La Dama y el Vagabundo (4ta Parte)

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Mientras continuaba estimulando mi vagina por sobre la tanga con la otra mano acariciaba mis pechos, intercalando con lengüeteos húmedos que hacían mi piel erizar, mis pezones se pusieron como piedra en su boca ardiente, quería sentir esos prominentes labios por cada recodito de mi cuerpo excitado.

Me tomó la mano y me guió hasta la cama, nos recostamos sobre ella y me empezó a besar, para continuar recorriendo  cada una de mis curvas, deseoso de probar  con sus labios el sabor de mí piel.

Me hacía arquear de placer con cada succión.

Quitó mi tanga y con su pesada  mano superficialmente comenzó  a frotar  mi sexo, haciendo que lo deseara un poco más…

–  ¡qué mojadita!

¿Estás muy excitada eh? –

– ¡sí, muy caliente ¡tengo muchas ganas de vos, pendejo –

– me vuelve loco que me llames así, éste pendejo te va a coger hasta que me supliques que deje de hacerlo-

-mmmmmmm síii siii que ricooooooo-

Dejó de frotarme de forma superficial para  hundir  un par de dedos  en  mi  empapado  orificio vaginal, fue muy excitante sentir como se  deslizaban hacia el interior perdiéndose  en mí humedad para  luego entrar y salir con ellos repetidamente, a la vez que con su otra mano   separaba  mis labios menores dejando expuesto el glande de  mi clítoris que pedía  a gritos ser estimulado.

Justamente era lo que buscaba,  me  lo comenzó a sobar en círculos  con un solo dedo, presionando y aflojando, sin dejar de penetrarme la vagina. El sonido que salía de mi conchita  se mezclaba con los primeros gemidos que comenzaban a surgir.

-¡uy mi amor!

Por favor, quiero ver como lames tu propia miel de mis dedos.-

Inmediatamente y casi sin terminar de decir aquello, los llevo hasta mi boca, estaban chorreando de lubricación.

No me quise perder su cara, ni sus gestos, cuando cerré  la boca  envolví sus dedos  y con mi lengua moviéndose hacia un lado y hacia otro  fui lamiendo  el producto de mi excitación.

Su pija parecía estallar de calentura, sobresalía del bóxer de tan dura que la tenía.

Y mientras lamía sus dedos no pude resistir las ganas de frotarle “el paquete”, lo hice por sobre el bóxer, desde la base de sus testículos hasta la punta del glande que asomaba mojado y brillando, aunque asfixiado por el  elástico.

Aquello era irresistible, no daba más, mis  ansias por sentirla en mi boca  eran desesperantes, (la chupada de pija en el auto me había dejado con ganas de más) bajé hasta ella para saciar mi ansiedad  pero no me lo permitió, me detuvo de inmediato.

– Shhhhhhhh momentito, ahora no, primero quiero sentir como te venís en mi mano –

¡No hizo falta que lo dijera!

con sus dedos entrando y saliendo vertiginosos era algo más que inminente. Mientras palpaba en lo más profundo de mi sexo y frotaba en paralelo con vehemencia mi clítoris mis jadeos se fueron agudizando de manera tal que lo sorprendí expulsando un gran chorro de orina.

(Con mi marido solo me había ocurrido en tres ocasiones, en las que estuve extremadamente excitada).

Seguí gozando y gimiendo entregándole hasta la última gota de mi néctar, el cual sentía correr por mi entrepierna. Entremezclándose con “el chorrito”.

Verme  “tan perra” lo enloqueció…

– ¡Me meastes! Que hija de puta hermosa que sos…. Nunca antes me habían meado, ¡me encantó putita!

¿Sos siempre así? –

– ¡no! Incluso hace años  que no me pasaba, pero lograste la estimulación necesaria para que con solo masturbarme se me escapara, (no pude evitar ponerme colorada) es una sensación “rara” pero muy placentera, imposible de contenerla,-

– ¿en serio te gustó?  –

– ¡Totalmente! me mataste, me volaste la cabeza mal, tengo muchísimas ganas de cogerte, pero antes te voy a “atender” a vos, por lo menos no antes de que acabes un par de veces en mi boca, y pueda tomarme tu lechita…

En un arrebato busqué sus labios, que me los  ofrendó con euforia.

Envolvió mi boca con la suya y nos entregamos en un juego excitante, entre roces y frotamientos con nuestras lenguas estimulando al máximo nuestro deseo por poseernos.

Abandonó mi boca para bajar hasta mi sexo, a la vez que con sus manos palpaba mi anatomía, desde mi cuello hasta la planta de mis pies, en un recorrido suave y sugerente, haciendo poner mi piel de gallina.

Sin dejarme recuperar del anterior orgasmo afirmó su cara en mi entrepierna y lamió con énfasis el néctar de aquella primera acabada, su ritmo exacerbado logró que comenzaron a brotar nuevos fluidos…

– ¡como me calienta el olor a hembra que despedís!

Ese tipo de comentario son los que me hacen sentir una verdadera puta en la cama, y me encantaba tener “a un desconocido” diciéndomelas.

Aunque no dije nada en ese momento, mis ininterrumpidos jadeos fueron suficientes para que él percibiera que estaba llegando al punto máximo de excitación, y sin dejar de lametear el clítoris me penetro primero con un dedo, luego dos, sentía la delgada piel de mi vulva estirarse cuando sumó un tercer dedo, (tres que de él equivalen a mi mano entera, “una bestia”)

Abrí mis piernas lo más que pude para recibir aquellos dedos que a esa altura  me cogían sin piedad.

– Ahhhhhhh ahhhhhhhh ahhhhhhhh

Más, más, más duro, ahhhhhhhhhh ahhhhhhhhhh, no podía dejar de gemir…

¡Luciano! me viene, me viene el chorro de nuevo, apartateeeeee –

– ¡ni loco!

Por Diossssssss acabá en mi boca, quiero sentir yaaaa tu meo caliente –

Mi cuerpo comenzó a sacudirse, perdí el control de él, y de mi contención, por inercia eleve mi pelvis, inevitablemente y a su ruego expulsé “el gran chorro”.

Luciano disfrutaba de la situación, yo continuaba temblando, mientras él seguía embutido en mi cara, recibiendo todo lo que le entregaba, no aminoró la estimulación en ningún momento, y le acabé dos veces, una seguida de otra.

Hasta que no pararon mis convulsiones no levantó la cara de mi sexo, cuando vi su cara totalmente “enchastrada” me di  cuenta que había expulsado más que la vez anterior.

– ¡Me mató!

Más que una perra, sos una loba, me volvés loco… que manera de gemir… tengo la pija que me estalla.-

Continuará
En la 5ta parte “el final”

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  1. hmmm lluvia dorada no?… que manera de jugar con los sentidos preciosa, felicitarte por esa forma tan interesante de decribir las extremas situaciones…

  2. Increible!!!! no puedo esperar por la continuacion para descubrir como explota esta mujer-bestia, reprimida tanto tiempo. Excelente!!!!!

  3. Ufffffffffffffffff me has puesto malita!!! jijiji sólo imaginar esos dedos y esa lengua….me has hecho disfrutar.Muy bueno Martina!
    Besos

  4. Excelentes tus historias, las vengo leyendo desde hace tiempo y cada vez están mejor, te felicito!!!

    Una pregunta, yo a veces cuando no estoy ocupada con la facu me pongo a escribir en borrador ideas de historias eróticas pero como casi nunca tengo tiempo no puedo perfeccionarlas jajaja, como podría hacértelas llegar para que las perfecciones y las publiques acá en tu blog? Espero tu respuesta, besos!

  5. Terrible nunca me paso que cada relato me merece una pajota… mis mas sinceras felicitaciones mujer!!!

  6. hacia mucho que no entraba a visitar una de tus paginas pero tu gusto y tus modos siguen siendo exquisitos, mas bien han mejorado, un placer para la imaginacion y la sugestion…besos

  7. Como siempre, no me arrepiento de leer tus historias, el relato va muy bien, Habia leido la primera parte hace tiempo y no habia podido entrar a leer más, lei hasta aquí y he quedado picadisima… Jajaja..

    Saludos chica!!

  8. Martina, soy un hombre grande me has hecho calentar mal con tus relatos, son exelentes estoy esperando el final de la dama y el vagabundo.
    Segui escribiendo para nuestra delicia, besos

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