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La Dama y el Vagabundo (3ra parte)

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Había despertado la fiera que hacía tiempo estaba dormida en mí. Me sentía poderosa al lado de él, debía ser mío, y no porque fuera premeditado, porque no lo fue, ni tampoco  a cambio de nada, simplemente para gozar juntos, y vivir una noche de lujuria. Engañando por primera vez al aburrido de mí marido. ¡Sí por primera vez! Leyeron bien. Y no es verso.

(El chico era mi nuevo capricho,  diferente  a los que tengo normalmente: viajes exóticos, un nuevo auto, algún nuevo  tapado de visón que vi en algún shopping,  entre tantos otros caprichitos que me ha concedido gentilmente mi marido…

qué fácil es meterle la mano en el bolsillo  cuando están enamorados… hacemos lo que queremos con ellos, hasta logramos  que crean que estamos perdidamente enamoradas de ellos. Y aunque en la cama no sintamos absolutamente nada le fingimos tremendos orgasmos  actuando como la mejor actriz.

–  ¡Eugenia por favorrrrrrrrrrrr!  ¿No me preguntará enserio?  –

– mmmm  ¿porqué? ¿Te gusto? –

Mi mano que seguía en su muslo comenzó a ascender  con total firmeza haciendo sentir mis uñas de gata en celos, ¡y sí!  Entre el vinito que tomé y la excitación que Luciano me provocaba  estaba  entregadísima.

Lo quería sí o sí en mi cama, esa  misma noche, y no iba  a andar con vueltas perdiendo el tiempo  con jueguitos  estúpidos de  pendejas  histéricas.

– Señora no me haga esto… ¡por favor!  que  me hará perder el control del auto –

– Sin embargo bajo el cierre de tu pantalón hay algo que hace fuerza para salir…

¡Vamos!

Dejá la vergüenza  para otra ocasión, podríamos pasarlo tan bien… – (en esa última frase manoteé  con entusiasmo su bulto como una buena puta, dejando de lado la señora  que soy)

El muchacho clavó los frenos y  estacionó en el único hueco  que encontró  libre.

Peló el machote Argentino que tenía bien escondido  y levantando la voz  me corrió con el siguiente comentario:

–  ¡Ok¡ vos me tenés ganas hija de puta… me vas a tener , te voy a coger  hasta que me pidas por favor que te la saque-

No puedo explicarles como me calentó escucharlo  tan rudo y alterado.

–  Huy  bebé  que prometedor sonó esoooooooo mmmm –

Se bajó el cierre y  sacó la pija  afuera, estaba totalmente al palo, y la tenía  enorme. Me miró y me agarró  del  brazo y me lo llevó hasta su pedazo, tomó mi mano y  ejerció presión sobre su miembro y  dijo: – pajeame mientras conduzco, perra –

Puso el auto en marcha y salió a las chapas para el hotel.

Agarré mi nuevo  juguete  y al revés de lo que me pidió se lo empecé a estimular suavemente, de a ratos lo abandonaba para meter un poco más adentro mi mano y palpar sus huevos,  así seguí hasta llegar al último semáforo en el que aprovechó que se detuvo para toquetearme, se mandó por el escote y me estrujó  los pezones, mmmm me encanta esa mezcla de dolor y placer. Continué  pajeandolo  hasta que me sorprendió presionando con una mano  entre el cuello y la nuca empujando  mi cabeza  hasta su pija.

–  quiero ver cómo te la comes, ¡puta!  Trágatela toda, ¡yegua! –

– Siiiiiiiiiiii bebé se me hace agua la boca, la estoy deseandoooooooo,

Mmmm  me la voy a devorar completa. ¡Pendejo!… –

(Desde que lo vi tirado en la cama deseaba sentir su pedazo en mi boca)

Glotona como pocas me  la metí lo más profundo que pude, estirando al máximo mi  lengua alcancé sus huevos, en ese momento calculo que debió cerrar los ojos  porqué perdió el control del auto dando un volantazo  que me hizo ahogar con su pija, fue  suficiente para  llenarme la boca con su  deliciosa y abundante leche  por suerte era más bien dulzona y me la tragué toda, porque las que son agrias, o algo acidas me cuesta tomármela.

-¡mostrame tu boca! Quiero comprobar que no haya quedado ni  una gota de mi semen

Por suerte no chocamos y pudo retomar sin problema alguno.

–   Tengo que admitir que me sorprendiste, primero que no me imaginaba que irías a salir con esto  y segundo quéeeeeeeeeeee buena paja por Diossssss,  y esa mamada  “mamita” me hizo explotar.

¡Quiero cogerte ya!

– Síiiiiii bebé  esta noche quiero ser tuya –

– Te voy  a contar lo que me pasó  en el teatro  Eugenia.  Cuando estábamos  allí adentro, lo que menos hice fue ver la obra, porque  me puse a fantasear con  vos, imaginaba que lo hacíamos en el teatro, y me puse al palo, me empecé a sobar la pija por encima del pantalón, estabas tan concentrada mirando la obra, que ni te percataste, ¡por suerte!  Si lo hubieras hecho no hubiera sabido que decirte en ese momento, imaginaba también ser yo quién te insinuara algo, pero seguro no me atrevería, además que nunca imaginé  que una Dama como usted, perdón, como vos se fuera a fijar en un sucio  como yo, además  era faltarte el respeto, y abusar de tu generosidad, después de todo lo que hiciste por mí…

No puedo negarte que sos el estilo de mujer que me calienta y mucho –

-Si hubiera leído tu mente en el teatro seguramente no hubiéramos esperado a que terminara para irnos, cuanto rato desperdiciado… – (acercándome a su cara para robarle un 1er beso “un piquito”)

– ¡te quiero comer la boca nena! se me reparó  la pija de vuelta, pero mal, la puta madre, ¡como me calentas! Estoy ansioso por llegar y mostrarte todo lo que puedo hacer por vos.-

– Así te quiero, caliente y  eufórico,  con ganas de matarme en la cama, mmmm  ¡pendejo!  Qué lindo macho hay  detrás de ese perfil  sumiso y callejero, y con tremenda pija! guau! sos  una caja de sorpresas, y quiero seguir descubriendo más … –

Cuando llegamos al hotel (casi corriendo) iba un paso más atrás tocándome el culo, diciéndome:

– ¡mamita! ese culo está para entrarle, ¿me lo vas a entregar?  Quiero ver esos cachetes comiéndose mi verga –

– depende de cómo te portes, si haces bien los “deberes”  te lo doy como premio.-

Nunca hubiera imaginado que pocas horas después de conocernos “el modosito” sería  capaz  de hablarme como a una puta, lo insólito es que ese lenguaje tan vulgar que lo hace diferente, especial, es capaz de lograr hacerme  imaginar  el goce antes de gozar. Relamerme  por anticipado aquel pedazo de carne que  estaba  por deglutir.

Entramos a la habitación y ni bien se cerró la puerta me apretujó contra ella, parecía un pulpo, sentía sus manos por todas partes, por suerte me había puesto un vestido rojo, por encima de las rodillas, ceñido al cuerpo  y con cierre en la espalda, facilitando su despojo, que de no haber sido así, creo que me lo arrancaba a pedazos, estaba totalmente  desquiciado.

Por primera vez me comió la boca mientras dejaba caer mi vestido a mis pies.

Le fui desprendiendo la camisa adivinando uno a uno todos sus botones, sin dejar de besarnos, su boca era atrapante, de tamaño importante y de labios imponente, despertando salvajemente mi apetito sexual. Y apoyando su  pesado cuerpo  contra el mío y restregándose contra él hábilmente me hizo notar que una parte de su cuerpo también se había despertado.

Fue una situación extremadamente excitante, llena de lujuria y  de pasión, no me reconocía tan eufórica, tan apasionada.  Estaba ansiosa por ser penetrada por ese joven  bohemio que horas antes y a cambio de unas monedas  ofrecía tocar una canción.

Se quito el pantalón y con él arrastró su prenda interior, su cuerpo era descomunal, digno de estar sobre una pasarela desfilando para  la más reconocida marca de ropa fashion.  Aún de pie y sin movernos del lugar  recorrí con ambas manos  reconociendo su figura, tal cual lo haría un no vidente,  empezando por su cara, palpando su boca entre abierta, mojando mis dedos con su humedad, bajando por su cuello ancho y largo, arrastrando mis manos por sus pectorales, dibujando con ellas sus marcados abdominales en su cuerpo fibroso  que a pesar del tiempo de no entrenar dejaba claramente adivinar que antes lo había hecho con rigurosidad. El levantaba su rostro estilizando su cuello como un cisne, evidentemente  estaba gozando de mi inspección. Y con un dedo sobre mi tanga hacía presión sobre mis labios vaginales  devorándose  la delgada tela de la mojada prenda, eso me calentó mucho más, quería que me la metiera ¡YA! Pero  se tomó el tiempo necesario para cada momento, haciéndome gozar como una yegua con cada uno de sus movimientos.

Luciano me había prometido una noche a puro sexo,  y estaba empezando a  cumplir con su promesa.

CONTINUARÁ…

Mi vecina del 4to “b” (4ta parte)

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Me miró a los ojos y me dijo:

– ¿esperas a alguien esta noche? –

– ¡no! a nadie –

– entonces ¿qué te parece si cenamos juntas?

En mi departamento, cocino yo–

– dale, ¡copado! yo llevo helado, ¿te gusta? –

– me encanta, mis preferidos son; dulce de leche y americana–

-¡buenísimo!-

– Una pregunta por si acaso…

No vaya a ser que no te guste lo que voy a cocinar

¿Te gusta el pollo? –

– si –

– Marchando unas  supremas rellenas de jamón  y queso  con puré  de papa ja ja , te vas a chupar los dedos, ya verás jaja  ¡que fe me tengo! ¿Viste?-

– ¡Sí veo! que suerte que te guste, a mi no me gusta ni un poco –

– bueno, me voy yendo así me pongo a preparar todo, te espero –

Me dio un beso fugaz en la mejilla y se marchó.

Yo me fui a la habitación, a vestirme.

La pregunta del millón, ¿Qué me pongo?

Revolví  todo el placar, no dejé un cajón sin revisar hasta que encontré una mini blanca  que hacía mucho no me ponía, busqué una remerita rayada estilo marinero  en escote V, y resuelto el problema.

Me terminé de secar  aunque prácticamente  se había evaporado casi en su totalidad por el calor del  cuerpo, me hidraté la piel con una crema a base de aceite de almendras y me puse el  conjuntito de brodery  blanco, y me fui rumbo a la heladería.

Estaba casi tan nerviosa como aquel día  que  sabía que perdería  mi virginidad (a los 14 años) con Ariel de 16, mi primer novio.

Al regresar  con el helado ya en mi poder me fui directo a su departamento. Me recibió con una amplia sonrisa invitándome a pasar.

Sus muebles y la decoración de los ambientes  no podían ser mejores, halague su buen gusto así  como también  festejé el rico aroma que provenía de la cocina.

Guille  nuevamente ponderó mi figura y mi look “casual y divertido”, así lo denominó ella.

–  te ves estupenda con esa pollerita,  que daría Yo por volver a tener 19 añitos… –

– hablas como si fueras una vieja –

– ja ja  ya sé que no lo soy, pero cuando pasas los 30 “ves todo diferente”, ya entenderás cuando tengas mi edad ja ja – .

Mientras cenábamos no dejaba de mirarme ni de  sonreírme, se la notaba contenta con mi presencia.

Por suerte  los nervios en mí habían desaparecido. Yo notablemente  la estaba pasando muy  bien, me sentía cómoda.

Me contó algunas cosas de su vida,  anécdotas de su trabajo (azafata) y me reveló algunas intimidades de su ex pareja (Patricia) y aunque no conté nada de mí ex, hable bastante de mí, de mi familia, y de los motivos que me llevaron a mudarme.

Me llamó la atención que no tocara el tema de la terraza, sorpresivamente  no insistió  con eso, y dudé en ser Yo la que  sacara  la conversación, (en el fondo yo quería retomarlo), pero no me animé, soy demasiado tímida.

¿Para qué se preguntarán?

Bueno,  a ustedes no les puedo mentir.  Desde que la conocí  me he pasado buenos ratos pensando en ella, hay algo que me atrae, y no solo es por su notable belleza, hay algo más, un misterio que quiero  desvelar.

La verdad que tenía  muchas ganas de que esa mujer  madura, segura de sí misma me hiciera sentir cosquillitas en la panza, que despejara todas las dudas que había en mí.

Resultó ser muy buena cocinera, y fue una cena agradable, ¿pero lo mejor estaba por venir?

Cuando estábamos tomando el helado, ya casi terminando  me dice:

–  me gustaría invitarte  a un lugar “especial”, para que conozcas –

– ¿A dónde? – dije realmente sorprendida

– A la disco, a la que voy siempre, ¿vamos? –

– ¿Ahora? –

-¡SÍ! Ahora,  ¿no  te ánimas?

– sí, animarme sí, pero me tendría que ir a cambiar… –

–  Pero  sí así estás perfecta… –

–  Bueno, si  vos lo decís… –

– si bebe estás divina así –

Y poniéndose  en movimiento levantó los platos de la mesa,  y al volver de la cocina se apareció con una fresita, una de mis debilidades, (aparte de la cerveza), obvio, jeje

Estaba riquísima, bien helada.

Copa va copa viene no dejamos ni  una  gota en la botella.

Subimos a su auto (Peugeot 206) y luego de dar unos virajes por la city  estacionó frente a un llamativo cartel de luces de neón que decía “Fantasy”, la fachada era atractiva, (pintaba ser un buen lugar) nos bajamos y enfilamos hacia la entrada.

En la puerta la saludaron llamándola por su nombre,  evidenciando  que era asidua a la disco.

Quedé impactada por la amplitud del lugar, de afuera no parecía ser tan grande.  Me gustó mucho los diferentes desniveles de las pistas, así como también el sector  de los reservados.

Con  dificultad  por el gran  tumulto llegamos a la barra a pedirnos unos tragos.

Miro a mi izquierda y veo una pareja de gay besándose, giro sobre mi hombro para mirar a mi derecha y una pareja de chicas abrazadas esperaban ser atendidas en la barra. Recién ahí caí que estábamos en  un boliche de “homosexuales”.

Guille se dio cuenta por mi cara de asombro que  recién me había “avivado”, sonrió  y dijo:

–  éste es mi lugar preferido, espero que te sientas cómoda,  y que lo disfrutes  –

– estoy sorprendida, pero todo bien,  me gusta –

– me alegro. Vayamos a sentarnos a tomar la caipirinha  tranquilas.

Había parejas franeleando por todos lados.

Buscamos un lugar que no hubiese mucha gente  y encontramos uno en un rincón, bastante alejado del alboroto. Desde ahí yo observaba  “todo”.

El  alcohol empezada a surgir efecto en las personas, (y en mi también) se veían desinhibidos en su totalidad.

Guille me hablaba  pero  no recuerdo de qué, en eso la veo pararse e irse diciendo

– “ya vengo”-

yo estaba concentrada mirando a dos chicas más o menos de mi edad  que estaban en los reservados de enfrente. Se tocaban y besaban sin cesar,  estaba muy oscuro,  entre   movimientos difusos alcancé  a divisar  que  una de ellas  metió la cabeza en la entrepierna de la otra, corrió la tanga hacia un costado y empezó a comerle la conchita, ¡Dios! No podía creer lo que estaba viendo.

El calor se estaba apoderando de mí, la boca se me empezó  a secar y mi tanguita a humedecer.  Mmmmmm

Me estaba excitando viendo “ese” espectáculo.

Pensando que alguien se  pudiera percatar  de mi insistente observación voltee  hacia atrás en busca de miradas curiosas, pero para mi sorpresa no solo no las encontré sino que hallé más gente en situaciones parecidas. Al volverme a poner en posición la veo venir a Guille. No sé si era producto del alcohol que corría por mis venas o el morbo del ambiente,  ó ¿qué? Pero  la miré “distinto”,  ella contorneaba  sus caderas sensualmente  al andar como queriendo llamar la atención de quienes quedaban atrás, luciendo con orgullo su escultural figura.

Me entregó el trago en mano y aún estando de pie se inclino sobre mí  murmurándome al oído:

–  ¿te gusta lo que ves?-

Pensando que se refería a la pareja de chicas le respondí:

– no estoy acostumbrada a este tipo de lugares por eso me llama  la atención –

– pero yo te preguntaba por mí, no por las chicas “esas” (señalándolas). Vi  como  me estabas mirando cuando venía de la barra –

– ahhhhh ¡sí! Observaba lo bien que te calzan  esos pantalones (fue lo primero que se me ocurrió) –

-ahhhhh ¡era eso! –  exclamó  mientras en su rostro  se perfilaba ese par de hoyuelos en su mejillas.

Estoy casi segura  que no me creyó, ¡en fin! fue lo que me salió decir en ese momento.

Se sentó a mi lado pero muy  encima de mí, tanto que  nuestras  nalgas se rozaban…

CONTINUARÁ