Amor entre hermanos 4ta parte (perdón por la demora de esta historia)

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Una noche de esas muy calentonas estábamos mete y ponga, mucha previa, sexo oral hasta acabarle en la boca, varias veces, un 69 maravilloso (era nuestro preferido), patitas al hombro, abajo, arriba, cabalgata… un importante variadito de poses

Ariel era muy bueno en la cama, a pesar de no tener una verga muy grande, pero era bastante gruesa y venosa, cuando por primera vez me pidió que le entregue mi colita. La idea me voló la cabeza, me excité terriblemente. Escucharlo pedírmela tan exaltado y a la vez tan dulce… porque si hay algo que tengo que destacar de Ariel es lo bien que siempre me ha tratado, su amor por mí brotaba era notorio.

Pero me acordé de mi hermano y los ratones no me daban tregua, fue entonces que le dije que no.

-“No por ahora”-

¿Esperaba a Iván?

Inconscientemente creo que sí.

También pensaba que eso nunca iba a suceder, y que tal vez estaba perdiendo de gozar con mi novio por esa maldita obsesión-

Insistió un par de veces pero como me escucho muy segura de no querer, se rindió.

Cuando terminé la secundaria me fui a estudiar afuera, mi relación con Ariel no prosperó, nos veíamos muy poco, y la verdad que yo en los últimos meses  ni lo extrañaba.

Una vez desvinculada de Él empecé a salir con uno y con otro, compañeros de la facultad, o algún que otro chico que conocía en el boliche, pero nadie me “llenaba”.

Un tiempo después de alojada en mi nuevo hogar, un fin de semana viajó a visitarme Iván. Fue a llevarme algunas cosas que mamá me preparaba para que guarde en el freezer, típico en esos casos.

Cuando me llamó papá por teléfono para avisarme que venía mi hermano en lugar de ellos un escalofrío me corrió por el cuerpo, las imágenes de aquella noche se hicieron presentes de inmediato.

Me sentía feliz, tenía muchas ganas de verlo, pero era más que seguro que vendría a presentarme su nueva novia que yo aún no conocía.

Pero no! Para mayor sorpresa mía llegó solo.

– ¡Hola hermanita!  ¿Cómo estás locura? Se te re extraña pendeja del orto.

Ambos nos reímos con el comentario.

-Por acá todo bien hermanito, extrañando horrores a todos, con decirte que extraño tus peleas…

Risas nuevamente de ambos.

-Te sentó bien el cambio a la gran ciudad. Comentó.

Me decía mientras me estrujaba cariñosamente en un fuerte abrazo

Entre mate y mate chimenteamos de todo y de todos.

“Juntos somos terribles”

A la hora de cenar pensaba cocinar algo rápido y liviano, y se lo comenté, pero parece que no le gustó mi menú porque me invitó a que saliéramos a comer fuera ja ja

Comimos como si fuera la última vez y nos acabamos el exquisito malbec que Iván bien había sabido escoger.

¡Eso sí!, a mí se me subió un poquito a la cabeza. Me pegó mal Estaba algo mareada…

Mi hermano se divertía de mi estado, me gozaba

-¿Para que tomás nenita si te hace mal? (Se descostillaba de la risa).

Me agarró del brazo y me ayudó a subir al auto haciéndome prometer que no vomitaría dentro del.

Una vez que llegamos al departamento fui directo a preparar café. Eso ayudaría a que se me pasara la indigestión.

Todavía era demasiado temprano para irnos a dormir. Nos tiramos en los puff y nos pusimos a recordar algunas anécdotas de nuestra niñez. Algunas ni siquiera las tenía presente y me divertí mucho rememorándolas.

Una cosa fue llevando a la otra cuando y entre tantos recuerdos graciosos nos sorprendimos resurgiendo aquel día que nos mostramos desnudos por primera vez. Nos mirábamos y tentábamos.

-Me acuerdo que te sacaste la remera muy rápido. Ni corpiño usabas de tan pocas tetas que tenías

-¿Ah sí?. Pocas tetas eh… Bien que te cansaste de ojeármelas en esa y en cada oportunidad que tenías…

Las risas de ambos no cesaban.

Yo no me podía quedar atrás. Tenía que burlarme también…

-¿Y vos? Cuándo pelaste el pitilín jaja Me parto de risa de tan sólo recordarlo…

-Por eso te negaste a tocarlo… ¿no? jaja.                    ¡Andáaaa!

Se te hizo agua la boca pendeja, vi como chorreaba un hilito de baba de ella.

Carcajadas va carcajada viene… poco a poco fueron menguando.

Terminadas las risas nos quedamos sin nada que decir. Largo rato sin hablarnos…

En ese momento el silencio fue cómplice de nuestros pensamientos.

¿Qué pasaría por su cabeza? ¿Morbo? ¿Melancolía? ¿Arrepentimiento de no haber avanzado en su momento?

Mmmmm

Por la suya no lo sé, pero sí por la mía. Por mi mente pasaron en flash todas aquellas secuencias que fueron motivo de los mejores orgasmos de aquella lejana pubertad…

De golpe ambos alzamos la vista, casi sincronizados, nuestras miradas se cruzaron, ¿se buscaron? Se encontraron…

Continuará….

»

  1. Clap clap clap (Aplauzos)
    Excelente Martina, hacía mucho no pasaba porque esperaba la continuación de este relato. Ahora espero el final.

    Idola como siempre.

    Chau..

  2. Jaja, gracias por continuarlo! :B, realmente tenes esa ‘chispa’ para este tipo de relatos (si es que escribís otros, taria bueno leerlos ^^) ya que son bien atrapantes y excitantes, jaja.
    En fin, espero que la parte 5 llegue pronto.. *.*

    Saludos.

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