Archivo de la categoría: Cuentos (no eróticos)

Ayudame a ponerle un título

Estándar

Cerré los ojos y automáticamente llegaste a mi mente… te recuerdo vigoroso, enérgico, lujurioso…

Siempre jocoso, bromista, optimista. Qué buen humor mi amor…

Engalanando cualquier festividad con tu presencia suprema.

Eterno amante de los buenos momentos, haciendo del más simple acontecimiento la mejor celebración.

El mejor de los amigos, respetado y querido por todos, virtuoso, confidente, decente como pocos…

Recuerdo tus besos, tus caricias, tu mano en mi hombro dándome aliento en mis peores momentos…

Siempre dulce, cariñoso, expresivo, regalándonos tu sonrisa a flor de labios en toda ocasión.

Según tus hermanos el mejor, tus padres insisten que no hay otro hijo igual.

Esposo maravilloso, amante ideal.
Y sin lugar a dudas serías el padre ejemplar de este niño que llevo en mi vientre del que sueño tenga tu carita, tus gestos, tu humor, tu vivo retrato “mi amor”.

Acariciabas mi vientre eufórico aquel día que te anuncié la paternidad. Saltabas de alegría, me alzabas, me besabas sin parar.

Era cómico, y placentero satisfacerte cuando no me dejabas hacer nada por miedo a que le pasara algo a nuestro bebé. Exagerabas siempre, pero me hacías tan feliz…

Nos cuidaste hasta el último día de tú vida.

Lástima que no te cuidaste vos mi amor cuando volvías a casa feliz de saber que tendríamos un varón.

Maldito el destino que quiso que pasara el tren justo cuando cruzabas vos.

“Amor cibernetico”

Estándar

Un día y de la forma menos pensada transitando por la misma ruta virtual nos encontramos. Dos completos desconocidos hasta ese momento.

Nos presentamos, hicimos buenas migas, congeniamos en un montón de cosas, nos divertíamos, nos “enganchamos”. Nos enamoramos

A partir de allí mis días ya no fueron los mismos, su presencia engalanó cada uno de ellos.

Pasaron los meses, el amor creció…

Vivir separados fue un martirio, nos jugó en contra la distancia, pero así mismo sobrevivimos con la adrenalina que nos generaba “ese” primer encuentro. Ese que soñamos e ideamos tantas veces como nos fue posible.

En el transcurso de concretar ese amor devastador sorpresivamente conoció a alguién; una chica, por la cual me cambió, como si fuera una “figurita”

No sé, ni quiero saber si la ama lo que me dijo amar a mí.

Yo sólo sé que quiero odiarlo, pero no puedo, mi corazón no entiende lo que mi cabeza sí. El tiene vida independiente y sigue latiendo como el primer día que nos supimos enamorados.

Antes de perderlo por completo preferí seguir en contacto con él, aunque ya nada fue igual.

Pero un buen día la nostalgia nos invadió y nos introdujimos en una charla larga e “intensa” entre declaraciones íntimas y mimos movilizadores “acabamos” y nunca mejor dicho en un cibersex lujurioso, y ese fue el FIN de nuestra historia de amor truncada.

Una dramática historia de amor (juntos hasta el fin) (no erótica)

Estándar

Inmersa en la tristeza me hallaba.
No veía futuro ante mis ojos, todo era gris, todo era oscuro.
Sin él ya nada tenía sentido. Mi castillo se derrumbó el día que un inoperante conductor atravesó la calzada contraria a su dirección, llevándose con él la vida de mi querido y amado esposo. Padre de cuatro hermosos hijos, tres mujercitas y un varón, (auténtico retrato de su padre) todos ellos por suerte establecidos laboral y sentimentalmente.
Quedaron cinco nietos, cinco criaturitas que eran la luz de sus ojos. Que por culpa de un mal nacido, alcoholizado arrebató en un instante la vida de su abuelito querido.

¿Porqué justo tuvo que pasar en ese momento? en el preciso instante que mi sostén, mi compañero, la razón de mi vivir regresaba a casa. Ingenuo de la fatalidad que estaba a punto de acontecer…

Han pasado dos años de su trágica desaparición.

Vivo sin vivir, respiro porque respiro, camino sin querer andar, esperando que llegue el momento de poder irme a su lado y así cumplir con nuestra promesa: “juntos hasta la eternidad “