Mi vecina del 4to “b” (4ta parte)

Estándar

Me miró a los ojos y me dijo:

– ¿esperas a alguien esta noche? –

– ¡no! a nadie –

– entonces ¿qué te parece si cenamos juntas?

En mi departamento, cocino yo–

– dale, ¡copado! yo llevo helado, ¿te gusta? –

– me encanta, mis preferidos son; dulce de leche y americana–

-¡buenísimo!-

– Una pregunta por si acaso…

No vaya a ser que no te guste lo que voy a cocinar

¿Te gusta el pollo? –

– si –

– Marchando unas  supremas rellenas de jamón  y queso  con puré  de papa ja ja , te vas a chupar los dedos, ya verás jaja  ¡que fe me tengo! ¿Viste?-

– ¡Sí veo! que suerte que te guste, a mi no me gusta ni un poco –

– bueno, me voy yendo así me pongo a preparar todo, te espero –

Me dio un beso fugaz en la mejilla y se marchó.

Yo me fui a la habitación, a vestirme.

La pregunta del millón, ¿Qué me pongo?

Revolví  todo el placar, no dejé un cajón sin revisar hasta que encontré una mini blanca  que hacía mucho no me ponía, busqué una remerita rayada estilo marinero  en escote V, y resuelto el problema.

Me terminé de secar  aunque prácticamente  se había evaporado casi en su totalidad por el calor del  cuerpo, me hidraté la piel con una crema a base de aceite de almendras y me puse el  conjuntito de brodery  blanco, y me fui rumbo a la heladería.

Estaba casi tan nerviosa como aquel día  que  sabía que perdería  mi virginidad (a los 14 años) con Ariel de 16, mi primer novio.

Al regresar  con el helado ya en mi poder me fui directo a su departamento. Me recibió con una amplia sonrisa invitándome a pasar.

Sus muebles y la decoración de los ambientes  no podían ser mejores, halague su buen gusto así  como también  festejé el rico aroma que provenía de la cocina.

Guille  nuevamente ponderó mi figura y mi look “casual y divertido”, así lo denominó ella.

–  te ves estupenda con esa pollerita,  que daría Yo por volver a tener 19 añitos… –

– hablas como si fueras una vieja –

– ja ja  ya sé que no lo soy, pero cuando pasas los 30 “ves todo diferente”, ya entenderás cuando tengas mi edad ja ja – .

Mientras cenábamos no dejaba de mirarme ni de  sonreírme, se la notaba contenta con mi presencia.

Por suerte  los nervios en mí habían desaparecido. Yo notablemente  la estaba pasando muy  bien, me sentía cómoda.

Me contó algunas cosas de su vida,  anécdotas de su trabajo (azafata) y me reveló algunas intimidades de su ex pareja (Patricia) y aunque no conté nada de mí ex, hable bastante de mí, de mi familia, y de los motivos que me llevaron a mudarme.

Me llamó la atención que no tocara el tema de la terraza, sorpresivamente  no insistió  con eso, y dudé en ser Yo la que  sacara  la conversación, (en el fondo yo quería retomarlo), pero no me animé, soy demasiado tímida.

¿Para qué se preguntarán?

Bueno,  a ustedes no les puedo mentir.  Desde que la conocí  me he pasado buenos ratos pensando en ella, hay algo que me atrae, y no solo es por su notable belleza, hay algo más, un misterio que quiero  desvelar.

La verdad que tenía  muchas ganas de que esa mujer  madura, segura de sí misma me hiciera sentir cosquillitas en la panza, que despejara todas las dudas que había en mí.

Resultó ser muy buena cocinera, y fue una cena agradable, ¿pero lo mejor estaba por venir?

Cuando estábamos tomando el helado, ya casi terminando  me dice:

–  me gustaría invitarte  a un lugar “especial”, para que conozcas –

– ¿A dónde? – dije realmente sorprendida

– A la disco, a la que voy siempre, ¿vamos? –

– ¿Ahora? –

-¡SÍ! Ahora,  ¿no  te ánimas?

– sí, animarme sí, pero me tendría que ir a cambiar… –

–  Pero  sí así estás perfecta… –

–  Bueno, si  vos lo decís… –

– si bebe estás divina así –

Y poniéndose  en movimiento levantó los platos de la mesa,  y al volver de la cocina se apareció con una fresita, una de mis debilidades, (aparte de la cerveza), obvio, jeje

Estaba riquísima, bien helada.

Copa va copa viene no dejamos ni  una  gota en la botella.

Subimos a su auto (Peugeot 206) y luego de dar unos virajes por la city  estacionó frente a un llamativo cartel de luces de neón que decía “Fantasy”, la fachada era atractiva, (pintaba ser un buen lugar) nos bajamos y enfilamos hacia la entrada.

En la puerta la saludaron llamándola por su nombre,  evidenciando  que era asidua a la disco.

Quedé impactada por la amplitud del lugar, de afuera no parecía ser tan grande.  Me gustó mucho los diferentes desniveles de las pistas, así como también el sector  de los reservados.

Con  dificultad  por el gran  tumulto llegamos a la barra a pedirnos unos tragos.

Miro a mi izquierda y veo una pareja de gay besándose, giro sobre mi hombro para mirar a mi derecha y una pareja de chicas abrazadas esperaban ser atendidas en la barra. Recién ahí caí que estábamos en  un boliche de “homosexuales”.

Guille se dio cuenta por mi cara de asombro que  recién me había “avivado”, sonrió  y dijo:

–  éste es mi lugar preferido, espero que te sientas cómoda,  y que lo disfrutes  –

– estoy sorprendida, pero todo bien,  me gusta –

– me alegro. Vayamos a sentarnos a tomar la caipirinha  tranquilas.

Había parejas franeleando por todos lados.

Buscamos un lugar que no hubiese mucha gente  y encontramos uno en un rincón, bastante alejado del alboroto. Desde ahí yo observaba  “todo”.

El  alcohol empezada a surgir efecto en las personas, (y en mi también) se veían desinhibidos en su totalidad.

Guille me hablaba  pero  no recuerdo de qué, en eso la veo pararse e irse diciendo

– “ya vengo”-

yo estaba concentrada mirando a dos chicas más o menos de mi edad  que estaban en los reservados de enfrente. Se tocaban y besaban sin cesar,  estaba muy oscuro,  entre   movimientos difusos alcancé  a divisar  que  una de ellas  metió la cabeza en la entrepierna de la otra, corrió la tanga hacia un costado y empezó a comerle la conchita, ¡Dios! No podía creer lo que estaba viendo.

El calor se estaba apoderando de mí, la boca se me empezó  a secar y mi tanguita a humedecer.  Mmmmmm

Me estaba excitando viendo “ese” espectáculo.

Pensando que alguien se  pudiera percatar  de mi insistente observación voltee  hacia atrás en busca de miradas curiosas, pero para mi sorpresa no solo no las encontré sino que hallé más gente en situaciones parecidas. Al volverme a poner en posición la veo venir a Guille. No sé si era producto del alcohol que corría por mis venas o el morbo del ambiente,  ó ¿qué? Pero  la miré “distinto”,  ella contorneaba  sus caderas sensualmente  al andar como queriendo llamar la atención de quienes quedaban atrás, luciendo con orgullo su escultural figura.

Me entregó el trago en mano y aún estando de pie se inclino sobre mí  murmurándome al oído:

–  ¿te gusta lo que ves?-

Pensando que se refería a la pareja de chicas le respondí:

– no estoy acostumbrada a este tipo de lugares por eso me llama  la atención –

– pero yo te preguntaba por mí, no por las chicas “esas” (señalándolas). Vi  como  me estabas mirando cuando venía de la barra –

– ahhhhh ¡sí! Observaba lo bien que te calzan  esos pantalones (fue lo primero que se me ocurrió) –

-ahhhhh ¡era eso! –  exclamó  mientras en su rostro  se perfilaba ese par de hoyuelos en su mejillas.

Estoy casi segura  que no me creyó, ¡en fin! fue lo que me salió decir en ese momento.

Se sentó a mi lado pero muy  encima de mí, tanto que  nuestras  nalgas se rozaban…

CONTINUARÁ

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  1. muy buena 4 ta parte bombon… muy buena la continuacion.. dale que esperamos la 5ta
    besotes 😉

  2. Hola mi amor!!!, che, en donde es ese lugar!!, me gustaria ir, pero con vos!!!, jajaja, va muy bien la historia, lo cual hace que sea cada vez mas interesante, esperare la siguiente parte!!!!!, besos, te quiero muchismo!!!!.

  3. corazon cada dia se ponen mas hot tus historias

    tendrias que publicar algun dire para patirsipar los lectores

    saludos princesa ale

  4. hola,
    soy lara,
    te escribo desde españa,
    me han gustado algunos de los relatos q has escrito ,sobre todo los de lesbianas,
    aunque estoy casada,me considero bisexual.
    aunque mi marido no sepa nada de mi pequeño secretito………….me gusta mucho la sumision dominacion,
    y sobre todo me encanta ser dominada por mujeres mayores q yo,
    tengo 34 años,y no me considero q esté mal fisicamente.
    voy al gym dos o tres veces por semana,y me cuido…………….
    como te digo me gusta el mundo del bdsm,
    te escribo por q me gusta mantener relación con gente q escribe relatos q me gustan,
    y me excitan,
    y para felicitarte.
    si quieres q nos conozcamos mejor,
    aqui tienes mi mail.

    muchos besos,
    lara.

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