando a lo largo de mi tajito,  mi cuerpo se retuerce, jadeo…
A los pocos minutos le sumé otro, mmmm más rico todavía, me paso la lengua por mis labios, necesito que me besen, (pero es imposible).
Miré   mis tetas erguidas
con deseo,   apuntando hacia el cielo, los pezones reclaman  de una boca húmeda, una lengua, alguien quién los atienda, que le den placer, que jugueteen… no me contuve, bajé el rostro, los busqué con mis propios labios y me apoderé de ellos, primero uno, después el otro, los lamí con delirio,  me fascina lengüetearlos, los hice prisioneros de mi boca, los mordisquee un poco (me vuelve loca sentir un leve dolorcito). Gozo con cada acción  que me género.

Libremente mis dedos a esta altura se mueven a su antojo por todo mi sexo, se siente rico, ahhhh me muerdo el labio inferior, gimo, gozo, aumento el franeleo, mi cuerpo vibra pidiendo más y más …

Una mano me es poco y le sumo la otra, la izquierda,  y con el dedo índice sobre mi clítoris erecto que  sobresale por completo de su capuchón lo comienzo a frotar en círculos, ufffff…

Enloquezco de placer,  😳  mi cuerpo se extrémese, pierdo el control, ahhhhhh  me contorsiono, y más muevo mis dedos, mi sexo late pidiendo más y más, y lo complazco; fundiéndome en mis sensaciones…

Mi corazón se agita, el pulso se  acelera,  jadeo, gimo ilimitadamente sin tregua hasta que mis manos comienzan a inundarse producto de mi autosatisfacción. El clímax ha llegado…

M i cuerpo se relaja, mi mente también, y una sonrisa dibuja mi cara.

Los gritos de mi madre me sacan del relax…

– levántate Martina, que ya tenés una clienta esperando que abras la boutique –

¡Ahí voy!  X(

Y con mi mejor cara me vine corriendo al local, de donde ahora les escribo aun con las manos pegajosas, con olor a la miel de mi sexo, sin haberme podido siquiera lavar, recordándome a cada minuto mi pajita mañanera 😀

Buenos coitos para tod@s.  ^^

Espero les haya gustado.  😉

Me mojé con las anécdotas de mí tía (2da parte)

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Me sorprendí colándome un dedo por debajo de la tanga, escalé hasta mi sexo y comprobé la excitación que la conversación me había provocado.
Empujé un poquito más hasta hundir el dedo en mi hendidura. Lo moví despacito por miedo a que mi tía se pudiera dar cuenta, pero la habitación estaba demasiado oscura como para que pudiera verme.
Lo restregué por mi conchita con suavidad empapando el dedo por completo, pero mi agitación iba in crescendo y un dedo ya no alcanzaba…
Filtré otro que comenzó a deslizarse en mis propios jugos, “delicioso”, me estaba penetrando a centímetros de mí tía. Con cada cosa que contaba me iba morboseando un poco más.

– No debería estar contándote estas cosas a vos –

Sin dejar que siguiera lamentándose la interrumpí

– ¿Y por qué no tía?
Ya soy adulta, no me veas como a una nenita. –

– ¡SÍ! En eso tenés razón, Pero no dejás de ser mi sobrina…

Otro día te cuento otras cosas que viví en la cárcel, he pasado de todo … –

– Bueno tía, como quieras. Hasta mañana. Que descanses. –

-Hasta mañana hermosa. Que sueñes con los angelitos. –

Saqué mi mano de mi entrepierna y me dispuse a dormir.
Pero no podía conciliar el sueño, a mi cabeza llegaban las imágenes de lo que Adriana me había contado, y siendo ella la protagonista no sé porqué pero me producía mucha más excitación.

Me quedé dormida con algunos pensamientos en mi cabeza, llena de fantasías, imaginando situaciones que desearía me ocurriesen.

Al día siguiente después del almuerzo decidí irme a dormir un rato la siesta, (la noche anterior no había dormido casi nada).

Hacía demasiado calor para dormir con ropa, así que me deshice de ella y me acosté desnuda, total si la sentía entrar a mi tía me tapaba.

Me dormí profundamente, ni la escuché llegar. Cuando me desperté estaba desvistiéndose. Ella no se avivó que yo me había despertado, me seguí haciendo la dormida y por primera vez la vi totalmente desnuda.

¡Qué cuerpo!

De medidas exuberantes, muy llamativa, lo que más me atrajo fueron esas tetas enormes y firmes, parecían dos melones, los pezones centrados en sus aureolas súper grandes y amarronadas, (qué ganas de pasar mi lengua por ahí), me volví loca, me llené de deseos por saber qué tal sabrían.

Me econtraba perturbada…

Más allá del morbo que su cuerpo y sus historias de lesbianismo me provocaran, no dejaba de pensar que es la hermana de mí  mamá, y que mis retorcidos pensamientos eran por demás pecaminosos. Pero así y todo no pude evitarlo…

Bajé mi mirada recorriendo la panza y el ombligo, observé cada centímetro de su piel.
Me detuve tratando de adivinar esos  tatuajes;  uno de cada lado de su sexo, eran muy pequeños,  no logré distinguir de qué se trataban.

Su pubis prolijamente depilado, sólo un pequeño triangulito adornaba su entrepierna.

Cuando mi mirada recorría sus largas piernas me tomó de sorpresa girando inesperadamente corriendo las sabanas hacia atrás, signo de que se pensaba acostar.

Fue entonces donde pude observar su anatomía por completo. Su cola bastante grande, de anchas caderas; pero sin rollos dentro de su voluptuosidad.

Caminó hacía el baño con desparpajo creyéndome dormida. Y otra vez la humedad de mi entrepierna se hizo presente: ya no eran sólo las anécdotas de mi tía las que me hacían mojar, era su desnudez, su presencia.

Regresó con su andar tranquilo secando su cabello, no pude contener mi mirada, se clavaron en ese par de hermosos melones, y otra vez la boca se me hizo agua, esas tetas se estaban convirtiendo en mi más absoluta fantasía.

Se dirigió hacia la cama, imaginando que venía hacía mí; apuntaba con sus pezones como si intentara provocarme.

Sacó de su maleta un conjunto de bombacha y corpiño y se lo puso.

Se metió en la cama y, desde mi privilegiada posición, observé cómo la función concluyó en el preciso momento que las sabanas que la cubrían, hicieron de telón.

Pronto la 3ra y última parte 😉

Me mojé con las anécdotas de mi tía

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Hola a tod@s!

No sé por dónde empezar…  esto fue hace tan sólo unos días atrás.

Arranco describiéndome: tengo 18 años, mido 1,65,  mis tetitas, más bien grandes,  (95) , de mi cuerpo la parte que más halagos se lleva es la trasera (95) de cadera, “culoncita”, para mi pequeña cinturita (58)  Cabello largo, semi ondulado, ojos color del tiempo, eso dicen, je je es más bien indefinido, no llega a ser verde ni tampoco azules, y los días nublados, tormentosos los tengo más bien grisáceos. Labios gruesos, dentadura blanca, y dientes parejitos, tengo la sonrisa de mi papá, conclusión me gusto como soy, je je

(Me amo, ¿se nota?)

Bueno, vamos al tema que me trajo a escribir.

Resulta que mi tía la menor de todas, (29) acaba de salir de la cárcel. Fue presa por vender estupefacientes con el que era su pareja en ese momento. Y desde entonces no la había vuelto a ver. Como estamos en época de vacaciones y yo vivo en una ciudad  turística se puso en contacto con su hermana (mi mamá) para saber si la recibíamos unos días acá, dijo necesitar aire de la costa. Por supuesto mi mami feliz de volver a encontrarse con su hermana después de unos años de no verse.

Mis recuerdos por ella eran buenos, siempre que venía a visitarnos me llenaba de regalitos, y eso me encantaba.

La casa cuenta con 4 habitaciones, la de mis padres, la de mi hermano Tadeo, la otra para Tiago, el pequeño de la familia,  y la  cuarta es la mía, arriba, en el 2do piso.

Cuando mamá intentó que mis hermanos durmieran juntos para poder así dejar libre un cuarto libre pusieron mil excusas.

Mami me preguntó si no me molestaba que Adri durmiese en el mío. Yo cero problemas, todo bien.

Papá subió el diván que estaba abajo y asunto solucionado.

El día que llegó Adri nos besaba y abrazaba  y se le escapaba un lagrimón, emocionada por el reencuentro.

Verdaderamente se la notaba feliz de estar en casa. Confesó ansiar en demasía vernos.

A mí no paraba de mirarme y alabarme, claro, me encontró cambiada, “crecidita” ya no era esa nenita que vio por última vez.

En cambio ella  estaba bastante más gordita, no gorda, sino rellenita.  Llevaba puesto ese día una remera escote V ajustada dejando ver el canal de sus senos, y claro, al engordar sus pechos eran mucho más grandes, fácil 100, 105, pero cómo es grandota no le queda mal. Lo que si me impresionó fueron algunos tatuajes que llevaba en sus brazos, algo bastante usual en el ámbito “tumbero”, esto lo sé porque he visto programas de televisión filmado desde diferentes cárceles, (siempre que veía alguno de cárcel de mujeres me venía en mente mí tía).

Después de saludarnos  me fui a la casa de mi mejor amiga y recién regresé para la hora de la cena.

Entré derecho a ducharme, hacía muchísimo calor ese día. Cuando estaba en plena ducha me sorprendí cuando abrieron la puerta, era mi tía.

– Uh amor, perdón, no sabía que estabas, no te vi llegar, en el de abajo (se refería al baño) está tu padre, por eso subí a este. ¡Báñate tranquila!

Yo aguanto, puedo esperar –

– ¡Entrá tía!

Yo me doy vuelta, hacé tranquila.

Cuando giré quedé de perfil al espejo del botiquín y aunque estaba empezando a empañarse alcancé a ver que mientras hacía pis me estaba mirando…

Y dice:

– Qué cuerpazo nena que has echado. –

– Largué una risita y le respondí….

– Y… tía… Cumplí los 18 en Noviembre –

– Claro hija! No sólo para mí pasan los años… ya sos toda una mujercita.

¿Tenés novio? –

– No –

– Que raro, una chica tan linda y sin novio…. –

-Tuve, pero me pelee hace unos meses. –

– No vas a tardar en ponerte de novia. A tu edad yo era terrible, cambiaba de novio más seguido que de bombacha, jaja así decía mi madre, si te contara jaja –

– Muero por escuchar esas historias, cópate tía y contáme… –

Entre risas de ellas y mías el tema quedó ahí.

Cenamos  escuchando a la tía comentando detalles de su paso por la cárcel, copita de vino va y viene, tomó un montón y creo que por eso se largó a hablar más, la pasó muy mal, contaba cada cosa…

A mí me pintó el sueño antes que a todos, y eso que yo tomé re poquito.  Me despedí y me fui a dormir.

Cuando la escuche llegar al cuarto le pregunté la hora (estaba re dormida) me dijo que eran las 4 y 20.  Me levanté al baño y cuando regresé se estaba poniendo una remera de esas de dormir.

Le hable unas boludeces (me había despabilado) la tía parecía no tener sueño tampoco así que le busqué charla.

– En un momento le dije:

Hace calor y tengo sed, voy a la cocina a tomar algo. ¿Querés qué te traiga algo fresco? –

– ¡Dale! –

Le iba a llevar gaseosa, me serví en un vaso grande y me lo tomé,  y cuando le estaba preparando otro para ella vi la fresita…

uhhhhhh ¡me encanta! No lo pensé 2 veces.

Ahí nomás la manotee,  la descorché con la puerta de la cocina (no es habilidad, es ingenio) je je y me mandé  con la fresita para arriba.

La tía se rió al verme llegar abrazada a la fresita y con 2 copas en la otra mano.

– ¿No se enojarán tus padres? –

– Naaaaaaaaa tía, para nada, son re piolas, mirá que se van a enojar por esta boludez… –

Estaba ¡exquisita!

Bien helada, entre charla va y viene nos la pasamos toda.

Lejos de darme sueño, pero si algo de mareo y risita estúpida la escuchaba con atención, era todo oídos, en un momento, y no sé cómo la charla se disparó en un ámbito más escabroso, empezó a contar intimidades  de su paso por “el infierno” así le llamó ella.

Claro una conversación fue llevando a la otra y terminó confesando que allá se hizo lesbiana.

Mi cara de asombro pasó desapercibida porque estábamos sólo con la luz del velador.  Pero los ratones en mi cabeza empezaron a hacer de las suyas. El lesbianismo siempre me ha llamado la atención,  una fantasía recurrente en mí, creo que por curiosidad, por ser algo desconocido, tal vez por considerarse algo mal visto por la mayoría de la sociedad, no sé, la cosa que  entre lo alegre que estaba y mi tía que me narraba como se fueron dando las cosas con su compañera de celda, uffff

Empecé a sentir humedad en mi entre pierna.

Mi tía hablaba de lo más tranqui, sin siquiera imaginarse lo que estaba sucediendo debajo de las sabanas…

Continuará…