“Fantasía Incestuosa” 3ra y última parte

Estándar

Abrí la puerta de una patada y la veo a ella sentada mirándome con cara “desencajada”  sin entender lo que estaba sucediendo.

Preguntando: -qué haces, porque entras así?….

le grite: -quiero hacer contigo lo mismo que hicieron esos tipos con vos…

Pálida,  aturdida, me quedó mirando suplicando que me calmara, que podíamos hablar sin agresión, pero que ese no era sitio para hacerlo, que le tuviese respeto, que no me olvidara de que ella era su madre, me reí a carcajadas diciéndole que el respeto lo había perdido ella por coger con  esos tipos bajo el mismo techo de su familia; mientras intentaba incorporarse pidiendo saliéramos del lugar, me posicione sobre sus hombros y con mis manos  empujé hasta sentarla otra vez.

Sus gritos sollozos pidiendo piedad, eran tapados por los míos más potentes gritándole a escasos centímetros de su cara -que era una “cualquiera”, “perra”, “prostituta”, y no me acuerdo cuantas cosas más…

De sus ojos comenzaron a brotar las primeras  lágrimas.

Me  recuerdo que me bajé el pantalón y el slip dejándolos caer hasta mis pies, me agarré la pija flácida y la comencé a agitar mientras con la otra mano  fui en busca de su brazo derecho y posé su mano sobre mi sexo y la induje a que me pajeara.  La amenacé con contárselo  a mi padre si no hacía lo que yo le pedía, ahogándose en su propio llanto tomó mi verga y la empezó a zarandear, (me desconocía a mí mismo llevando a cabo “el plan”), no tardó en aumentar su tamaño y comenzó a brillar en su mano, “pero yo quería más”, quería probar cada sensación que fuera posible, le bajé la mano de un empujón, me acerqué hasta quedar encimados, ahogándola con mis embestidas se la metí y saqué de la boca reiteradas veces, la obligué a lamerme  los testículos, se me pusieron muy duros… me vine de inmediato. Fue increíble ver cómo mi semen chorreaba por sus comisuras, su llorisqueo  incesante hizo de aquello un placer incomparable.

Le arranqué la blusa de un tirón, volando por el aire los botones que la sostenían, quedando frente a mí ese par de hermosas tetas  cubiertas por el corpiño,  (no era  el mismo que un par de horas antes  había sido testigo de aquel acto sexual). Ahora llevaba uno de color negro, creo que a esa tela le llaman encaje, es abierta, y bastante transparente, (soy torpe y poco detallista) pero creo que así se llama.

Empezamos a forcejear, manotazos de acá y de allá, resistiéndose  a mis pretensiones, mi fuerza lógicamente era superior, y con una sacudida “ligera” di por terminada la lucha.

Su respiración exhausta comenzó a cesar, se dio cuenta que nada me detendría, aproveché su “casi” rendimiento y con una mano en la cintura la traje hacia mí, con la otra me libré de la única prenda que me  impedía deleitarme con ese increíble par de tetas que poseía, quedando al descubierto, a mi merced; las refregué con ambas manos notando como endurecían sus pezones con  cada fricción que les propinaba; la aureola rosada de sus pezones parecían provocar mi boca… acerqué  mi cara y comencé a rodearlos con la punta de mi lengua, lengüeteando  y  succionando los pezones que a esa altura parecían estallar.

Mi calentura aumentaba a pasos agigantados, sentía mi verga palpitar, (y no era para menos,  estaba cada vez más cerca de poseerla), su jeans  y su tanga negra habían quedado a  medio bajar de cuando  la encontré sentada orinando, poco trabajo me dieron, me aferré a la cintura del pantalón con ambas manos y como eran tipo babucha bajaron sin dificultad, lo mismo hice con la tanga.

Temblorosa y sin poder pronunciar una palabra me miraba “apesadumbrada”, (a esta altura nada me importaba) la empujé sobre el vanitory  y la obligué a sentarse en el borde del mismo.

Le abrí las piernas tomándola de los muslos para poder saborear su sexo cómodamente. Empotré mi cara en su tupida concha y me apoderé de su clítoris entre dientes, se lo succioné como si quisiera arrancárselo; a la vez le introduje dos de mis dedos “índice y medio”  entrando y saliendo de ella, comenzó a mojarse casi de inmediato, emanando un olor irresistible, su expresión reflejaba confusión; una mezcla de odio-placer,  que incitaba a seguir…

Disfruté de sus efluvios vaginales bebiendo cada gota que segregaba, a todo esto tenía la pija a punto de explotar,  y mi madre lo  estaba disfrutando casi tanto como yo.

No pude esperar más, atraje su cuerpo un poco más a la orilla la agarré de las piernas y  las puse sobre mis hombros,  y así se la fui metiendo despacio, quería regocijar con cada centímetro que iba entrando en ella, (no soy muy dotado que digamos pero la tengo bastante gruesa), cuando son más bien estrechas gozo doblemente,  si bien este no era el caso, sentí  mucho placer al penetrarla, quizás fue el morbo que me daba por hacer algo prohibido.

Cuando ya estaba toda dentro la empecé a coger con más ímpetu, ese chasquido tan peculiar que irradiaba el golpeteo de los huevos  contra su sexo fue algo  “electrizante”. Mis jadeos eran infinitos, y ella aunque quería disimular los suyos -no podía- poniendo cara de incordio  a la vez mordiéndose el labio inferior con lujuria y cerrando los ojos en cada embestida, -era evidente que le daba placer- sus jugos comenzaron a desbordar su concha chorreando hasta su ano, sin parar de bombear pensaba que seguramente esa sería mi única oportunidad de tenerla así.

Sin perder ritmo tantee el hoyito embadurnado de sus flujos y metí  lentamente mi dedo índice en él,-comprobando que lo tenía suficientemente dilatado como para cogérmelo-  saque bruscamente la pija de la vagina, bajé las piernas de mis hombros y la hice girar quedando de cara al espejo, con la ayuda de ambas manos me posicioné sobre su columna vertebral y empujé sutilmente hacia abajo.

Sin que ella se resistiera en lo más mínimo, se abrió de piernas  y se arqueo otro poco elevando la cola hasta la altura exacta de mi sexo, -evidenciando a las claras su descontrolada excitación- posé mis traspiradas manos en sus nalgas  sintiendo sus carnes duras y tirantes por la posición, y en aquel momento me afloró la curiosidad  de abofetear a mano abierta ese hermoso y generoso culo que tenía frente a mí.

El primer golpe fue algo dubitativo, pero suficiente para incitarme. Para el segundo actué con firmeza; tomé  más impulso… propinándole una nalgada que sacudió su cuerpo por completo, emitiendo un quejido estridente, que me hizo dudar de continuar, a tal punto que me arrepentí de haberme dejado llevar…pero al visualizar la marca de mi mano en su piel, alcé mi vista  y busque en el espejo  la de mi madre, dejándome entrever con su mirada  que lo había disfrutado,  entonces -sí – me relajé! -y a más pervertido más excitado- le di unos cuantos chirlos más, hasta enrojecerle las nalgas por completo, y con mis manos aún ardiendo me agarre la pija y la guie hacia su titilante agujero ayudando a introducir mi mojada y roja cabeza en él.

El esfínter estaba bastante contraído. Percibía en mi tronco  los  nervios  anales inferiores raspando a su paso contra las paredes de su recto, y aunque me costó bastante trabajo metérsela por completo fue un momento placentero; “único”.

A medida que la iba penetrando miraba sus gestos en el espejo, ella permanecía con los ojos cerrados, se la notaba muy excitada; de su boca soltaba un sonido ilegible, pero prometedor.

Aproveché la postura y con mis manos alcancé sus tetas,  se las estrujé acompañando cada embestida,  sentí  la dureza de sus pezones sobre las palmas de mis manos, su culo dilatado recibía con fervor mi verga, con mis huevos golpeando  a punto de estallar, por llenarle el culo de mi leche, quise que acabáramos juntos, pero a ella aún le faltaba, buscando la igualdad se me ocurrió llevar mis dedos por debajo de su entrepierna y empezar a cogerle  la concha con ellos en un mete y ponga en simultaneo con mis arremetidas  cada vez más feroces,-eso la enloqueció-entre espasmos y jadeos constantes mezclándose con los míos fue algo “mortal”  sintiendo mi pija aprisionada entre las paredes de su culo empezó a empaparme los dedos con sus jugos en paralelo  acababa dentro de ella. No paraba de salirme leche, -que buena cogida- cayendo algunas gotas de semen sé la saqué; la hice dar vuelta,  y se la metí en la boca  -chúpamela toda, límpiala-  mi madre obedeció con cara de vicio metiéndosela hasta el tronco afirmando los labios para hacer “un buen trabajo”; -pero la sorprendí- expulsando  un gran chorro de meaba que no pude ni quise contener, bañando su cara, cayendo por sus tetas, y recorriendo el resto del cuerpo…

Se quedó estupefacta mirándome sin poder creer hasta donde había sido capaz de llegar, pero a pesar de haber disfrutado del acto carnal  el odio que me invadió  por mi madre fue tan grande que sentí la necesidad de humillarla más…

Me subí el slip y él pantalón sin sacarle la mirada de encima metí la mano en el bolsillo  derecho de atrás y saqué los 100$ que tenía para pagar la cuota del club, y se lo revolee por la cara… me fui diciéndole – ahí tienes; puta, seguro que es mucho menos de lo que te pagan esos ricachones por cogerte, pero mucho más de lo que te mereces-

Y olvídate que tuviste un hijo alguna vez…

Espero que les haya gustado de principio a fín. Me quedo esperando por sus comentarios.

Besitos.

Martina

»

  1. Martu que pedazo de relato que te mandaste, rozando un tema con mucho morbo provocas una calentura terrible. Muy buen final.
    Te felicito.
    Besos…. negros.
    Tu Hombisex

  2. Bueno Mar, es un relato increible, realmente como todos los relatos tuyos que he leido, me exitan muchisimo.

    Besosssssss.

  3. Muy bueno el relato con un final algo dramatico para este genero que lo hace aun mas atractivo. Muy CALIENTE!!!

  4. Me gusto el final que le diste a tu relato, aunque pense que no le ivas a dar este final sino otro que fuera por el morbo del pensamiento solamente, me hubiese gustado que el final quede abierto para darle otro descenlace o saber si el hijo realmente, deciste de su madre para siempre; ya que veo que a el le duele que otros hombres tambien la goce como mujer como el la gozo.
    Pero te digo que me encanto tu relato. Un beso y hasta la proxima.

  5. Me ha gustado mucho. Está tan detallado y es tan vivo y dinámico que puedes ver y oler la acción llegando a excitarte y emocionarte con este relato maravilloso. Felicidades.

  6. Muy bueno y me gusto el final que le diste, como lo titulaste fantasía incestuosa esta más que barbara, atrevida, excitante y lujuriosa al mismo tiempo, sobre todo como te dije antes conjugas muy bien los detalles y el manejo la situación de cada uno de los personajes a tal punto que si no fuera el titulo que le diste uno podría hasta pensar que fue un hecho real, realmente logras que uno se compenetre en el vivido relato.

    Me encanto y viniendo de la mano de Martina sin lugar a dudas calienta, te felicito!

    Un beso!

  7. Me gustó muchisiimo. Me gusta este estilo de cuentos, muy bien llevado. Felicitaciones a la creadora.

  8. Martina, el relato tiene un contexto y una trama algo estereotipada con un modelo casi agotado del incesto filial.
    Mientras que el objeto que tratás y la forma en que finalizás el mismo, está bastante logrado.
    El incesto o amor filial, es algo mucho mas profundo y “retorcido” en términos sociológicos, de lo que suponés dese la fantasía de tu relato, ya que no surge de manera tan simple y expuesta, sino que obedece a un proceso anterior en el que juegan muchisimos factores personales en ambos protagonistas.
    Te lo cuento desde mi historia personal, que la he escrito cambiando sólo las fechas y personajes, pero la trama es “historicamente exacta y literal”.
    Me resulta muy excitante relatarlo, porque cada vez que lo escribo, vuelvo a vivir la historia que fue corta y distante en el tiempo. Yo actualmente tengo 58 años y esto sucedió cuando tenía sólo 14, pero que en realidad comenzó algunos años antes (no recuerdo exáctamente, ni nunca pude fijar una fecha o episodio que marcara el comienzo de este proceso), pero como muchos pibes de todas las épocas, la cosa comenzaba como vos lo relatas, “espiando en la ducha”.
    En mi caso personal, la ducha no era tal, sino que existía un “fontón de zinc” en el que mi madre se bañaba dentro de la cocina, ya que en invierno no teníamos agua caliente corriente y el baño estaba cruzando un patio en un conventillo de Barracas. Luego nuestra casa eran solo dos habitaciones y una cocina con un pequeño recibidor que se usaba para tender algunas ropas y un piletón privado.
    Mi padre padecía la enfermedad del ciervo, o sea que los cuernos los llevaba casi de manera habitual y lo aceptaba pacíficamente, un tipo sin personalidad, maltratado por todo el mundo, sin un trabajo fijo y que realmente daba lástima en el barrio. Mi madre no era un monumento, solo era una gordita media petisa, con tetas enormes y cara de tana bruta. Tenia un lenguaje bastardo, sin educación ni modales. No tengo hermanos y vivíamos solo los tres.
    Yo dormía en el comedor, en una especie de sofá cama, con lo cual mis horas de descanso terminaban siempre cuando comenzaba el día y la actividad de mi madre. Se comia en la cocina al mediodía y se cenaba en el comedor, donde estaba la televisión.
    De noche escuchaba las conversaciones de mis padres, las peleas y discusiones acerca de las aventuras de mi madre y las desventuras de mi padre. Mi vieja, tuvo amantes ocasionales y algunos duraderos durante casi toda mi infancia y parte de mi adolescencia. Mi padre encontraba pruebas casi todos los dias. En la cama, en la ropa, en objetos costosos que no se podian explicar, etc… Si, mi padre además de cornudo era un pelotudo importante.
    Mi viejo, tenia una vida muy esquematizada en horarios y rutinas, como la mayoría de los hombres de aquella época (1960 aprox.), trabajaba en changas de la construcción, como acomodador en un cine de Avellaneda, de mozo en una pizzeria de barrio, ó de ayudante de reparto en una panadería. Nunca tuvo un sueldo, nunca un laburo de ocho horas. Mi vieja, no se privaba de nada. Esa es la primer imagen de mi infancia. Nunca la juzgué, sí le temía, porque era muy rigurosa conmigo y una bofetada era casi la merienda de todos los dias por cualquier motivo. Asi se construye un escenario apto para el incesto o cualquier otro desmán de esa naturaleza. Es es el caldo de cultivo.
    Mi madre era la “anti mujer fatal”, era la mina que a nadie se le ocurriría identificarla como un “programa” para coger, había que tener muy mal gusto o ser un calentón retorcido. Por su parte ella no era la mina apasionada ni calentona, no tenia cerebro para eso. Sabía que los tipos admiraban sus tetas por su tamaño, no por su forma ni turgencia, sino que era una gorda con tetas grandes y esa caracerística la manejaba como mejor podía. Usaba escotes enormes, batones entreabiertos, y se pintaba como una maceta.
    Como te decia antes, yo la espiaba mientras parada en el fontón, se lavaba con una esponja y cantaba canciones de Chico Novarro (su idolo) o rancheras de Miguel Aceves Mejía. Se tiraba pedos mientras se bañaba y para expulsarlos mas indecorosamente se agachaba riéndose. Esa era la pelicula que yo veia no atraves del ojo de la cerradura, sino por un defecto que tenía la cortina plástica de la puerta de la cocina. Yo no lo sabía, pero el asunto es que ella sabía exactamente que yo estaba espiandola y eso lo supe años mas tarde por que ella me lo dijo.
    Un sabado a la noche, tempranito y en invierno, se cumplia la rutina del baño semanal, mi viejo laburando en el Cine Colonial de Avellaneda y yo dandome el espectaculo. Esa noche se produjo el hito del incesto.
    Mientras se bañaba, nunca miraba en dirección a la puerta, o sea que yo no le veia la cara ni las tetas, que eran mi objetivo inconcluso. Siempre le veia el culo. Esa noche, se dio vuelta y se empezó a refregar las tetas y luego se metia los dedos en la concha de manera grosera. Yo no miraba su cara, sino que miraba sus manos y lo que hacian. De pronto levanté la mirada y pude ver su cara. Me estaba mirando directamente, seria y sin ningún gesto. Era como una mirada desafiante y absolutamente dirigida, como si supiera que yo estaba ahi. Fue tal la impresión que me dió que caí sentado en el piso del patio interno o recibidor. Esto provocó que se cayeran unas botellas de leche vacias y un banquito de madera tipo taburete.
    – Pendejo pajero, dejá de mirar y entrá –
    No sabia que hacer. Realmente fue terrible. Creo que le contesté que yo no estaba mirando o algo parecido. Pero mi impulso fue negar la situación. Me fui al comedor y prendí la tele. Estaban pasando “el Club del Clan”. Me senté y me quedé petrificado en el comedor. A la derecha había un “bahiú” con un espejo de esos estilo Luis XVI, en él vi reflejada la imagen de mi vieja con una tohalla en la cabeza a modo de turbante y otra a la altura arriba de sus tetas, anudada.
    – Me estabas espiando. ¿Que querias ver…? ¿Esto…? – al tiempo que desanudaba la tohalla del cuerpo y la dejaba caer. Yo no atinaba a darme vuelta, seguía mirando el espejo. Sentia que los cachetes de la cara me hervían y estaban a punto de estallar.
    Dio unos pasos y se puso al costado mio, siguió recriminándome y me agarró de los cabellos con fuerza, empujándome hacia sus tetas…
    – Miralas de cerca pajero de mierda…-
    Sentia un dolor terrible en el cuero cabelludo.
    Siguió insultándome y sin agarrar la tohalla, caminó hacia su habitación sin parar de hablar y depotricar contra mi y mi padre, a quien se referia como “Cornichelli”, por un personaje de Vicente Rubino en Operación JAJA.

    Al cabo de unos minutos salió del dormitorio con el consabido batón y el turbante en la cabeza, pasó por al lado mio y me pegó un castañazo en la nuca.
    – Vas a tener que ir a debutar nene… Decile a tu viejo que te lleve a la isla, sino se te va a atrofiar el cerebro de tanta paja. –
    La “Isla” era la Isla Maciel, reducto de putas y putarracas, donde la mayoria de los pibes de mi edad, solian ir a debutar en compañia de hermanos y padres cuando tenian ya los 13 o 14 años, por temor que salieran “maricones”.
    Muchos salian de esas casuchas con una blenorragia o una gonorrea. Era casi una enfermedad de “machos” y la exhibíamos hasta con orgullo.

    La vieja sue fue a la cocina a levantar el fonton y ordenar un poco. Luego se pondria a amasar las pizzas del sábado.

    Yo me sentia como un aparato candidato a tener una vida como la de mi viejo, a quien realmente despreciaba.

    Me pare frente a la puerta de la cocina y dispuesto a recibir la paliza de mi vida, encaré a mi vieja.
    – Yo no soy mi padre. Si queres que debute vamos a la cama y te voy a pegar una fifada como ese cornudo nunca te la dio.- Lo mio fue un acto de bronca y no de calentura sexual. Estaba herido en el amor propio, me sentia un pelotudo al que le habian recordado su genetica.
    Amagó con pegarme un bife y retrocedí un paso.
    – Si me llegas a pegar te mando al hospital con la cabeza rota, gorda putarraca-
    Mi vieja se quedó mirandome con los ojos abiertos todo lo que le permitian los parpados y las cejas. Se llevó la mano a la boca como asombrada y asustada…
    – ¿Serías capáz de levantarme la mano?
    – No. Te romperia la cabeza, como para que veas que no todos somos “Pepitos” (así le decía a mi padre) y con la cabeza rota, te tiro al piso y te cojo por el culo.
    -¿En serio que me querés coger?
    – Ya te dije. Si querés que debute…Vamos al dormitorio que hasta la 1 tenemos tiempo. (mi viejo salia los sabados a las 12.30 con la ultima función. No habia trasnoche en el Colonial.)
    – Pero eso esta mal. Yo soy tu madre.
    – Si. Pero yo quiero tocarte las tetas.
    – Bueno tocarme las tetas no es lo que vos queres y no esta bien lo otro.
    De golpe se convirtió en mamá… La muy putona
    Vi que ahora el que atropellaba era yo y me agrandé. Empecé a desabrocharme el cinto del pantalón y sacarme la camisa afuera. Ella bajo la mirada hacia mi bragueta, sin cambiar el gesto de horror y con la mano siempre sobre su boca.
    No tenia una pija enorme, pero si muy bien parada.
    Estaba exitado pensando que ya casi la tenia acorralada.
    ….
    Despues sigo.

  9. Excelente muy recomendado y tremendamente incitante en el juego de espiar. Para cuando no conectemos me contas si te gusto espiar.. mas y mas casi hasta temblar

  10. La verdad me encanto, me hice a la idea de que no se trataba de su madre, porque me parece asqueroso así, pero la verdad que la trama esta muy bien hecha.. Felicidades!! Me exito en gran manera….

  11. que buen relato te felicito me hubiera gustado un final de convirtieras en tu puta a tu mama y que tu les cobraras asus clientes y que tu estuviras muy vergudo y tu mami (tu putita )se hubiera enculado de ti )chao

  12. LA FIRME ME LOKEO PERO MAS ME LOKEO EL DEL CHIKILLO ESE K SE KERIA TIRAR A SU GORDA MADRE POR DESPECHO Y DESAHUEVAMIENTO DEL LA GENETICA DE SU PUTO PADRE
    ES UN RELATO DE LOS POCOS …..
    …EN VES DE EXITARME … ME ATONTO Y DESAHUEVO ES BUENISIMO KIESIERA SEGUIR LEENDO

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s