Buscando un macho para mi marido

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Habrán escuchado que la mejor edad de la mujer es a partir de los cuarenta, ¿verdad?

Bueno…parecería que a las mujeres al llegar a esa etapa de nuestra vida algo nos hiciera clic.

Como que se nos despierta la curiosidad, de hacer cosas que no hicimos hasta el momento, y comienza a aflorar nuestra parte más salvaje.

Nuestro apetito sexual  es mucho mayor que a los veinte, y tomamos el sexo como un “arte”.

A la hora del sexo está más que claro que la que tiene el mando soy yo y no mi pareja. A él le gusta jugar al cambio de roles, su postura de sumiso siempre me ha calentado, es por eso que tomé la decisión de sorprenderlo con la visita de un amigo virtual; Gonzalo, un flaco de 36 años, muy agradable, simpático y tan morboso y degenerado como yo, eso me atraía de él. A pesar de que no lo conocía en persona hasta esa “inolvidable” noche.

Arreglé por chat con Gonza hasta el mínimo detalle, quería que todo saliera como lo venia fantaseando desde tiempo atrás.

Terminamos de cenar con Fer y nos fuimos a la cama. No sin antes retirar del armario nuestros “juguetitos”, de allí saqué: el antifaz, las esposas, el arnes, y algunas cositas más…

Comenzamos con unos tiernos, dulces y suaves besos y cuando lo percibí bien excitado le coloqué el antifaz, y lo esposé a los barrotes de la cama, y le puse un tensor dejando sus piernas bien abiertas, privándolo de toda movilidad y exponiendo por completo los genitales y su ano. Él, en total silencio disfrutaba del momento. Pero ni se imaginaba la sorpresa que le esperaba.

Tomé una pluma y recorrí su cuerpo con ella, al paso de la suave pluma su piel se erizaba y su pija se erectaba, juguetee un rato con ella pasándola por los laterales y por la cabecita, sin olvidarme de los huevos, donde parece tener bastante sensibilidad porque a su paso esbozaba un profundo gemido de placer…

En ese instante entra un mensaje de texto a mí celular, el que estaba esperando. “La confirmación que Gonza había llegado y estaba detrás de la puerta esperando que le diera el ok para entrar”

Le dije a Fer que iba al baño y con esa excusa tras colocarme un camisolín de gaza rojo trasluciéndose mi desnudez por completo. Quería gustarle a nuestro anfitrión.

Me dirigí a la puerta de entrada. La acción estaba a punto de comenzar…

Tras la mirada atónita de Gonza con ese par de ojazos negros recorriendo mi cuerpo y deteniéndose en mis 120 de lolas (las que tantas veces vio por la webcam y dedico algunas pajas).Cuando se dio cuenta de que no me había saludado me tomó de la cintura acercándome hacía él y dándome un tremendo y profundo beso que correspondí con la misma energía.

Lo tomé de la mano y lo llevé hasta la habitación en la que Fer esperaba sin sospechar lo que estaba sucediendo del otro lado de la casa.

Gonza se desvistió en silencio dejando su ropa en el perchero del rincón.

Puse la música un poco más fuerte, y encendí un sahumerio para confundir el perfume de Gonza que podía llegar a ser descubierto por Fer, no antes de lo que yo tenía pensado.

Como lo habíamos pautado, no necesitábamos hablar, solo se escuchaba la voz de Fer preguntando

-¿qué estás haciendo Maru? Hoy te estás haciendo desear demasiado… (Ignorando por completo la presencia de una tercera persona)

-Algo que te va a gustar y mucho Fue mi corta respuesta.

Le tomé la pija con mis manos y se la entregue a Gonza, quién comenzó a mamársela lentamente y de a poco vi como se perdía en totalidad dentro de su boca.

Fer no paraba de acreditarme lo bien que se la estaba mamando. (Parece que es verdad el mito que los hombres la chupan mejor).

Mmm no sé imaginan lo qué fue ver a otro hombre comiéndose la pija de mi marido. Eso es algo que no olvidaré jamás, y que sin dudas volveremos a repetir.

Luego le quito el tensor de las piernas y fue directo a su expuesto hoyito anal y con el mismo ímpetu se lo comenzó a lamer. (Fer estaba en la gloria) Se vuelve loco cuando se lo hago yo.

Sentada en el sillón no paraba de deleitarme con la escena, disfrutaba cada momento, sentía deseos de besarlo pero eso me deschavaría. Así que me tuve que conformar con mirarlos y grabar en mis pupilas cada segundo de la película que me tenía de guionista.

Estaba súper excitada, me tocaba los pechos, mis pezones estaban duros como una roca y de mi concha comenzaba a chorrear un espeso y pegajoso fluido ese que tanto le gusta a Fer.

Mis dedos no pudieron resistir la tentación de hurgar en tan caliente y hambrienta concha, los comencé a agitar de manera tal que acabé a los pocos minutos.

Me paré y me acerqué a donde ellos y sacando a Gonza que ya tenía dos dedos entrando y saliendo del apretado culito de Fer. Fui en busca de su cara y le comí la boca

Gonza que a esa altura tenía la pija como una estaca se comenzó a pajear y a frotarse contra mi cuerpo sin que Fer lo advirtiese.

Le retiré las esposas y ayudé a que se diera vuelta, lo puse a cuatro patas, y me coloqué detrás de él en posición de ama, y lo comencé a azotar con un látigo de tiras, esto lo excitaba sobre manera, era el momento indicado para ponerme el arnes y comenzar a penetrarlo…:

-¡qué putito que sos!, se te hace agua la cola le dije como burlándome de su gusto sexual.

Gonza seguía pajeandose disfrutando de la escena.

A Fer solamente se lo escuchaba gemir de placer, seguía sin saber que en el cuarto había una tercera persona. Lo miré a mi invitado y le señale el hermoso culo de mi chico, mientras que iba saliendo muy lentamente de él a pesar de sus imploraciones…

Este que tenía sobrada experiencia en romper culos le apoyó la cabeza y lentamente fue devorada así como también se fue comiendo gran parte de la pija de Gonza.

Fer notó la diferencia entre los juguetes que está acostumbrado a introducirse y me lo hizo saber…

-¡Ey Maru!, que me estás metiendo?

Mmmm ¿te gusta bebe?

¡Me encanta! ¿Qué es?

Gonza al escuchar lo empezó a embestir más y más fuerte

¿De verdad querés saberlo? Pero ahora mi vida goza, goza…

Cuando noté que Gonza se estaba por venir le retire el antifaz a Fer, le tomé la pija con ambas manos y lo empecé a pajear fuerte. A esa altura estaba tan excitado que me miraba “maravillado” estaba en otra estratósfera, no le importaba más que gozar.

Solamente balbuceo -¡NO LO PUEDO CREER!

Ahí se dio cuenta de la situación, le tomé la cara con ambas manos lo besé casi con desesperación, (estaba extremadamente mojada, excitadísima de ver cumplida mi gran fantasía) y le dije: -es un regalito para vos, mi amor…

Con una mueca hice que Gonza lo dejara de coger.

Le ordene a Fer que se bajara de la cama y en ese momento lo vio por primera vez a la cara,

Me arrodille delante de él y le exigí a Gonza que hiciera lo mismo, y como buen sumiso obedeció silenciosamente, y entre ambos se la chupamos, viniéndose casi de inmediato sobre nuestras bocas, nos bebimos como dos desesperados hasta la última gota.

Luego de ese momento vivido nos fuimos a duchar los tres juntos, y ahí me atendieron los dos a mí, je je pero eso ya forma parte de otro capítulo.

Y si se encuentran con alguna cuarentona ya saben lo que les puede pasar ja ja

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  1. Este relato me recuerda a un trio que hice con mi mujer y un negro. Ella sabe cuanto me gustan los negros y le gusta verme disfrutar cuando ellos me enculan y escucho a mi mujer decirle ! fóllatelo bién !.

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