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Buscando un macho para mi marido

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Habrán escuchado que la mejor edad de la mujer es a partir de los cuarenta, ¿verdad?

Bueno…parecería que a las mujeres al llegar a esa etapa de nuestra vida algo nos hiciera clic.

Como que se nos despierta la curiosidad, de hacer cosas que no hicimos hasta el momento, y comienza a aflorar nuestra parte más salvaje.

Nuestro apetito sexual  es mucho mayor que a los veinte, y tomamos el sexo como un “arte”.

A la hora del sexo está más que claro que la que tiene el mando soy yo y no mi pareja. A él le gusta jugar al cambio de roles, su postura de sumiso siempre me ha calentado, es por eso que tomé la decisión de sorprenderlo con la visita de un amigo virtual; Gonzalo, un flaco de 36 años, muy agradable, simpático y tan morboso y degenerado como yo, eso me atraía de él. A pesar de que no lo conocía en persona hasta esa “inolvidable” noche.

Arreglé por chat con Gonza hasta el mínimo detalle, quería que todo saliera como lo venia fantaseando desde tiempo atrás.

Terminamos de cenar con Fer y nos fuimos a la cama. No sin antes retirar del armario nuestros “juguetitos”, de allí saqué: el antifaz, las esposas, el arnes, y algunas cositas más…

Comenzamos con unos tiernos, dulces y suaves besos y cuando lo percibí bien excitado le coloqué el antifaz, y lo esposé a los barrotes de la cama, y le puse un tensor dejando sus piernas bien abiertas, privándolo de toda movilidad y exponiendo por completo los genitales y su ano. Él, en total silencio disfrutaba del momento. Pero ni se imaginaba la sorpresa que le esperaba.

Tomé una pluma y recorrí su cuerpo con ella, al paso de la suave pluma su piel se erizaba y su pija se erectaba, juguetee un rato con ella pasándola por los laterales y por la cabecita, sin olvidarme de los huevos, donde parece tener bastante sensibilidad porque a su paso esbozaba un profundo gemido de placer…

En ese instante entra un mensaje de texto a mí celular, el que estaba esperando. “La confirmación que Gonza había llegado y estaba detrás de la puerta esperando que le diera el ok para entrar”

Le dije a Fer que iba al baño y con esa excusa tras colocarme un camisolín de gaza rojo trasluciéndose mi desnudez por completo. Quería gustarle a nuestro anfitrión.

Me dirigí a la puerta de entrada. La acción estaba a punto de comenzar…

Tras la mirada atónita de Gonza con ese par de ojazos negros recorriendo mi cuerpo y deteniéndose en mis 120 de lolas (las que tantas veces vio por la webcam y dedico algunas pajas).Cuando se dio cuenta de que no me había saludado me tomó de la cintura acercándome hacía él y dándome un tremendo y profundo beso que correspondí con la misma energía.

Lo tomé de la mano y lo llevé hasta la habitación en la que Fer esperaba sin sospechar lo que estaba sucediendo del otro lado de la casa.

Gonza se desvistió en silencio dejando su ropa en el perchero del rincón.

Puse la música un poco más fuerte, y encendí un sahumerio para confundir el perfume de Gonza que podía llegar a ser descubierto por Fer, no antes de lo que yo tenía pensado.

Como lo habíamos pautado, no necesitábamos hablar, solo se escuchaba la voz de Fer preguntando

-¿qué estás haciendo Maru? Hoy te estás haciendo desear demasiado… (Ignorando por completo la presencia de una tercera persona)

-Algo que te va a gustar y mucho Fue mi corta respuesta.

Le tomé la pija con mis manos y se la entregue a Gonza, quién comenzó a mamársela lentamente y de a poco vi como se perdía en totalidad dentro de su boca.

Fer no paraba de acreditarme lo bien que se la estaba mamando. (Parece que es verdad el mito que los hombres la chupan mejor).

Mmm no sé imaginan lo qué fue ver a otro hombre comiéndose la pija de mi marido. Eso es algo que no olvidaré jamás, y que sin dudas volveremos a repetir.

Luego le quito el tensor de las piernas y fue directo a su expuesto hoyito anal y con el mismo ímpetu se lo comenzó a lamer. (Fer estaba en la gloria) Se vuelve loco cuando se lo hago yo.

Sentada en el sillón no paraba de deleitarme con la escena, disfrutaba cada momento, sentía deseos de besarlo pero eso me deschavaría. Así que me tuve que conformar con mirarlos y grabar en mis pupilas cada segundo de la película que me tenía de guionista.

Estaba súper excitada, me tocaba los pechos, mis pezones estaban duros como una roca y de mi concha comenzaba a chorrear un espeso y pegajoso fluido ese que tanto le gusta a Fer.

Mis dedos no pudieron resistir la tentación de hurgar en tan caliente y hambrienta concha, los comencé a agitar de manera tal que acabé a los pocos minutos.

Me paré y me acerqué a donde ellos y sacando a Gonza que ya tenía dos dedos entrando y saliendo del apretado culito de Fer. Fui en busca de su cara y le comí la boca

Gonza que a esa altura tenía la pija como una estaca se comenzó a pajear y a frotarse contra mi cuerpo sin que Fer lo advirtiese.

Le retiré las esposas y ayudé a que se diera vuelta, lo puse a cuatro patas, y me coloqué detrás de él en posición de ama, y lo comencé a azotar con un látigo de tiras, esto lo excitaba sobre manera, era el momento indicado para ponerme el arnes y comenzar a penetrarlo…:

-¡qué putito que sos!, se te hace agua la cola le dije como burlándome de su gusto sexual.

Gonza seguía pajeandose disfrutando de la escena.

A Fer solamente se lo escuchaba gemir de placer, seguía sin saber que en el cuarto había una tercera persona. Lo miré a mi invitado y le señale el hermoso culo de mi chico, mientras que iba saliendo muy lentamente de él a pesar de sus imploraciones…

Este que tenía sobrada experiencia en romper culos le apoyó la cabeza y lentamente fue devorada así como también se fue comiendo gran parte de la pija de Gonza.

Fer notó la diferencia entre los juguetes que está acostumbrado a introducirse y me lo hizo saber…

-¡Ey Maru!, que me estás metiendo?

Mmmm ¿te gusta bebe?

¡Me encanta! ¿Qué es?

Gonza al escuchar lo empezó a embestir más y más fuerte

¿De verdad querés saberlo? Pero ahora mi vida goza, goza…

Cuando noté que Gonza se estaba por venir le retire el antifaz a Fer, le tomé la pija con ambas manos y lo empecé a pajear fuerte. A esa altura estaba tan excitado que me miraba “maravillado” estaba en otra estratósfera, no le importaba más que gozar.

Solamente balbuceo -¡NO LO PUEDO CREER!

Ahí se dio cuenta de la situación, le tomé la cara con ambas manos lo besé casi con desesperación, (estaba extremadamente mojada, excitadísima de ver cumplida mi gran fantasía) y le dije: -es un regalito para vos, mi amor…

Con una mueca hice que Gonza lo dejara de coger.

Le ordene a Fer que se bajara de la cama y en ese momento lo vio por primera vez a la cara,

Me arrodille delante de él y le exigí a Gonza que hiciera lo mismo, y como buen sumiso obedeció silenciosamente, y entre ambos se la chupamos, viniéndose casi de inmediato sobre nuestras bocas, nos bebimos como dos desesperados hasta la última gota.

Luego de ese momento vivido nos fuimos a duchar los tres juntos, y ahí me atendieron los dos a mí, je je pero eso ya forma parte de otro capítulo.

Y si se encuentran con alguna cuarentona ya saben lo que les puede pasar ja ja

“La Fantasía de Ramiro”

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Amigo, se viene tu cumple y no sé que regalarte, pensé en un perfume, pero desconozco cuál es tu preferido, un bonito suéter quizás, pero no se tu talle, un libro? me re pregunté luego de meditar unos minutos, NO! Tampoco; no sé quien sean tus autores preferidos. Entonces? Que puedo regalarte?

Pensaba para mi interior mientras miraba la foto que nos tomamos aquel día que tanto nos divertimos, contando aquellas anécdotas de nuestra adolescencia.

En ese instante vino a mi mente una conversación que mantuvimos hace un tiempo atrás mientras compartíamos un café. Al romper con tu novia de ese momento recuerdo me decías que todas tus fantasías y tus sueños se veían truncados por aquella abrupta pelea.


Entre algunas de las cuales recuerdo tenías como fantasía (obsesión) hacer el amor con 2 colegialas, dada tu edad tranquilamente podías cumplirla con alguna de tus alumnas, que a esa edad están a punto caramelo. Pero era entendible tu postura, no mezclar el trabajo con lo personal. La frase me quedó haciendo ruido en el interior de mi cabeza.

Al fin llego tu cumple querido amigo, mediante mensajito de texto te avisé que en media hora estaba por tu casa saludandote.
Habrían pasado unos 45 minutos de aquel sms cuando estacioné el auto en la puerta de tu casa.
Me recibiste contento, y con un beso en la mejilla agradeciste mi visita, saludaste a mi compañera, (mi mejor amiga) que ya conoces muy bien, y de la cual recuerdo que alguna vez mencionaste “lo buena que estaba”.

Fuimos vestidas discretamente las 2. Sutilmente atractivas.
Nos invitaste a pasar y a sentarnos en el sillón blanco que da justo frente al ventanal de calle.
Nos serviste unas copas de champagne, y cortaste la torta de cumpleaños que ya habrías compartido con algunas otras personas que se nos adelantaron porque le faltaban varias porciones.

Entre charlas y risas se nos paso la hora, agradable, divertido, pero mi amiga y yo teníamos en mente algo más… y también temíamos que alguna visita nos arruinara “la sorpresita”.

Ella esperaba mi accionar para seguirme los pasos.
Inventamos una escusa tonta, (que se me había desprendido el corpiño) y como era bien conocido el camino al baño por mis tantas visitas, me dirigí a el, haciéndome de escolta Paola, una vez entradas al mismo sacamos de nuestros bolsos las diminutas polleritas tableaditas en una combinación de rojo y negro, las camisas blancas que se anudan debajo del busto, lencería blanca para Pao y negra para mí, cada una con sus portaligas incluido.
Las mias eran de red y las de mi compañera traslucidas con algunos detalles a los costados. Las bombachitas diminutas al tono de las medias. (ñam ñam).
Por supuesto que debajo de esa camisita no podíamos llevar corpiño, así que nos despojamos de ellos. Unas cintitas de raso ajustarían perfectamente nuestros cabellos dándole forma con 2 altas colitas cada una. Dando ese toque de colegiala fatal.
Sacamos del bolso los zapatos de tacón, esos que a nuestros respectivos novios los calientan sobre manera, y con ellos completamos nuestra indumentaria.

Abrí la puerta del baño asomé la cabeza y grité, _apaga las luces Rami, te queremos dar tu regalo, pero con la luz apagada, sino pierde la gracia…. Espéranos sentado en el sofá.

Obediente como ninguno y ansioso por ver el regalo apagó las luces inmediatamente, quedando casi en plena oscuridad, de no haber sido por el ventanal que se encontraba levantado a la mitad.
Creo que ni remotamente se esperaba lo que minutos más tarde ocurriría allí, y con él como primer actor de nuestro mejor guión.

Desfilamos hacia el living, la poca claridad que entraba dejaba ver su silueta sobre el gran sillón que minutos más tarde sería nuestro único cómplice y testigo.
Ramiro estaba allí, inmutable, nos acercamos a él silenciosamente, cuándo intentó averiguar algo lo callé de pronto acercándome a su cara y sellando su boca con un beso, para mi sorpresa se entrego con mucho desparpajo.
Pao del otro lado de su cuerpo acariciaba su torso, podía ver sus manos inquietas como subían y bajaban por debajo de su chomba, las sombras de nuestros cuerpos se desdibujaban a medida que bajaba el sol, nuestros cuerpos comenzaron a emanar olor a sexo, y más nos excitamos, mi mano busco su bragueta, (ya le explotaba) bajé su cierre y saltó como asfixiado su pedazo de carne deseoso de poseernos.

Cuando zafó de mis besos estiró su brazo alcanzando la mesita ratona que estaba pegada junto al sillón, y en un solo click encendió la lámpara que estaba encima.
Sus ojos encandilados por la luz brillaban más de lo habitual, busco mi mirada para que le dijera algo al respecto, luego poso su vista en mi amiga y creo haberle visto un hilo de saliva chorreando por la comisura de sus labios, estaba obnubilado por nuestra apariencia y actitud.

Sus primeras palabras ante semejante sorpresa fueron
_ me quieren matarrrrrrrr, Dios santo!!! que lindas que están, esto sí que es un verdadero regalo.

Con Paola ya habíamos hablado de cómo manejarnos una vez dada la sorpresa a mi amigo. Solo bastó una mirada para que ella dejara lo que estaba haciendo para arrodillarse frente a su gran pija, la misma era sorpresivamente generosa.
A la misma vez yo hice exactamente lo mismo quedando su falo a merced de nuestras bocas.

El murmuraba por lo bajo, era tan grande su emoción que parecía hablar en otro idioma, porque no pude descifrar sus comentarios. Mientras; pasaba su mano por la entrepierna de Pao, que generosamente separaba un poco más sus piernas para que él hiciera con ella lo que quisiera.

Nuestras bocas y manos se adueñaron de la majestuosa pija, al llegar a la punta de ella Pao y yo nos comiamos la boca mientras lo mirabamos a la cara, y entre lamidas y sobadas nos regalo su primer orgasmo de los 3 de esa noche.

Dejo el resto a la imaginación de los lectores o  más bien prefieren  que continue narrando  como siguió?

Experiencia lésbica con compañerita de colegio

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Con mi novio nos fuimos a comprar los ingredientes que nos hacían falta para la cena. Ya dentro del lugar y hurgando en la góndola de quesos, nos encontramos a una vieja compañera de la secundaria que desde entonces no veíamos.

Fue una gran sorpresa que ella nos reconociera porque nosotros a ella no la hubiéramos reconocido nunca, es que aquella chiquilla regordeta de entonces hoy dejaba ver su menuda silueta bajo un vestido corto y al cuerpo, que no dude en halagar, a lo cual mi novio por detrás hizo suya mis palabras

Nos contó estaba de paseo; y paraba en casa de sus padres. Se había mudado a la ciudad de donde era nativo su pareja. Con esto ya nos había dejado saber claramente que tenía novio.

La verdad que con su conversación nos tenía cautivos, mientras ella hablaba nosotros nos miramos adivinando lo que el otro pensaba, ambos teníamos ganas de saber más sobre ella.
Invitarla a cenar era lo menos que podíamos hacer para festejar el reencuentro.
Aceptó encantada nuestra invitación con la condición de que le dejemos a ella comprar las bebidas viendo como tumbaba al carrito un par de vinos de los buenos, y una botella de whisky escocés mientras tanto nosotros escogíamos el postre a llevar

Ya en el auto y dejar de hablar llegamos a la casa de sus padres, la dejamos allí y seguimos camino a nuestro hogar.

Mientras cocinábamos nos propinábamos mimos todo el tiempo, disfrutamos de cada momento que pasamos juntos, y no siempre tiene que ser sobre la cama
Ya casi lista la cena he ido por una ducha caliente mientras mi amor avivaba el fuego de la estufa hogar para recibir cálidamente a nuestra invitada.

A punto de salir de la ducha mi novio se aparece con un pequeño paquete de regalo, para que estrenara ahí mismo, en mi rostro se vería reflejada mi sorpresa porque me dice: no quieres? no te lo doy nada
Entre risas y besuqueos lo desenvuelve diciendo:
-Mientras no me reemplaces…

Era un dildo siliconado simulando ser muy venoso dando una sensación extra, me lo llevó hasta mi boca pidiendo que lo lamiera, introduciéndolo suavemente en ella comencé a apretar los labios en un vaivén continuo sintiendo así las generosas venas casi como si se tratara de una gran pija venosa real. El me miraba mientras se tocaba su miembro ya hinchado bajo el pantalón, agarrando mi mano derecha la llevo hasta su abultado sexo.

-Esto y mucho más te espera esta noche luego de que se vaya nuestra visita.

Comprobé con mis manos que cada vez se ponía mas y mas duro, como buena perversa que soy lo acariciaba suavemente sin dejar de jugar con el dildo en mi boca, pasando mi lengua por mis labios, acto que lo vuelve loco, me tomo con fuerza de la cintura llevándome hasta él, me quito el dildo de la boca y tras mirar el reloj (comprobando que aún sobraba tiempo) me metió la lengua enroscando con la mía me dio un beso de eso que se te pone la piel de gallina, el dildo que aún sostenía en su mano lo paso superficialmente por mi conchita pero igual así llegue a mojarlo, lo miro, sonrió, y me lo llevo a la boca.

-Chúpalo todo, quiero verte la cara de putita cuándo te lo comes.

Sus palabras me excitaron doblemente, mi respiración se acrecentó ante la situación, su miembro no cabía en el interior de su pantalón, en ese mismo instante suena el timbre del portero.

A las corridas me termine de vestir, sin más tiempo a acomodar la habitación, me peine a las apuradas, me puse unas gotas de mi mejor perfume y me dirigí al living.
Justo a tiempo que ella entraba por la puerta principal y por detrás Mariano que me hacía señas obscenas haciendo referencia sobre el culo de nuestra invitada.
Cordialmente y muy a gusto la recibí, en verdad estaba feliz de volverla a encontrar, ella parecía estarlo también, quitándole el abrigo como todo un caballero la invito a sentar.

Mientras el fue a revisar la cena nosotras no parábamos de hablar, parecíamos 2 cotorras enjauladas, jaja es que habían pasado ya unos cuantos años de no vernos, y había mucho de que hablar.
Dirigiéndose hacia nosotras con el cantico de la cena está casi lista se viene acercando mi novio a lo cual Perla me dice:
- Qué guapo está Mariano, que físico ha echado y tu mi querida estás descomunalmente bella belleza al natural mas bien, porque no te veo una pizca de maquillaje sobre tu rostro.

Le agradecí con sonrisas sus halagos y no pude contenerme de decirle la figura que había logrado en estos años de no vernos, con un dejo de timidez se sonrojo y me respondió: es que he perdido unos cuantos kilos desde la secundaria a esta parte, también he aprendido a amar y cuidar mi cuerpo como antes no lo hacía.

Interrumpidas por Marian (como lo llamo yo cariñosamente) nos señalo la mesa con un gesto como cuán mesero de un restaurant, solo le faltaba la servilleta colgando del brazo, jaja
Fui en busca del vino que Perla había elegido para la ocasión, una vez puesto en la mesa Marian nos sirvió y alzando las copas brindamos por el reencuentro.

La cena estaba exquisita, casi a la perfección me animo a decir.

Entre charlas recordatorias de nuestra época de estudiantes las copas se vaciaban,las cuales eran llenadas casi al instante por el único caballero de la casa, él estaba atento a todos los detalles, para que la cena fuera una agradable noche de tiernos recuerdos y nuestra invitada se sintiera como en su propia casa.
Los 3 nos quejábamos de lo mucho que habíamos comido, pero ninguno decía nada de lo mucho que habíamos bebido, pero el fuego que encendían mis mejillas denotaba el exceso de alcohol que había entrado en mí.

Ni que decir de Perla que ya no le quedaba más prenda por quitar, le echaba culpas al hogar que estaba encendido detrás.
Hicimos una pausa entre la cena y el postre, pero seguimos bebiendo del exquisito vino que bien había sabido escoger.

Esos recuerdos inolvidables nos transportaron a la adolescencia más añorada; tras un suspiro que salió como ahogado de mi profundo interior comenté:
Qué tiempos aquellos!!!

Se miraron y largaron una carcajada sincrónizadamente como si se hubieran puesto de acuerdo.
Con un poco de dificultad al pararme fui en busca del postre, haciendo alusión que se me había trabado el taco al salir.

Disculpándose por levantarse de la mesa fue por detrás Marian, ayudando a sacar el postre de la heladera le mencione de sacar la botella de champaña que teníamos guardada desde otra ocasión, me toma por sorpresa metiendo toda su mano entre mi culo y mi cuevita y al oído me dijo:

Me encanta verte así de mareadita, estoy como loco viendo como bebes sin culpas, te desconozco un poco, vos no sos de beber y te está sentando fatal, no veo la hora de llevarte a la cama y de cogerte toda, me animo a decir que hoy serás mi sometida
Lo callo sellando sus labios con un beso y con un pequeño empujón de cadera le respondí: No exageres que no he tomado casi nada.

Con el postre en mis manos caminando delante volvió a meterme la mano en el culo, estaba desaforado, más bien descontrolado pensé

Al llegar a la mesa vemos a Perla viendo unas fotografías que yacían sobre un mueble al lado del equipo de música, eran de nuestro viaje por el interior.
Nos ubicamos nuevamente en nuestros sitios mientras comentábamos nuestra experiencia de ese no tan lejano viaje, a la vez que degustábamos de un riquísimo postre con abundante crema, chocolate, dulce de leche, no le faltaba nada, era deliciosamente exquisito.
Volvimos a alzar las copas a diferencia que esta vez era de champaña y no de vino, el motivo también era otro

Que la próxima vez trajese a su pareja.
Marian aprovechando que se hablaba de ello le preguntó a Perla a que se dedicaba su novio
Perla airosamente y sin prejuicios pide perdón por corregirlo, ambos nos miramos sin saber qué cosa iría a decir
Interrumpiendo nuestros pensamientos dice:
No es él, es ella

Y nosotros que somos una pareja modernizada y apostamos al amor, sin importar con quién largamos la contenida respiración con una sonrisa y al choque de copas brindamos por ello

No pude ocultar mi curiosidad de saber como se habían conocido, así que se lo pregunte
Anonadada estaba oyendo su historia de Amor, a Marian creo que un poco lo aburrió porque encontró un pretexto para retirarse de la mesa.
La charla se hizo corta pero creo que fue por mas de 1 hora de conversación continua.
Dejamos de hablar cuando nuestras gargantas se encontraban seca, las copas se encontraban vacias, y la botella también
Recordé el escocés que teníamos y fui en busca de él, aproveche a ver que hacia Marian, tirado sobre la cama y vestido en la habitación chica lo encontré.
Dormidísimo, ni se enteró de mi presencia.

Me dio pena despertarlo, así que con el escocés entre manos y un par de vasos para la ocasión me reuní nuevamente con Perla.

Sonrió al verme llegar abrazada a la botella,
-pensé que te habías olvidado mencionó.

-Eso nunca le respondí.

No recuerdo cuantas veces chocamos los vasos brindando por el reencuentro, pero si recuerdo que estábamos felices de ese momento.

Perla se levantó con un poco de tambaleo, se notaba que le había pegado mal el escocés , pidiéndome que le enseñe el camino al baño la acompañe hasta el, quedé esperando en el pasillo que divide el baño de la habitación, por si se necesitaba algo.

Al cabo de un par de minutos volvió a salir y se la veía bien, mareada un poquitín, pero solo eso.
-Aguarda; le dije – ya que estoy yo también voy.

Al salir no estaba esperándome, pensé tal vez estaba en el living, seguí caminando hacia el y al pasar por la puerta de la habitación la veo tumbada en la cama y con el nuevo regalo de Marian en la mano.
Me mira vislumbrada a la vez con picardía y con su dedo índice me indica que me acerque a su lado.

Al llegar y sin promediar palabras dejó el dildo sobre la cama, me tomo de la mano y me hizo sentar a su lado.

Intuí al instante lo que se avecinaba…

-la fantasía de estar con otra mujer se me hará realidad esta noche, interrumpió mi pensamiento cuándo sus manos acariciaban mis cabellos, mi rostro, mis brazos, me hacia estremecer cerré los ojos y me dispuse a disfrutar.

Con los ojos cerrados sentí su boca posar en la mía, tan suavemente que apenas me di cuenta, jugo con su boca entre abierta sobre la mía, sin besarme, solo jugaba, mientras sus manos inquietas me recorrían el cuerpo por sobre mis prendas, alzó mi mano derecha la puso encima de la de ella y la guio hasta su escote, subía y bajaba haciéndome notar su marcado y erecto pezón
-¿Te gustaría acariciarme por debajo de mi vestido? Me preguntó

-A esta altura ya no lo dudaba, le respondí que sí que lo estaba deseando.

-Tendrás que tenerme paciencia es la primera vez que voy a acariciar a otra mujer.

Ella respondió con una sonrisa:
-seguro que después de esta vez no será la única, déjate guiar por mí y déjate llevar por el momento, te sorprenderás de lo rico que la pasaremos vos y yo.

Desprendé mi corpiño, no seas vergonzosa nena.

Mis nervios se los trasmití a mis manos que no paraban de temblar, lentos eran mis movimientos sentí que tardé una eternidad en llegar hasta la prendedura de su elegante soutien.
Sentía pudor de tocar su piel, apoye mis manos suavemente sobre la prendedura y sin querer la roce, entonces ella percibió mis manos temblorosas y dijo:

Mujer no tengas miedo de mí, cierra los ojos y acaríciame el rostro con el revés de tus manos, será más fácil para romper el hielo.

Con un gesto asentí a sus palabras y me dejé llevar por su pedido.

Cerré los ojos y aún con mis manos temblando tímidamente las pose sobre sus mejillas, recorrí su cara toda y le pedí que ella también cerrara los ojos e hiciera lo mismo conmigo.

- exactamente lo que estaba por hacer, solo que no te iba a avisar.

Sentí sus manos tibias recorrer mi frente, los pómulos, la nariz, cuando llego a mi boca se detuvo un instante y sentí diferente eran las palmas de las manos, era una sensación aún más placentera.

Y copiando cada uno de sus movimientos los repetía para con ella.

Comenzó a usar sus dedos y con ellos recorría mi boca, metiendo un dedo dentro despegando mis labios entre sí, mi boca estaba seca de los nervios que tenía, el movimiento de ellos dentro de mi boca me provocaban deseo, deseaba chuparle uno a uno sus dedos, pero me parecía muy atrevido para ser la primera vez.

Siguiendo paso a paso todos sus movimientos, y con un poco de pudor metí mis dedos en su boca, pero a diferencia de mi; Perla cerro la boca y los empezó a lengüetear, (no puedo trasmitir lo que sentí en ese instante).
Fue sensacional.

Con su voz entrecortada me dice:
Mueve tus dedos en mi boca, siente mi lengua entre ellos.

Me tomo del puño y quito mi mano de su boca apretando mis dedos entre sí, me clavo la mirada mientras se llevaba mis dedos a su boca como si fuese un helado los lamió.

Me excitó mucho verla hacer aquello.

Soltando mi mano se fue acercando más, y más… Cuando quise darme cuenta tenía su boca sobre la mía y acabamos fundiéndonos en un beso suave y dulce.

Ella sin perder el tiempo desabrochó uno a uno los botones de mi abrigo, canchera para esta tarea quito de a una las mangas librándose así de la prenda, debajo de ese abrigo llevaba una camiseta negra de lycra transparente y al cuerpo, dejaba percibir mis senos libres de soutien, como le gusta que lo lleve a Marian.

Haciendo alusión al modelo de mi camiseta comentó:
-Que sensual es el diseño, y que senos mas turgentes escondes debajo de todo eso, mientras levantaba la camiseta de ambos lados enroscándola hacia arriba dejando mis pechos a su merced, con su mano derecha daba vueltas en círculos sobre la aureola de mi pezón, la sensibilidad que en ellos tengo no se hizo esperar.
Se erizaron al instante.

Con un gesto de gusto ella comentó:

-mmmmm que lindura de pezones bien duritos como me gusta a mí, y en una embestida ya estaba allí, comiéndomelos primero los lamió provocándome más excitación de la que ya tenía, luego jugó con ellos con su boca, pasando de un pezón al otro dándoles un chupón entre dientes cada vez.

Sentí la necesidad de hacer lo mismo y empecé acariciando sus hombros, su torso todo, concentrándome en ese par de tetas enormes, creería que supera la talla 100 ampliamente. Sus pezones eran más bien grandes y rozados, se los humedecí con mi lengua para luego soplar sobre ellos, (esto lo copie de Marian) y particularmente me excita mucho que me lo haga. A esta altura sus pezones estaban duros como una roca, los disfrute cada centímetro y a cada lametazo que le daba, deliciosos los encontré.

Ya casi sin pudor subí al encuentro de sus labios carnosos que no se hicieron desear, entre besos y toqueteos nos dejamos caer en la cama.

Perla se arrodillo frente a mí sin dejar de mirarme arrastró sus manos hasta mi cadera en busca de la prendedura de el jean, desabrochando los 2 botones y bajo el cierre del mismo y ayudando la tarea levante mis piernas para que al fin se librara de ellos, arrojándolo al costado de la cama.

Pensé: ahora me quita la tanga. Pero no lo hizo.

Se inclino encima de mí, quedando a la altura de ella, me acariciaba la zona con movimientos suaves, deseaba que sus dedos se apiadaran de mi excitación, y se metieran debajo de ella, pero no, bajo su cara hasta mi vagina y lamia por sobre la tanga.

Estaba empapada no daba más, quería sentir su boca dentro, sin pensármelo le dije:-quiero sentirte dentro, cómemela toda, no me hagas esperar.

Con una gran sonrisa respondió: -Estaba deseando que lo pidieras…

Sin promediar más palabras corrió la tanga a un costado y comenzó a beberme el néctar que ella misma me había provocado.

A cada vaivén de su lengua mi cuerpo se estremecía, enchastrando toda su boca, sentía como mis jugos eran absorbidos por ella, como una esponja. De repente; se inclino hacia un costado despegando su cara de mi excitada vagina.

Tomó el dildo que minutos antes ella misma había dejado; allí arriba. Me lo metió en mi boca para que lo lamiera, dejándolo todo mojado de mi propia saliva; lo llevó hasta mi caliente y latente sexo, lo introdujo en ella metiendo los no menos de 20 cm que le calculé que tendría, lo encendió; a la vez que lo metía y sacaba, sintiendo las gruesas venas que simulaba tener, estaba a punto de estallar; cuándo sin dejar de jugar con el dildo se apoderó de mi clítoris, entre lametazos y mordiscos, perdiéndome en un mar de sensaciones difíciles de explicar con palabras, entrando en el maravilloso estado de clímax total acabé dejando todo mi néctar a su disposición que sin perder un instante retiró el dildo y comenzó a beberlo todo como premio final.

Levantando su boca embadurnada de mi miel subió al encuentro de la mía, nos fundimos en un beso, saboreando de mi propio sabor.

Mientras Perla fue al baño me quedé rememorando lo sucedido, y me pregunté: Y ahora que hago?
No sabía cómo manejar la situación, me encontraba en una extraña situación.

La adrenalina corriendo a full por todo mi cuerpo aún sobresaltado por aquel orgasmo que Perla me había provocado minutos antes, cuando de repente me pareció verla pasar por el pasillo contiguo en dirección a la cocina; sin perturbar mis pensamientos seguí cómodamente recostada boca arriba, la veo entrar con un vaso en la mano sin alcanzar a distinguir que tenia dentro.

Casi murmurando como si hubiera leído mi mente me dice: -He quitado un poco de crema que decora el postre para que juguemos con ella. Espero que no te molestes por ello.

Ante mi cara atónita mientras me enderezaba, ella, sonreía, a la vez que me decía: -A sabiendas de tu debilidad por los dulces, nada mejor que seguir disfrutando de ellos.

Puso el vaso en mi mano, se recostó, boca arriba, delante de mí, yo estaba sentada en una cómoda posición de relax, que uso a menudo en las clases de yoga. Desde esta posición tenía una visión perfecta de sus generosos, firmes, y naturales pechos.

Aún con el vaso de crema en la mano con una mirada tímida recorría su cuerpo mientras pensaba como seguir.

Y casi era lógico darme cuenta que debía comenzar por ese par de tetas que Dios le ha dado, metiendo mi dedo índice en el recipiente y como queriendo emparejar la cantidad recorrí en circulo el mismo quedándome con una generosa porción.

Para mi sorpresa ya no me temblaban las manos a la hora de tocarla, así que sin más preámbulos embadurne sus aureolas y pezones, sintiendo con cada desliz como sus pezones se iban hinchando ante mis ojos.

Y antes de que la crema comenzara a dispersarse ante el calor de su cuerpo, con la punta de la lengua, y ágata rozando sus pezones comencé a lamerla lentamente, viendo su rostro como se desdibujaba en cada lengüetazo. Y no paré hasta que no quedó ni una gota de crema en ella.

Volví en busca de mas nata pero a diferencia de la primera vez metí dos dedos en el recipiente, obteniendo mayor cantidad, la distribuí por todo su abdomen, bajando hasta su ombligo y siguiendo hasta sus caderas como marcando el camino, dejando el resto.

Y haciendo el mismo recorrido que antes hice con mis dedos, lo recorrí con mi boca, lamiendo y comiendo mi dulce preferido, ella se regocijaba de placer, oyendo su jadeo aceleré mis movimientos bebiéndolo todo, hasta llegar a sus caderas, cada gota de crema que allí quedaba era consumida por mi hambrienta boca.

En el vaso quedaba aún una buena ración de crema, que bien me la había reservado para endulzar su parte más deseada. .. Su sexo!!

A mi nariz llegaba el olor de su inquietante excitación, ese olor inconfundible que desprendemos cuándo estamos extremadamente excitadas, y debo reconocer que yo también lo estaba.

Suavemente pero con firmeza retiré la diminuta tanga de color rojo, haciendo juego con su vestido, con unos detalles trasparentes que dejaba apreciar una conchita cuidadosamente depilada.

Inmediatamente le pedí que alzara sus piernas, piernas que ella sostenía con sus manos, quedando ante mí un espectáculo digno de ver…

Sus labios carnosos y rozados empapados chorreaban sus nalgas de su propia excitación, y su mirada clavada en mí, me motivaron rápidamente.

A medida que me aproximaba a su vagina su olor era cada vez más fuerte y más excitante, y sin hacerme desear, baje a tomarme su jugoso néctar…

Mmmm

No puedo explicar con palabras la sensación que en ese momento sentí, viéndole la cara, mordiéndose el labio inferior, casi al extremo de lastimarse, con cada movimiento que mi lengua daba en su vulva, elevaba las caderas como si quisiera hundirme en su sexo.

Cuando comprobé que no quedaba nada de humedad, recurrí a lo que sería en rato más mi próxima comida…. Y abriendo sus labios con mi mano izquierda, fui esparciendo la crema a medida que notaba como se entumecía su timido clítoris debajo del capuchón, dejé allí el resto que quedaba en mis dedos.

Estábamos muy excitadas, yo por ser la primera vez que comería una vulva y ella por saber el placer que se avecinaba…

Perla seguía en la misma posición, boca arriba y con las piernas abiertas y elevadas.
Yo me situé con mi cara enfrentando su rozagante vagina, cómodamente boca abajo, para no perderme el espectáculo que seguramente me daría su rostro.

La crema ya comenzaba a derretirse chorreando hasta el hoyo de su culito. Siin más vueltas mi boca fue en busca de ese tesoro, empecé a lengüetazos a comérselo, sentía como este le palpitaba en cada lamida, subí sin despegar mi lengua por su raya hasta su vulva, jugué en ella a medida que me entregaba un sabor agridulce, producto de la mezcla de su constante jugo y aquella crema dulce que minutos antes yo misma había dejado.

Mirar el disfrute de su cara hacía que me sintiera como una verdadera puta, y con más ganas reaccioné, me apoderé de su ya destacado clítoris, lo tomé entre mi boca succionándolo, en ese preciso instante un ruido hizo que alzara la mirada hacia la puerta.

Era Marian, haciendo de espectador, solo tenía el bóxer blanco puesto, y vaya a saber el rato que llevaba observándonos, y su mano en la ya dura pija haciendo de las suyas.

La miré a Perla y con un gesto le hice mirar la puerta. Al notar su presencia…

-Llegas justo a tiempo.

Excitadísimo y sin hacerse rogar se dirigió hacia nosotras quitándose el bóxer por el camino y mirándome a los ojos comentó: -No te cortes, seguí…

Poniéndose detrás de mí; arrodillado en la alfombra, me abrió las piernas y empezó a comerme la ya mojadísima vagina, yo mientras tanto volví a apoderarme de su clítoris y sin entretiempos lo degustaba frenéticamente en mi boca, como si se tratara de un delicioso caramelo. A la vez que Marian me cambiaba de posición, elevando mis caderas y mis piernas dejándome a cuatro patas y bien abierta, se subió a la cama y me lamió un par de minutos más, en aquella posición, sin hacerse esperar sentí su firme y casi salvaje embestida, entrando dentro de mí, golpeteando sus testículos en cada arremetida.

Perla había alzado su cabeza apoyándola en un almohadón para no perderse ningún detalle del espectáculo, tomo de su lado el dildo que minutos antes habíamos abandonado y mirándonos casi con devoción nos tendía su brazo para que alguno de los dos agarrara el excitante juguetito.

Tomando el dildo le pregunte: -Qué quieres que haga con el?

Ella responde:-Quiero ver como tu novio lo usa con vos

En el traspaso de mano llego a Marian. Qué con una sonrisa agradece el gesto.
Y sin perder el hilo de lo que estábamos haciendo, continuamos.

Podía sentir por la respiración de Perla que pronto me entregaría su orgasmo, pero ella queriendo dilatar un poco más la situación se contraía para no acabar …

Ella era la única espectadora de Marian, mientras lo veía, yo disfrutaba…

Sacó su gran pija de mi vagina y puso en su lugar el vibrador en velocidad media, a la vez que empujaba hacia abajo mi cintura quedando mi culo más respingón, que de por si sobresale de forma prominente sin necesidad de elevarlo, pero esta postura a Marian lo vuelve completamente loco, y desaforadamente me abría el culo con las manos y a lengüetazos, y con ayuda de los dedos que mojaba metiéndolos en mi jugosa conchita me iba preparando para penetrarme, pero estaba tan excitada con aquel dildo moviéndose dentro de mí que no le llevo mucho tiempo que me dilatara.

A diferencia de lo salvaje que me coje por adelante, por la cola siempre es muy cuidadoso, sentí como entraba el glande suavemente abriéndose camino y al ritmo de su suave embestida mi lengua aceleraba los movimientos contra el clítoris de Perla, generando esto una tensión en todo su cuerpo que me lo trasmitió a mí; en ese preciso momento sentía como mi culo se devoraba integramente la pija de Marian, levanté más aun mi cola para sentirlo más y más adentro de mí, me fascina sentirlo todo dentro, sus testículos golpeteando en mi concha me llevaron a un estado de éxtasis descomunal, al acelerar el ritmo de todo mi cuerpo mi boca también lo hacía.

Escuchar los gemidos de Perla más la pija en mi culo que a esta altura me daba tan duramente como fuera posible, le sume unos dedos en su vulva moviéndome al compas del traqueteo que me daba Marian, sin dejar de succionar el clítoris entre gemidos de ella y mis gemidos me embadurnó la cara con su néctar, y abriendo generosamente mi boca me dispuse a limpiarla.

Ella estaba alcanzando el clímax total, sintiendo la presión que ejercía Marian en cada movimiento circular que me propinaba (este sabía que era mi punto débil) , alcancé el orgasmo más rico de mi vida, casi sincronizadamente Marian se me puso delante metiéndome la pija caliente en mi boca acabándome en ella, chorreándome a borbotones.

Inesperadamente Perla se había unido a nosotros y se dispuso a lamer, comiéndose la acabada de mi novio que corría por mis tetas, a la vez que yo me tragaba las últimas gotas que caían de su miembro viril.

Marian nos pidió que con nuestras bocas embadurnadas de su leche nos diéramos un beso delante de él…

Aceptamos gustosas y lo consentimos refregándonos las bocas con el sabor de nuestros sexos.