Me mojo con las anécdotas de mi tía (3ra Parte)

Estándar

No pude contener mí desespera necesidad: frotar  suavemente mi clítoris era lo único que deseaba.

Cerré los ojos y me masturbé imaginando que era ella con su boca la que lo succionaba.

Las sabanas fueron testigos de mi obscenidad,  quedaron en ellas las huellas de mi plena satisfacción.

Apoyé la cara en la almohada y apreté  bien fuerte mi boca contra ella conteniendo los gemidos que yo solita me arrancaba…

A medida que jadeaba más apretaba mis labios,  fue un orgasmo silencioso; pero intensísimo.

Acabé re enflujadita, acalorada y algo transpirada, pero me dio pereza irme a lavar… me quedé así; disfrutando de las últimas vibraciones que  mi cuerpo me regalaba.

A medida que mi respiración se normalizaba mi mente se predisponía a dormir.

Me dormí satisfecha, exhausta, pero con la plena certeza que  iría por más…

Cuando me desperté lo primero que hice fue mirar hacia su cama.

Qué bonita imagen me encontré. Su rostro relajado, el cabello alborotado…

Dormía boca arriba. La sabana la cubría hasta poco más arriba de la cintura, inmediatamente  mi mirada buscó sus tetas, contenidas bajo un lindísimo corpiño semi transparente, dejando dilucidar  sus oscuros pezones relajados, prisioneros de la delgada tela que los envolvía.

Me levanté y me paré al ladito de su cama, necesitaba observar más de cerca, tan lindo espectáculo.

Me tuve que contener para no pasar la yema de mis dedos por sus aureolas, ni mi lengua por el canal de sus pechos, buscando encresparlos.

Bajé la vista hasta donde el borde de las sabanas  la tapaba,  me desesperó saber que a escasos centímetros estaba la razón de mi humedad.

Me frené justo a tiempo que mi mano levantaba un poco el lienzo para observar algo más, pero mi torpeza  producto de los nervios me jugaron una mala pasada, rozando justo entre medio del ombligo y el pubis.

Me asustó pensar que la había despertado, eso me trajo a la realidad y me paralizó.

La idea de que abriera sus ojos y me encontrara en esa lamentable posición me aterrorizó.

Se movió levemente, como quejosa. . .

Saqué la mano de inmediato, me puse el traje de baño  y me retiré en silencio tras cerrar la puerta de la habitación.

Me fui directo a la piscina, me zambullí intentando ahogar mis deseos, librarme de ellos, pero me fue imposible, me perseguían…

Me quedé en el agua recostada sobre la colchoneta   disfrutando de la quietud de la tarde. Inmersa en mis propios pensamientos; me dormí al sol.

Cuando de pronto me despertaron unos gritos…

- ¡Nahiara!  Estás asándote  al sol,  mírate cómo estás –

No entendía nada, estaba súper dormida.

Abrí los ojos desconcertada, ni siquiera sabía de dónde venía la voz; ni de quién era.

Busqué a mí alrededor y a nadie encontré.

Me volvió a repetir lo mismo para asegurarse de que la escuchara, y ahí  sí; miré para arriba y la vi, era ella, mi tía, en el balcón de mi habitación asomando el cuerpo por la baranda  con apariencia de recién despertada.

- ¿Cuánto hace qué estás al rayo del sol? –

- ¡No sé! ni idea, me quedé dormida –

- Ahí bajo – me dijo con voz de preocupada.

Pensé: qué exagerada…

Y me zambullí en la pileta.

Inmediatamente sentí el fresquito del agua,  y recién ahí  me miré las piernas; enrojecidas y brillantes, los brazos, la panza, todo mi cuerpo estaba igual.

Cuando estaba saliendo de la piscina, llegaba Adriana, con un short rosa con bordes blancos,  y una musculosa con detalles entre rosa y lila contrarrestando con su piel  morena

- Uy que barbaridad querida, cómo te quemaste.

Vamos  a adentro, pégate  una duchita bien fría –

- No me arde ni nada eh –

- Ahora no,  pero dentro de un rato te va a empezar a arder. Hazle caso  a tu tía, andá a bañarte. Después te alcanzo un gel refrescante que es excelente para estos casos,  justamente me lo compré por si me pasaba lo que a vos. Mientras te duchas lo pongo un rato en el frezzer. –

Cuando me fui a sacar la bikini sentí dolor al enrollar  el elástico y rozar la piel al bajarla.

Abrí sólo la ducha de la fría.

A medida que el agua se deslizaba por mi cuerpo afiebrado se iba calentando cada vez más.

Cuando salí de la ducha envuelta en un toallón me dirigí a mi cuarto, me enfrenté con el espejo y me asombré del gran daño que había  hecho el sol.

Estaba tratando de secarme un poco sin hacerme doler; cuando sentí  pasos subiendo la escalera.

Me cubrí de nuevo, podían ser algunos de mis hermanos. Pero no, era la tía, que me había visto salir del baño y me traída el gel.

Lo dejó y se fue.

Luego de embadurnarme el cuerpo con el producto sentí un alivio inmediato. Además de refrescarme solía exquisito.

Demás está decir que no me puse ropa interior, no la iba a soportar.  Me chanté  un vestidito suelto, más bien corto, cosa de tener el mínimo contacto con mi piel.

Se escuchaban voces, creí saber de dónde venían y fui hacía ellas.

Precisamente  provenía del living; estaban todos reunidos mirando una película. Me uní a ellos y ahí me quedé, tirada en un sillón debajo del ventilador de techo. Me planché.

-¡pobrecita mi nena!

Se quedó dormidita.  La voy a llevar –

Oía su voz cada vez más cerca de mí.

Me rodeo con sus brazos y me alzó.  Entre pasos sólidos  fue subiendo a lo largo de la escalera.

Luego de abrirse la puerta  sentí que me depositaba sobre lo que imaginaba era mi cama.

Mi cuerpo  y mi mente se hallaban desequilibrados.

La figura por un lado, la mente por otra. Como alejada de la realidad,  sintiéndome una espectadora más de la película en la que no soy protagonista.

Sumergida en la pesadez  de un sueño profundo  me hallaba.

Creí haber estado soñando. Ya ni sé.

Tuve la sensación de que alguien minuciosamente sacaba el vestido.

Con mucha suavidad me iba despojando de la prenda.  Se encontró con que debajo no llevaba nada. Pero ni así se detuvo, pareció no importarle.

Despegó un poco la cabeza de la almohada  y acabó por deshacerse de la única prenda que ocultaba la desnudez de mi cuerpo somnoliento.

A mis orificios  respiratorios  llegaba  un rico, fresco y dulce aroma; pero mi estado no era capaz de desentrañar la esencia.

Experimenté una extrañísima vibración cuando me pareció que mis pies eran tocados. En un momento sentí que me los succionaban  dedo por dedo, babeándolos  a su paso.

Fue muy loco, porque jamás antes lo habían hecho, con lo cual esas sensaciones eran novedosas y felizmente placenteras.

¿Fantaseaba dormida?

Luego continuó subiendo con los labios entreabiertos mojando  a lo largo de mis piernas con su saliva.

Al llegar a los muslos comenzó a darme pequeños chuponcitos,  ascendiendo de apoco, para luego concentrarse en la cara interna de ellos… y allí se quedó,  entretenidamente  lengüeteando por largo rato.

Mi entrepierna como no podía ser de otra manera comenzó a manifestarse de manera súbita.

No entendía lo que estaba ocurriendo, pero  no tenía la más mínima intención de entender, ni de salir del estado del que me encontraba. Disfrutaba sin interrupción.

Sus labios parecían querer devorarme. Me recorrían hambrientos,  sedientos de mí;  y de cada centímetro de mi piel.

Subió hasta mis senos y palpó  la redondez de ellos con frenesí, como si quisiera tomar el molde con sus manos.

De repente  dejó de oprimirlos  y de manosearlos.

Pero sin embargo no los abandonó! esta vez el tacto era mucho más suave, y percibí cierta humedad al estimularlos.

Segundos después la humedad se posicionó en uno de mis pezones perdiéndose en la boca.  Sus labios y su lengua coordinaron de manera fabulosa y me lo comenzaron a succionar.  Y con los dientes me propinaba pequeños mordiscos… más allá de cierta  sensación extraña me proporcionaba una estimulación difícil de describir en palabras.

Mordisqueaba e intercalaba con ligeras lamidas que hacían mi cuerpo  retozar de placer.

Adivinando que mis botoncitos explotaban de excitación tanto que me ardían, bajó hasta el ombligo e hizo lo propio.

¡Me encantó! lo sentí  fabuloso.

A lo largo del recorrido fue dejando una estela de saliva que finalizó al llegar a mi sexo…

Pronto la 4ta parte

Si llegaste hasta acá quiere decir que te gustó, no seas fiaca y dejá tu comentario.

Un besito.

Martina


»

  1. ¡Por fin! Estimada Martina espero que no te hagas desear tanto para la continuación. Tal vez le agregaría al cuento que narraras las anécdotas que cuenta la tía para justificar un poco más la excitación de la sobrina. Es sólo un consejo. Suerte y muy bueno

  2. Martina como siempre excelente..

    Lo unico que me pone mal es la demora, se que no es faciil escribir tan bien y por eso la demora, pero me pongo de la nuca leyendo tus relatos, y quedo con ganas de más más más..

    Te felicito.

    Agrega mi nuevo m@il..

    Así me avisas en cuanto tengas nuevo material..

    Iván!

  3. Uff Martina genial!!!! jejeje me pones malita con estas historias, ya sabes que espero ansiosa la 4ª…
    Saludos

  4. Excelente :D, lástima que no seguiste el de amor entre hermanos U_u.

    Felicitaciones desde Uruguay.

  5. Martina, sos tremenda, ya te dije que me ponen al palo tus relatos, espero que te haya gustado lo que te envié, entro a tu página y ya sé que cumpliré el rito de calentarme y salir mojado, con ganas de aspirar todas tus fragancias. Besos.

  6. Pingback: “Me mojo con las anécdotas de mi tía” (El final) « Mis Relatos Hot

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s