“Amor entre hermanos” (no hay mejor amante que mi hermano) 3ra parte (EDITADA)

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Sus dedos fueron por más… se filtraron orillando la única prenda que uso para dormir, y por primera vez  alguien que no fuera yo rozaba la “zona prohibida” (como la llamó mi mamá el día que tuvimos una “charla intima”  de mujer a mujer) habían pasado tan solo cuatro meses de haber menstruado por primera vez, lo recuerdo porque desde entonces mi cuerpo comenzaba a perfilar aquellas formas femeninas dejando atrás el cuerpo de niña para convertirme poco a poco en la mujer que soy hoy…

Sigo describiéndoles  “el sueño” que me voy de tema, je je

Cuando percibí sus dedos examinando el área, sentí una rara sensación de bronca y de placer,  paradójicamente inexplicable.

Mi cuerpo y mis cuerdas vocales seguían  sin responder. Él, sin embargo ajeno a mis intenciones continuaba  sigilosamente estimulando con sus dedos infiltrándose  en lo más profundo de mi sexo, perdiéndose en la humedad que él había incitado…

Se mantuvo sumergido e inmóvil por unos segundos, tratando de  asegurarse de no perturbar mi somnolencia, en ¿mi sueño? mantenía los ojos abiertos, expectante  a cada manipulación, a cada ruido (algo que él no llegaba a divisar, siendo que la visibilidad era casi nula a la altura de mi cama, no obstante yo sí podía distinguirlo).  Impotente por no poder ejercer resistencia.

Después de un pequeño lapso comenzó a mover los dedos en forma ascendente  en mi “zona prohibida”, y con la otra mano acariciaba  mis tetitas en forma discontinua  pasando de una a la otra, me daba culpa sentir placer, pero tampoco podía resistirme, lo disfrutaba en silencio.

Mi cuerpo se arqueaba al compas de sus estímulos,  (al menos me daba esa sensación) eran cada vez  más y más  acelerados, haciendo irresistible la llegada  de “eso” que tanto me gusta, pero claro, siempre fueron mis dedos los que me dieron  ese  placer en la  intimidad de mi cuarto en penumbras, y  no los de mi hermano…  los  generosos movimientos de sus dedos inquietos naufragaron  en mis fluidos como  navegante experimentado provocando en mí una secuencia de convulsiones orgásmicas  sintiendo como esa  secreción pegajosa  chorreaba  hasta  mi cola.

No sé si fue un ruido en la casa que me despertó ¿ó qué?, creí escucharme gemir, todo había sido tan real… prendí la luz  y comprobé que estaba sola, pero me sentía mojada,  entonces  dudé si solo había sido un sueño, y con mi mano tantee mi sexo que sorpresivamente se encontraron con mis fluidos.

Pero era muy morboso pensar que  Iván había entrado a mi cuarto y había estado jugando conmigo mientras dormía. ¡No! no podía ser posible, descarté ese pensamiento casi al instante,  era mi imaginación que me estaba jugando una mala pasada.

Al día siguiente observé el comportamiento de mi hermano, actuaba diferente, casi no me miraba,  me pareció que trataba de evitarme. Si por alguna razón quedábamos solos él buscaba una excusa para ausentarse.

Fueron pasando  los días, los meses  y todo seguía como si nada,  deseaba volver a vivir  esa experiencia, pero nunca más se repitió.

Creo quedé obsesionada  desde  ese día, porque cada noche al irme a dormir no podía dejar  de traer a mi pensamiento  aquella agradable sensación que tanto placer me dio. Cerraba los ojos y revivía paso a paso  esa aventura, y me volvía a excitar  y a tocar cada noche, ahogándome en gemidos mudos, apretando con fuerza mis labios  reprimiendo el sonoro y magnifico estallido del éxtasis.

Un fin de semana que Iván se había ido de campamento con el grupo de boy scout, me dio ganas de curiosear  su cuarto,  revise un par de cajones, encontré revistas de mujeres asiáticas desnudas, y de hentai porno,  era totalmente sabido que me toparía cosas de ese tipo, entrado en la adolescencia  los niveles de testosterona estarían altísimos, y hasta ese momento no le conocíamos  ninguna “amiguita”, y era normal que usase ese material para desahogarse. Lo que no era normal que entre sus prendas hubiese un par de tangas  que yo ya daba por perdidas. Recordé aquella escena del baño. Dude si llevármelas, pero al final decidí dejarlas, sino  descubriría que estuve allí.

También entré a su computadora, revisé todas las carpetas que contenían archivos, encontrando videos pornográficos al por mayor, pero lo que no me imaginaba que encontraría una carpeta que llevara de titulo “mi perversión”  al abrirla ¡oh sorpresa! Un montón de fotos en los que yo estaba durmiendo, tomando sol en el jardín, y en partes de la casa en las que yo creí estar sola. Y también  tenía 8 videos titulados en la ducha 1, en la ducha2 y así sucesivamente hasta  llegar a 8.  Me mató la curiosidad. ¡Me los miré todos!  Pero no se me había ocurrido que la que estaría en ellos pudiera ser yo.

Se ve que preparaba y  programaba la filmadora cuando tenía  la certeza que me  entraría duchar. . Algunos no se veían muy bien la 1, la 2, y la 3, eran ángulos diferentes y se veía de lejos, y con el vapor era casi imposible adivinar los movimientos.  Pero a partir del 4 video  dio en el blanco; encontró el sitio adecuado,  donde capturó con precisión mis baños,  baños que me daba inocentemente sin siquiera intuir que podía ser grabada por mi propio hermano.

Desde ese día mis duchas no fueron iguales, antes de entrar a ella miraba de reojo o de costado para saber si estaba filmándome, las veces que la encontré mis baños fueron extremadamente sensuales, y con los años  a medida que iba creciendo eran cada vez más provocadores.  A los 17 y ya de novia  seguía seduciéndolo a través de las filmaciones, y algunas  veces, me comenzaba a tocar, excitándome sabiéndome espiada. Ponía algo de música para confundir mis jadeos  con ella.

Una noche pasaba por su cuarto y tenía la puerta cerrada, y se me ocurrió espiar por el ojo de la cerradura.

¿Y a qué no saben lo que vi?

Estaba acostado en la cama con la filmadora conectada a la tv viendo una de mis últimas duchas, una de esas en las que me tocaba ¿para él?

Verlo tirado en su cama con su gran pedazo entre sus manos pajeandose duro mientras me veía fue terriblemente excitante y morboso.

Y así continuamos por años, sabiéndonos espiados, porque incluso creo que con el tiempo se dio cuenta que yo lo espiaba. Incluso creo se avivó el día que estaba encerrado con su noviecita en el cuarto, cuando golpee para preguntarle sobre  un libro que no encontraba y me grito:

– ahora no puedo, luego lo busco –

Por el tono de voz no fue difícil saber que estaba en medio de un polvo, así que me agache y me quedé espiando como lo hacían.

– No puedo explicarles los celos que sentí –

Me daba una envidia tremenda ver como la penetraba. Sin darme cuenta estaba tocándome mientras los miraba, cuando vi la verga de Iván entrando en el gran culo de  Paola (porque era más bien gordita), se me hizo agua la boca, y pensé ¿por qué  Santi (mi novio) no me lo hace? Obvio que no encontré la respuesta, pero eso era lo de menos, porqué en ese momento deseaba  fuera mi hermano quién me cogiera así de rico.

Continuará…

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  1. Suerte que nunca llegué a tener “esa charla” con mi madre: de haberlo llamado “tu zona prohibida”…no sé que habría pasado. Un besazo a la autora

  2. Muy bueno, Mar: ¡me encantan este tipo de relatos “confesionales” (dentro de lo ficticio, obvio). Debo admitir de todas formas que la parte que más me gustó fue la primera. Muchos besos!

  3. jajjaa esta genial.. ya me imagino lo qe pasara mas adelante y solo kiero seguir leyendo xd
    besitos!

  4. ME ENCANTO CUAN INESPERADA FUE ESTA PARTE. EN VERDAD EN TODO MOMENTO ME FUE SORPRENDIENDO CADA DETALLE SUCEDIDO.
    CADA DETALLE LO HIZO MAS INTERESANTE. MUY BUENA ANECDOTA.
    POR MAS PERVERSA QUE SEA LA IDEA DE HABER COMPARTIDO ESTO CON TU HERMANO, ES UNA MUY DULCE ANECDOTA, SUPIERON DISFRUTARLO DE UN BUEN MODO. ja ja ja ja….. ME GUSTA PERSIVIR QUE JAMAS TE QUEDAS CON LAS GANAS DE NADA QUE SIENTAS DE DESEO. BESOS

  5. Excelente como siempre Mar, como ansío la ultima (?) parte.. Más aún que la del vago =S

    Avisame via msn cuando la escribas porque muchas veces me cuelgo con el estudio y me olvido de pasar..

    IVAN!

  6. Hola mi estimada Martina!!!!
    Solo queria decirte que tus cuentos son maravillosos y extremadamente excitantes y realmente envidio al hombre que es tu musa inspiradora, por tener a su lado una mujer completamente bella.
    Creo haberte dicho alguna vez que la virtud de tu redacción es hacerme participar muy dentro de tus relatos, la verdad que son excelentes.
    Te deseo lo mejor y poder charlar alguna vez con vos.
    Exitos y besos de tu admirador!

  7. Te envidio! tu talento para escribir yo tambien escribo pero no son tan buenos como los tuyos

  8. Me encantan tus relatos solo te pido no dejes tanto tiempo entre ellos por favor

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