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La Doctora y un paciente muy caliente (el final) Noviembre 6, 2009

Archivado en: Relatos Eróticos, Relatos Caseros — Martina @ 1:09 am

Traté de bajar un cambio: – discúlpeme, es que me pone muy nervioso que ande ahí. –

- ¡Así está mejor!  Necesito que no te tenses  –

-Podría estar mejor si se quitase la chaqueta, eso me distendería je je (me la jugué, cuando mucho me echaba del consultorio a patadas con el culo aceitado, pero algo me indicaba que no sería así).

- No lo puedo evitar, es más fuerte que yo, su inconmensurable belleza me ha cautivado. -

- ja-ja

¡Qué divino sos!  Bueno, si eso te hace sentir mejor… -

Se dirigió hasta la puerta, dio una vuelta de llave y volvió hacia la camilla. Con una seguridad notable, se desprendió uno a uno todos los botones de su blanco uniforme, dejando relucir su “tez dorada”. Sus pechos quedaron frente a mis ojos, parecía como si necesitaran escapar, descomprimirse ante mi mirada atónita. Por el tipo de tela (creo que se llama encaje) se podía ver claramente lo que sujetaba, incluso los pezones, que ante mi presencia se le pusieron muyyyy duros.

- ¿Conforme? –

- Como un boludo le dije que sí. ¡Qué tarado! Yo ya la tenía entregada, sino no se hubiera prendido al juego, ahí nomás tendría que haberle entrado a las tetas. –

- Me alegro que te sientas mejor –

- Naaaaaaaa qué mejor ni mejor, tenía unas ganas de ensartarla terribles, me dolían los huevos de la calentura que me hizo pegar, para colmo hacía como un mes que no la ponía.  Pero no me animaba a decirle nada. Como un boludo sólo agradecí.

¡Sí! gracias, así está súper –

- Bueno, ahora es mi turno. Dame esa colita  -

- ¡Es toda suya Dra.! –

- ¿Toda? –

- ¡Sí! Toda suya. Confío en que no me hará doler –

- Claro chiquito, verás que ni lo sentirás – (no supe a qué se refirió hasta minutos después). –

Cerré los ojos y me relajé, como pude, pero relajado al fin.

Ella se paró detrás. Apoyó sus manos en el culo y de pronto sentí algo “muy frio” en la puerta del orto. De a poco se fue deslizando lentamente pero sin dolerme. ¡Qué loco! Como que me introducía un dedo.

- Dra. ¿podría decirme qué me está haciendo? –

-  Garrido, para palpar la textura del recto tengo que revisar y ver si el prurito viene desde adentro hacia afuera. Pero no creo que te duela, porque el gel que te puse anteriormente es un anestésico –

- Ahhhhhh ¡ok!

Mientras ella me revisaba, a mi mente llegaba la siguiente conclusión. “Con razón tanto gay dando vueltas”.

-  Por último y para que ni te des cuenta cuando retiro mi dedo, te voy a masajear la zona mientras lo voy sacando despacito.

Por suerte la erupción es sólo externa, con una simple pomadita en dos o tres días desaparecerá.

Es un herpes muy común.

¡Listo bebé! ¡Ya acabé! –

- ¿No me puedo quedar unos minutos más? –

- ¿Porqué? ¿Qué pasó? ¿Te quedó doliendo?  -

¡Hija de recontra mil puta! ¿Qué me va a pasar?

- Dra. no puedo ocultarlo, es  demasiado evidente lo que me pasa –

Salí de la posición que estaba (boca abajo) y me senté al borde de la camilla

- ja-ja- ¡que tonta que soy! Debí imaginarlo.  Pero…  no fue para tanto… -

La muy yegua clavó la vista en mi pija. Me di cuenta que le gustó lo que vio, porque se le escapó una relamida recorriendo la boca con su lengua, mientras se apretujaba las tetas con ambas manos.

En ese instante tuve un sólo impulso: aun sin bajarme de la camilla la envolví con mi brazo derecho, tomándola con ímpetu de la cintura y acercándola con fuerza hacia mí.

- ¿Le gusta lo que ve?  (Agarrándome la pija con la mano) necesita atención personalizada. –

- ¡Es verdad! Veo que se puso gorda y tensa –

- ¿Y no piensa hacer nada? Vamos Doc, chúpemela ¡please!  Estalla de leche –

Primero me miró a la cara, luego bajó la mirada hasta el bulto.

- Voy a ver qué puedo hacer por él –

Bajó tímidamente las manos y lo manoteó. Lo agarró como con vergüenza, pero se le notaba lo puta en la cara, la deschababa mal.

Me lo empezó a rozar con la punta de los dedos, casi como sin querer, pero increíblemente eso me hizo calentar más. No veía la hora que se la tragara.

- Rosadita, cabezona y pocos  pelitos, mmmmm ¡lindo juguetito! –

- Todo suyo, haga lo que quiera con él, ahora es “su” juguetito –

- Pero qué paciente más servicial…  -

Me estiró la pielcita de la pija para atrás, dejando al descubierto la cabeza enrojecida y mojada. Mientras con la otra mano me agarró las bolas, me palpó los huevos desde abajo (eso me re calienta).

Al fin decidió comérmela, se la llevó a la boca, pero tan solo se metió la puntita. Jugó con su lengua rodeando la cabeza, como si estuviese lamiendo un helado derretido (acostumbrado a cogerme pendejas, esto era “el paraíso”.

Estaba entregado al placer que ella se permitiera darme.

Cuando su boca se devoró por completo mi pija no pude resistir cogerle la boca y al sentir que venía mi leche, le dije:

- Quiero cogerte las tetas y acabar en ellas –

Con una sonrisa amplia accedió a mí pedido casi desesperado, sacó sus tetas fuera del corpiño y apretándolas entre sí me miró provocativamente:

- ¡Tomá pendejo!

No alcanzó a decirlo que empecé a bombear leche como loco, salpicando hasta su cara.

La muy turra se relamía mi acabada. Bien puta la Doc, como me gustan a mí.

Me saboreaba de antemano pensando en romperle el ojete ahí mismo cuando interrumpió mis pensamientos.

-  Me bañaste en leche ¡nene!  Me voy a lavar la cara,  cuando venga espero que estés vestido –

-  ¿Qué? ¿No vamos a coger?

Quiero meterle la pija por todo sus  agujeros, por favor, no me deje así… -

- Pendejos, pendejos,  – (decía pensando en voz alta mientras me hacía la receta).

Vení dentro de quince días, quiero ver cómo evolucionó esa lesión. –

Me acompañó hasta la salida, abrió la puerta y me despidió como si nada hubiera pasado, como a un paciente más.

Salí sonriente, pensando entusiasmado en la cogida de culo que le iba a pegar.

 

La Doctora y un paciente muy caliente!! Noviembre 3, 2009

Archivado en: Relatos Eróticos, Relatos Caseros, Relatos Hetero — Martina @ 10:23 pm

- ¿Garrido? -

Llamaba la Gastroenteróloga desde la puerta de su consultorio.

- Buenas tardes Dra –

¿Qué tal Garrido? Tome asiento y cuénteme que le está pasando –

- Miré Dra desde hace un par de días que tengo comezón en el tracto anal, me estoy volviendo loco, mi mamá me dio una pomada que usa mi papá en esos casos,  a él le suele pasar seguido y con eso le calma un tocazo, pero a mí no me calmó nada. –

- A ver Garrido, sáquese el pantalón y el calzoncillo y póngase esta bata, y acuéstese boca abajo en la camilla –

- ¡Ya vengo! –

Y  se fue por una de las puertas  internas,  dejándome  solo.

Cuando saqué el turno por teléfono no se me había ocurrido pensar que podía tratarse de una Doctora en lugar de un Doctor, me daba un poco de vergüenza la situación, encima era un día agobiante, la temperatura a esa hora (las 16) pasaba los treinta grados. El sudor comenzaba a fluir de mi cuerpo, y eso me fastidiaba.

Habrían pasado un par de minutos y la veo venir de refilón.

Pero algo en ella me llamó la atención.  Había algo diferente, ¿acaso se había cambiado de ropa en ese ínterin?

Haciendo algo de esfuerzo (porque la posición no me permitía verla) me di cuenta  que” lo diferente” era la ausencia de lo que llevaba puesto debajo del guardapolvo/chaqueta  cuando me recibió.

¿Cómo no notarlo?

Si sus dos globos parecían querer arrancar los botones de la prenda que la cubría, sobrepasaba  unos pocos escasos centímetros de la  cadera,  y dejaba  ver una pollera recta,  ajustada al cuerpo y más bien corta, de color azul, haciendo juego con el corpiño azulado (seguramente fue casual)  que se divisaba entre botón y botón al abrirse la tela por la presión que ejercía ese tremendo de par de tetas.

Se intuía  bajo la chaqueta ceñida  al cuerpo  una cintura  diminuta, contrarrestando con su delantera voluptuosa.  Una muy buena figura para sus (cálculo) treinta y tantos y quizás pasaba los cuarenta, no lo sé, pero estaba “re buena”. Con esa  minifalda  que tenía puesta permitía admirar un muy buen par de piernas torneadas y un bronceado  dorado  que seguro envidiaran más de una.  A mis diecinueve años estaba mirando  a esa mujer que podría ser tranquilamente mi madre,  pero justamente mi mirada no era como la de un hijo a su madre. Je je

Menos mal que estaba boca abajo, porque se me había parado la pija mal, mal, viendo “semejante yegua” venir hacía mí.

Se casó los guantes de latex, los entalcó y mirándome a la cara  me sonrió y me dijo: – “relájate”   vamos a mirar esa colita…

Naaaaaa no podes decirme así ¡ que yegua!   Con esa voz mescla de dulzura y come hombre me mató.

Empecé a sentir  mi pija palpitar,  hacia presión contra la dureza de la camilla. Pensaba cómo haría para  pararme sin que la Dra  no se avivara.

Agarró  una lupa, y con ella en la mano se paró a mi lado, de repente sentí  el calor de sus manos  apoyadas  sobre mi culo,  con una me abría los cachetes y con la otra me miraba con la lupa.

- Creo que ya sé cuál es tu problema, si es lo que yo supongo lo vamos a poder saber en un rato. Te voy a pasar un gel, hay que esperar  veinte minutos como mínimo para ver su reacción. Ahora necesito que cambies de posición, apoyado sobre tus rodillas y manos, así tengo una mejor visión de tu ano, y facilita la penetración de la crema.

Necesito que estés relajado,  no te va a doler en absoluto si te aflojas  y  liberas la tensión que evidentemente tenés. –

- ¿De que me está hablando esta mina? Como no tensionarme si me pide que me ponga en cuatro para meterme algo en el culo… ¡Imposible!

Hice lo que pude, como lo suponía, la pija me saltó erguida, pero ella no pudo verlo, estaba detrás de mí.

Sentí sus dedos en la zona,  empezó a  dar masajes circulares con movimientos suaves, deslizándose  hacia dentro y hacia afuera,  no puedo explicarles lo bien que se sentían sus manos. Pero la cosa se complicó cuando empezó a masajearme el orificio,  me puso por demás nervioso.

- no contraigas la colita bebe, que precisamente necesito que entre la mayor cantidad de gel posible, y no estás colaborando en absoluto  conmigo, se buenito, y abrí la colita –

- hija de re mil puta, no podéssssssssss hablarme así…

Me hizo mojar la pija de una.

Continuará…

 

Amar contra viento y marea!! (Lesbianas) Octubre 24, 2009

Archivado en: Lesbianas, Lesbicos, Poemas — Martina @ 8:08 pm
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Demostremos que somos más que dos
la gente que  diga lo que quiera
hagamos oído sordo a  la discriminación

Cada quién vive como puede y quiere
y nosotras tenemos  la dicha de tenernos
la una a la otra, entendernos
amarnos, y disfrutarnos.

Demostrémosle a la humanidad entera
este gran  amor que nos une
especialmente a ellos “los homofóbicos”
que nos marginan con sus miradas
que nos apuntan con el dedo
como si hubiéramos cometido el peor de los  delito

Al mundo y a especialmente a  ellos
gritémosle  que nos hemos encontrado
en el camino de la vida, y que no es fácil
hallar  nuestra otra mitad, agradecidas por ello
vivimos la vida como solo nosotras sabemos hacerlo
“Amandonos”

Otra creatividad propia, por favor haganme saber si la copian,  no me enoja que lo hagan, pero por favor les pido eso, AVISEN donde, dejenme el enlace y citen la verdadera FUENTE,  el link de este BLOG

 

La Dama y el Vagabundo (4ta Parte) Octubre 23, 2009

Mientras continuaba estimulando mi vagina por sobre la tanga con la otra mano acariciaba mis pechos, intercalando con lengüeteos húmedos que hacían mi piel erizar, mis pezones se pusieron como piedra en su boca ardiente, quería sentir esos prominentes labios por cada recodito de mi cuerpo excitado.

Me tomó la mano y me guió hasta la cama, nos recostamos sobre ella y me empezó a besar, para continuar recorriendo  cada una de mis curvas, deseoso de probar  con sus labios el sabor de mí piel.

Me hacía arquear de placer con cada succión.

Quitó mi tanga y con su pesada  mano superficialmente comenzó  a frotar  mi sexo, haciendo que lo deseara un poco más…

-  ¡qué mojadita!

¿Estás muy excitada eh? –

- ¡sí, muy caliente ¡tengo muchas ganas de vos, pendejo –

- me vuelve loco que me llames así, éste pendejo te va a coger hasta que me supliques que deje de hacerlo-

-mmmmmmm síii siii que ricooooooo-

Dejó de frotarme de forma superficial para  hundir  un par de dedos  en  mi  empapado  orificio vaginal, fue muy excitante sentir como se  deslizaban hacia el interior perdiéndose  en mí humedad para  luego entrar y salir con ellos repetidamente, a la vez que con su otra mano   separaba  mis labios menores dejando expuesto el glande de  mi clítoris que pedía  a gritos ser estimulado.

Justamente era lo que buscaba,  me  lo comenzó a sobar en círculos  con un solo dedo, presionando y aflojando, sin dejar de penetrarme la vagina. El sonido que salía de mi conchita  se mezclaba con los primeros gemidos que comenzaban a surgir.

-¡uy mi amor!

Por favor, quiero ver como lames tu propia miel de mis dedos.-

Inmediatamente y casi sin terminar de decir aquello, los llevo hasta mi boca, estaban chorreando de lubricación.

No me quise perder su cara, ni sus gestos, cuando cerré  la boca  envolví sus dedos  y con mi lengua moviéndose hacia un lado y hacia otro  fui lamiendo  el producto de mi excitación.

Su pija parecía estallar de calentura, sobresalía del bóxer de tan dura que la tenía.

Y mientras lamía sus dedos no pude resistir las ganas de frotarle “el paquete”, lo hice por sobre el bóxer, desde la base de sus testículos hasta la punta del glande que asomaba mojado y brillando, aunque asfixiado por el  elástico.

Aquello era irresistible, no daba más, mis  ansias por sentirla en mi boca  eran desesperantes, (la chupada de pija en el auto me había dejado con ganas de más) bajé hasta ella para saciar mi ansiedad  pero no me lo permitió, me detuvo de inmediato.

- Shhhhhhhh momentito, ahora no, primero quiero sentir como te venís en mi mano –

¡No hizo falta que lo dijera!

con sus dedos entrando y saliendo vertiginosos era algo más que inminente. Mientras palpaba en lo más profundo de mi sexo y frotaba en paralelo con vehemencia mi clítoris mis jadeos se fueron agudizando de manera tal que lo sorprendí expulsando un gran chorro de orina.

(Con mi marido solo me había ocurrido en tres ocasiones, en las que estuve extremadamente excitada).

Seguí gozando y gimiendo entregándole hasta la última gota de mi néctar, el cual sentía correr por mi entrepierna. Entremezclándose con “el chorrito”.

Verme  “tan perra” lo enloqueció…

- ¡Me meastes! Que hija de puta hermosa que sos…. Nunca antes me habían meado, ¡me encantó putita!

¿Sos siempre así? –

- ¡no! Incluso hace años  que no me pasaba, pero lograste la estimulación necesaria para que con solo masturbarme se me escapara, (no pude evitar ponerme colorada) es una sensación “rara” pero muy placentera, imposible de contenerla,-

- ¿en serio te gustó?  -

- ¡Totalmente! me mataste, me volaste la cabeza mal, tengo muchísimas ganas de cogerte, pero antes te voy a “atender” a vos, por lo menos no antes de que acabes un par de veces en mi boca, y pueda tomarme tu lechita…

En un arrebato busqué sus labios, que me los  ofrendó con euforia.

Envolvió mi boca con la suya y nos entregamos en un juego excitante, entre roces y frotamientos con nuestras lenguas estimulando al máximo nuestro deseo por poseernos.

Abandonó mi boca para bajar hasta mi sexo, a la vez que con sus manos palpaba mi anatomía, desde mi cuello hasta la planta de mis pies, en un recorrido suave y sugerente, haciendo poner mi piel de gallina.

Sin dejarme recuperar del anterior orgasmo afirmó su cara en mi entrepierna y lamió con énfasis el néctar de aquella primera acabada, su ritmo exacerbado logró que comenzaron a brotar nuevos fluidos…

- ¡como me calienta el olor a hembra que despedís!

Ese tipo de comentario son los que me hacen sentir una verdadera puta en la cama, y me encantaba tener “a un desconocido” diciéndomelas.

Aunque no dije nada en ese momento, mis ininterrumpidos jadeos fueron suficientes para que él percibiera que estaba llegando al punto máximo de excitación, y sin dejar de lametear el clítoris me penetro primero con un dedo, luego dos, sentía la delgada piel de mi vulva estirarse cuando sumó un tercer dedo, (tres que de él equivalen a mi mano entera, “una bestia”)

Abrí mis piernas lo más que pude para recibir aquellos dedos que a esa altura  me cogían sin piedad.

- Ahhhhhhh ahhhhhhhh ahhhhhhhh

Más, más, más duro, ahhhhhhhhhh ahhhhhhhhhh, no podía dejar de gemir…

¡Luciano! me viene, me viene el chorro de nuevo, apartateeeeee –

- ¡ni loco!

Por Diossssssss acabá en mi boca, quiero sentir yaaaa tu meo caliente –

Mi cuerpo comenzó a sacudirse, perdí el control de él, y de mi contención, por inercia eleve mi pelvis, inevitablemente y a su ruego expulsé “el gran chorro”.

Luciano disfrutaba de la situación, yo continuaba temblando, mientras él seguía embutido en mi cara, recibiendo todo lo que le entregaba, no aminoró la estimulación en ningún momento, y le acabé dos veces, una seguida de otra.

Hasta que no pararon mis convulsiones no levantó la cara de mi sexo, cuando vi su cara totalmente “enchastrada” me di  cuenta que había expulsado más que la vez anterior.

- ¡Me mató!

Más que una perra, sos una loba, me volvés loco… que manera de gemir… tengo la pija que me estalla.-

Continuará
En la 5ta parte “el final”

 

La Dama y el Vagabundo (3ra parte) Octubre 15, 2009

Había despertado la fiera que hacía tiempo estaba dormida en mí. Me sentía poderosa al lado de él, debía ser mío, y no porque fuera premeditado, porque no lo fue, ni tampoco  a cambio de nada, simplemente para gozar juntos, y vivir una noche de lujuria. Engañando por primera vez al aburrido de mí marido. ¡Sí por primera vez! Leyeron bien. Y no es verso.

(El chico era mi nuevo capricho,  diferente  a los que tengo normalmente: viajes exóticos, un nuevo auto, algún nuevo  tapado de visón que vi en algún shopping,  entre tantos otros caprichitos que me ha concedido gentilmente mi marido…

qué fácil es meterle la mano en el bolsillo  cuando están enamorados… hacemos lo que queremos con ellos, hasta logramos  que crean que estamos perdidamente enamoradas de ellos. Y aunque en la cama no sintamos absolutamente nada le fingimos tremendos orgasmos  actuando como la mejor actriz.

-  ¡Eugenia por favorrrrrrrrrrrr!  ¿No me preguntará enserio?  –

- mmmm  ¿porqué? ¿Te gusto? –

Mi mano que seguía en su muslo comenzó a ascender  con total firmeza haciendo sentir mis uñas de gata en celos, ¡y sí!  Entre el vinito que tomé y la excitación que Luciano me provocaba  estaba  entregadísima.

Lo quería sí o sí en mi cama, esa  misma noche, y no iba  a andar con vueltas perdiendo el tiempo  con jueguitos  estúpidos de  pendejas  histéricas.

- Señora no me haga esto… ¡por favor!  que  me hará perder el control del auto –

- Sin embargo bajo el cierre de tu pantalón hay algo que hace fuerza para salir…

¡Vamos!

Dejá la vergüenza  para otra ocasión, podríamos pasarlo tan bien… – (en esa última frase manoteé  con entusiasmo su bulto como una buena puta, dejando de lado la señora  que soy)

El muchacho clavó los frenos y  estacionó en el único hueco  que encontró  libre.

Peló el machote Argentino que tenía bien escondido  y levantando la voz  me corrió con el siguiente comentario:

-  ¡Ok¡ vos me tenés ganas hija de puta… me vas a tener , te voy a coger  hasta que me pidas por favor que te la saque-

No puedo explicarles como me calentó escucharlo  tan rudo y alterado.

-  Huy  bebé  que prometedor sonó esoooooooo mmmm –

Se bajó el cierre y  sacó la pija  afuera, estaba totalmente al palo, y la tenía  enorme. Me miró y me agarró  del  brazo y me lo llevó hasta su pedazo, tomó mi mano y  ejerció presión sobre su miembro y  dijo: – pajeame mientras conduzco, perra –

Puso el auto en marcha y salió a las chapas para el hotel.

Agarré mi nuevo  juguete  y al revés de lo que me pidió se lo empecé a estimular suavemente, de a ratos lo abandonaba para meter un poco más adentro mi mano y palpar sus huevos,  así seguí hasta llegar al último semáforo en el que aprovechó que se detuvo para toquetearme, se mandó por el escote y me estrujó  los pezones, mmmm me encanta esa mezcla de dolor y placer. Continué  pajeandolo  hasta que me sorprendió presionando con una mano  entre el cuello y la nuca empujando  mi cabeza  hasta su pija.

-  quiero ver cómo te la comes, ¡puta!  Trágatela toda, ¡yegua! –

- Siiiiiiiiiiii bebé se me hace agua la boca, la estoy deseandoooooooo,

Mmmm  me la voy a devorar completa. ¡Pendejo!… -

(Desde que lo vi tirado en la cama deseaba sentir su pedazo en mi boca)

Glotona como pocas me  la metí lo más profundo que pude, estirando al máximo mi  lengua alcancé sus huevos, en ese momento calculo que debió cerrar los ojos  porqué perdió el control del auto dando un volantazo  que me hizo ahogar con su pija, fue  suficiente para  llenarme la boca con su  deliciosa y abundante leche  por suerte era más bien dulzona y me la tragué toda, porque las que son agrias, o algo acidas me cuesta tomármela.

-¡mostrame tu boca! Quiero comprobar que no haya quedado ni  una gota de mi semen

Por suerte no chocamos y pudo retomar sin problema alguno.

-   Tengo que admitir que me sorprendiste, primero que no me imaginaba que irías a salir con esto  y segundo quéeeeeeeeeeee buena paja por Diossssss,  y esa mamada  “mamita” me hizo explotar.

¡Quiero cogerte ya!

- Síiiiiii bebé  esta noche quiero ser tuya –

- Te voy  a contar lo que me pasó  en el teatro  Eugenia.  Cuando estábamos  allí adentro, lo que menos hice fue ver la obra, porque  me puse a fantasear con  vos, imaginaba que lo hacíamos en el teatro, y me puse al palo, me empecé a sobar la pija por encima del pantalón, estabas tan concentrada mirando la obra, que ni te percataste, ¡por suerte!  Si lo hubieras hecho no hubiera sabido que decirte en ese momento, imaginaba también ser yo quién te insinuara algo, pero seguro no me atrevería, además que nunca imaginé  que una Dama como usted, perdón, como vos se fuera a fijar en un sucio  como yo, además  era faltarte el respeto, y abusar de tu generosidad, después de todo lo que hiciste por mí…

No puedo negarte que sos el estilo de mujer que me calienta y mucho –

-Si hubiera leído tu mente en el teatro seguramente no hubiéramos esperado a que terminara para irnos, cuanto rato desperdiciado… – (acercándome a su cara para robarle un 1er beso “un piquito”)

- ¡te quiero comer la boca nena! se me reparó  la pija de vuelta, pero mal, la puta madre, ¡como me calentas! Estoy ansioso por llegar y mostrarte todo lo que puedo hacer por vos.-

- Así te quiero, caliente y  eufórico,  con ganas de matarme en la cama, mmmm  ¡pendejo!  Qué lindo macho hay  detrás de ese perfil  sumiso y callejero, y con tremenda pija! guau! sos  una caja de sorpresas, y quiero seguir descubriendo más … -

Cuando llegamos al hotel (casi corriendo) iba un paso más atrás tocándome el culo, diciéndome:

- ¡mamita! ese culo está para entrarle, ¿me lo vas a entregar?  Quiero ver esos cachetes comiéndose mi verga –

- depende de cómo te portes, si haces bien los “deberes”  te lo doy como premio.-

Nunca hubiera imaginado que pocas horas después de conocernos “el modosito” sería  capaz  de hablarme como a una puta, lo insólito es que ese lenguaje tan vulgar que lo hace diferente, especial, es capaz de lograr hacerme  imaginar  el goce antes de gozar. Relamerme  por anticipado aquel pedazo de carne que  estaba  por deglutir.

Entramos a la habitación y ni bien se cerró la puerta me apretujó contra ella, parecía un pulpo, sentía sus manos por todas partes, por suerte me había puesto un vestido rojo, por encima de las rodillas, ceñido al cuerpo  y con cierre en la espalda, facilitando su despojo, que de no haber sido así, creo que me lo arrancaba a pedazos, estaba totalmente  desquiciado.

Por primera vez me comió la boca mientras dejaba caer mi vestido a mis pies.

Le fui desprendiendo la camisa adivinando uno a uno todos sus botones, sin dejar de besarnos, su boca era atrapante, de tamaño importante y de labios imponente, despertando salvajemente mi apetito sexual. Y apoyando su  pesado cuerpo  contra el mío y restregándose contra él hábilmente me hizo notar que una parte de su cuerpo también se había despertado.

Fue una situación extremadamente excitante, llena de lujuria y  de pasión, no me reconocía tan eufórica, tan apasionada.  Estaba ansiosa por ser penetrada por ese joven  bohemio que horas antes y a cambio de unas monedas  ofrecía tocar una canción.

Se quito el pantalón y con él arrastró su prenda interior, su cuerpo era descomunal, digno de estar sobre una pasarela desfilando para  la más reconocida marca de ropa fashion.  Aún de pie y sin movernos del lugar  recorrí con ambas manos  reconociendo su figura, tal cual lo haría un no vidente,  empezando por su cara, palpando su boca entre abierta, mojando mis dedos con su humedad, bajando por su cuello ancho y largo, arrastrando mis manos por sus pectorales, dibujando con ellas sus marcados abdominales en su cuerpo fibroso  que a pesar del tiempo de no entrenar dejaba claramente adivinar que antes lo había hecho con rigurosidad. El levantaba su rostro estilizando su cuello como un cisne, evidentemente  estaba gozando de mi inspección. Y con un dedo sobre mi tanga hacía presión sobre mis labios vaginales  devorándose  la delgada tela de la mojada prenda, eso me calentó mucho más, quería que me la metiera ¡YA! Pero  se tomó el tiempo necesario para cada momento, haciéndome gozar como una yegua con cada uno de sus movimientos.

Luciano me había prometido una noche a puro sexo,  y estaba empezando a  cumplir con su promesa.

CONTINUARÁ…

 

La Dama y el Vagabundo (Infidelidad y perversión) 2da parte Octubre 13, 2009

-Me pareció escuchar que Luciano  me llamaba-

Me acerqué y corrí la cortina y ¡ohhhhhh sorpresa! ¡Qué lomazo!  De espalda muy ancha, vestido no parecía tener ese cuerpazo. Todavía no se había puesto la ropa,  llevaba solo el slip (blanco)  y las medias  del mismo color, bueno… blancas habrán sido el día que las compró.

-  perdón creí escuchar que me llamaste –

(No pude evitar que mis  ojos  se fueran directo a su bulto, era demasiado ostentoso, no pasaba desapercibido fácilmente) cuando me di cuenta que miraba fijo “ahí”, me puse colorada de inmediato, ¡qué vergüenza¡

- no pasa nada señora –  quédese ya que está acá, enseguida me pongo la otra ropa –

Creo que se dio cuenta, pero se hizo el “tonto” y encima llamándome “señora”  ¡que tedioso!

Mientras se ponía el pantalón lo miraba por el espejo, es que su  cola es fantástica, redondita, y bien marcada, parecida a  la cola de una mujer.  Quién diga que no le atrae la cola de los hombres ¡MIENTE VILMENTE!

Y esa colita estaba para lengüetearla y morderla largo rato.  Y  cabalgar sobre ese pedazo de carne  mmmm

“A mi mente llegaban pensamientos  calientes y perversos, por ella pasaban  miles de imágenes  teniendo sexo con él en  diferentes posiciones”

Deje de volar  y aterricé en la realidad…

Le quedaba todo a su medida, así que saqué la tarjeta de crédito y le compre las 3 mudas.

Salimos de la tienda y nos fuimos al hotel.

Confesó que hacía tiempo no entraba a un baño que no fuera público, y para ducharse tenía que pedir permiso en las estaciones de servicio y muchas veces se lo negaban.

Su historia de vida (desgraciada) me partía el alma, y menos mal que había dejado de hacer frío, andar todo el tiempo al aire libre, expuesto, el imaginármelo me ponía muy mal.

El apart hotel era 5 estrellas y no le faltaba nada. Tenía todas las comodidades, hasta incluso un bonito jacuzzi que pensaba estrenar esa noche. Pero debido a la presencia de Luciano, pensé no lo iría a usar…

Le saqué las etiquetas a la ropa nueva y se la extendí sobre la cama mientras él se daba un buen baño, (de esos que vayan a saber cuánto tiempo no se daba).

Para dejar que pudiera cambiarse bajé a tomar un trago al bar que está junto a  la piscina, (había estado  la noche anterior y me gustó mucho) no sin antes guardar todas mis cosas de valor en la caja fuerte. Era inevitable no tomar precauciones con un extraño.  Podré ser muy buenaaaaa, pero de  tonta ni un pelo.

Dejé pasar 30 minutos y regresé. Y lo encontré prolijamente afeitado,  de poco vello en el pecho, (me encantan así, los osos nunca me han llamado la atención) cubierto por la bata y acostado sobre el borde de la cama al lado de la ropa, (parecía otro).

Lucía fantástico, cara relajada, de facciones muy masculinas,  estaba súper dormido, me imaginé que hacía tiempo no se acostaría sobre un buen colchón. De hecho no me había contado detalles de donde dormía, (luego averiguaré en la cena, si es que me quiere contar).

Me dio pena despertarlo, además faltaba todavía más de  3 horas para la función, lo dejé que durmiera, cuando lo escuché roncar y tuve la certeza que no se hacía el dormido  me senté en el sillón frente a la cama y lo contemplaba con mesura,  disfruté  observarlo,  pero mi curiosidad quería ir un poco más allá de lo que la vista me devolvía, me paré del sillón y fui hacia la cama mezcla de picardía y de  pánico porque me aterraba pensar que se despertara.

Desprendí  sutilmente el lazo que cruzaba la bata, se la abrí para poder tener mejor panorama,  ¡guau y sí que lo tenía!  tremendo pedazooooooo  de carne dormido  le colgaba  entre las piernas, fácilmente andaría  en los 25 cm, y muy grueso, eso lo hacía doblemente  más deseable.

Me empecé a excitar con solo verlo,  me sentí humedecer, mis dedos  acataron  mis órdenes y empezaron a hurgar en mi mojada conchita.

Dentro mi poca variedad sexual  nunca he tenido la suerte de haberme  topado  con  uno tan dotado.

Desde que estoy con Sergio no volví a tener  contacto íntimo con nadie más, la de Sergio es más tirando a estándar, o mal llamado “normal” 18 cm x 3,5, pero  la supo usar muy bien, no tengo quejas sexuales para con él, el problema es que ya no me calienta, no me mueve  ni un pelo.

Desde hace años que me siento algo “asexuada”  disfruto más de jugar conmigo sola, que teniendo sexo con mi marido.

Y en ese momento  viendo el cuerpazo de Luciano  me toqué hasta empapar mi tanga y acabé imaginándome que era su boca la que recibía mi néctar.

Me incorporé rápidamente y volví a hacer el lazo de la bata, él siguió inmutable, nunca se entero de la paja que me hice por  su culpa.

Salí disparando al baño, me metí en  la bañera, me quedé un rato allí relajando la tensión que me había causado “esa situación”.

Cuando salí fue directo al cuarto, esperaba que Luciano ya se hubiese cambiado, pero para mi sorpresa seguía dormido.

Me ajuste la bata para asegurarme no llegara a desatarse y a fuerza de zamarreos lo desperté.

-¡Vaya que dormías!-

_¡Perdón señora, discúlpeme, me apoyé a descansar un momento y me he quedado dormido. ¡Qué vergüenza!-

- No te preocupes, no me ha molestado, pero vístete que en un rato saldremos, mientras lo haces me voy a maquillar  un poquito– (me fui al baño para dejarlo cambiarse, pero que ganas de espiarlo tenía…)mmmmm

Cuando  volví  a la habitación ya estaba listo, ¡IMPECABLE! No pude contenerme y se lo hice saber. Muy educadamente me agradeció por ello y creo que por cuarta vez lo hizo por la compra de la ropa.

Le pedí me esperase abajo mientras me cambiaba, y luego me uní a él. Cuando llegué a la sala de estar se paró un acto muy caballeresco para su corta edad, me sorprendió. No paraba de mirarme, y de decirme lo linda que estaba,  tengo el cabello muy largo y ondulado pero siempre lo llevo atado (no me lo había descubierto) salvo ocasiones especiales como la de esa noche, que me lo dejé suelto, solo recogí un poco con una flor hacia un costado para darle un toque personal.

Fuimos en el auto para podernos manejar mejor, me sentía rara llevando a un desconocido a mi lado, pero a la vez era excitante, morbosamente se me ocurrían cosas para con el muchacho.

Salimos del teatro conversando sobre el espectáculo y camino al estacionamiento del auto, lo tomé del brazo no sin antes preguntarle si no le molestaba.  Me hallé cómoda y segura, la palabra exacta vendría a ser protegida.

Elegí un restaurante muy bonito, cálido, de luz tenue, el pidió lo mismo que yo, quizás por vergüenza no sé,  lo cierto es que parece que le gustó, porque  no dejó nada.

Me contó  que se había venido a Buenos Aires después de  que su hermano mellizo muriera  en pleno partido de rugby del cual ambos  pertenecían al mismo equipo. Abandonó su novia, su carrera, trabajo, no quería saber nada de todo aquello que le recordase a Lisandro, su hermano.  Al contarlo se notaba la gran carga de dolor que lo perturbaba. Hablé mucho con él, traté de hacerle comprender que la vida continúa a pesar de todo, y que  muchos sufrirán doblemente, por un lado por la pérdida irreparable de su hermano y por otro la ausencia de él por su huída repentina. Estaba muy cerrado en sus convicciones, demasiado negativo para hacerle comprender  en una sola charla lo que quizás llevaría meses de terapia.

Se excusó para ir al baño. Al regresar cambie de tema, no quería hacerle revivir sus tristezas.

Luego del postre un café y se terminaría  “la cita”, llegaba a su fin. Pero me resistía a dejarlo ir, la estaba pasando bien, me sentía toda una aventura experimentando  una nueva rebeldía, como cuando era adolescente y sabiendo que no debía hacer tal cosa, la hacía por el simple hecho de contradecir a lo ético.

Luciano  me pidió que lo dejase de pasada  camino al hotel en su “lugar”, una humilde pensión que compartía con  gente de la calle como él. Pero con el pretexto de que en el hotel estaban todas  sus cosas lo convencí.

Al llegar al auto le pregunté si sabía manejar, me dijo que sí, y le pedí condujera  él.  Me senté a su lado tranquila, me trasmitía seguridad,  el viaje no era muy largo, nos separaban no más de 30 minutos  hasta el hotel.

En un momento me dijo:

- dígame que no estoy soñando,  ha sido todo tan lindo… que si es un sueño no me quiero despertar, desde la tragedia que no había vuelto a sonreír-

- ¡claro que no lo es!  Me alegra haber sido el nexo que te arrancara un par de sonrisas.

Y tutéame que no soy tan mayor,  por mi edad biológica podría ser tu madre, pero no lo soy.

Y mi mano deslizándose por su pierna…

” ¿Acaso tan mal me veo para mis 43 años?”

Continuará…

 

La dama y el vagabundo!! Infidelidad y perversión Octubre 12, 2009

Soy la esposa de  un reconocido  Juez, su nombre es  Sergio  tiene hoy 61 años,  y  yo “María Eugenia” de  43. Antes había salido con otros 3 chicos de mi misma edad, totalmente pendejos y huecos mentalmente.

Al conocerlo a él noté gratamente la disparidad y “me enganche”,  en ese entonces  la diferencia de edad ni se notaba. Pero hoy día se nota y mucho. Soy  profesora de danzas árabes  y de patín artístico y  les doy  clase a 38  alumnas entre ambos cursos. Y puedo decir que tengo un cuerpo privilegiado. Algunas amigas me dicen que me mantengo físicamente tan bien como a mis 25 años.

Y ¡sí! Es verdad, mis curvas aún  innatas, mi  cola y mis pechos son firmes, sin estrías ni celulitis, mi piel es fresca y tersa como la piel de mi hija menor que hoy tiene 14 añitos.

Pero claro,  soy una mujer que como muy sano, bebo mucha agua, voy al gimnasio 3 veces por semana, además de jugar  al tenis con mis amigas en el club.

Me casé con él el día de mi cumpleaños número  21, me deslumbró con su hombría y caballerosidad. Sus gestos y regalos me confundieron, creí estar perdidamente  enamorada, pero poco a poco con el correr del tiempo ese encantamiento se fue diluyendo.

Luego llegaron los niños (3) y me quedé a su lado aún sin amarlo, por el cariño y respeto que le tengo, y porque es un padre ejemplar, y como marido también lo es, el problema pasa por mí,  no por él. Él dice amarme como el primer día, y le creo, me lo demuestra  con hechos.

Mínimamente  hacemos el amor 2 o 3 veces por semana, (sexualmente es muy activo,  siempre es él quién provoca la situación) yo no siento  deseos de hacerlo, pero no puedo negarme. No  quiero que se dé cuenta que ya no lo amo.

Me conformo con la vida que me toca vivir, lo tengo todo, mis caprichos son ordenes para él, nunca me cuestiona absolutamente nada, pero a veces pienso que distinto sería todo si no me hubiera  dejado llevar por mis impulsos,  a solo 4 meses de conocernos.

Una tarde caminaba por la calle corrientes  iba a sacar una entrada para ver una obra esa misma noche, no tenía con quién ir, estaba de paso por la ciudad y me quedaría  tan solo unos días en ella.

Había viajado sola, y paraba en un  lindo y lujoso hotel que había reservado mi esposo  por internet, cuando de pronto  se acerca un muchacho  que no pasaría de los 30 años. De aspecto muy dejado, de cabellos negros, más bien corto, barba de unos días, algo sucio y hasta olía bastante mal, cargaba una mochila en sus hombros y una guitarra  entre sus manos, se ofreció cantarme una canción a cambio de unas monedas o de un sándwich.

Me  apenó  su estado calamitoso, y a pesar de tener unos bonitos ojos  color café  y de voluminosas pestañas  noté  en su mirada la tristeza que acarreaba. Pensé en ese instante  en mis hijos,(que tranquilamente podrían ser ellos)  y no pude evitar querer ayudarle.

Lo invité a merendar a la cafetería de enfrente, lo dejé comer tranquilo,  no quise molestarlo ni hacerle  preguntas que pudieran incomodarlo, pero por cómo se manejaba en la mesa parecía un muchacho de buenas costumbres.

Se adelantó a presentarse  antes que yo lo hiciera.

- Mi nombre es  Luciano Almeida, tengo 26 años, y soy de un pueblo pequeño de Mendoza.

Gracias por esto señora, lo necesitaba, me estaba descomponiendo de hambre –

-¡Luciano! Bonito nombre. El mío es Eugenia, y también  soy del interior, y no me agradezcas, por favor, estoy en buenos aires por unos trámites solo por unos días.

Estoy yendo al teatro a sacar una entrada para ver un espectáculo, ¿te molestaría acompañarme? La verdad no me gusta la idea de ir sola –

- Como podría negarme a acompañarla hasta la puerta del teatro habiéndose comportado tan bien conmigo. Cuando quiera ir Eugenia vamos –

- Creo que no me has entendido chico, te estoy invitando a que me acompañes al espectáculo, después podríamos ir a cenar algo por ahí –

- Pero señora…  no tengo ropa adecuada para ir, hace tiempo que estoy en la calle y mis pocas pilchas  dan pena, gracias por el gesto, pero no puedo acompañarla-

- Si ese es el motivo por el cual no puedes ir, no te hagas problema se. Tengo la solución, salvo que… te incomode  acompañarme… -

- En lo más mínimo señora, estaría encantado de ir –

- No se habla más del tema, vayamos a sacar las entradas y luego me encargo de solucionar lo de la ropa –

Volvimos con las entradas en nuestro poder (a la mitad de la segunda fila,  mejor ubicación imposible).  Camino al hotel pasamos por  una casa de ropa de una marca muy reconocida  en la que yo ya había estado en la mañana comprando un par camisas para Sergio.

Como nadie me conocía allí no me importó lo que pudieran pensar, pero como la casa se reserva el derecho de admisión les tuve que  pedir  aprobación  para dejar entrar a ese vagabundo al cual yo deseaba ayudar comprándole algunas prendas. El empleado excusándose se fue hacia adentro  a consultar a su superior.

Regresó dándonos la BIENVENIDA y pensé… -¡como se nota que los comercios están en crisis!-

Luciano me pidió que fuese yo quién elija lo que debía ponerse para aquella ocasión, el vendedor  trajo varias alternativas, y de diferentes estilos, me costó decidirme, así que opté por alcanzarle al probador  3 mudas completas, incluido los zapatos, medias y bóxer.

Cuando estuvo listo con el primer cambio me llamó para que lo viera.

Me sorprendió  ver como una persona pudiera parecer otra con unos simples “trapos” nuevos.

- Cuando me pruebe el otro equipo “te” llamo – (cuanta confianza pensé…  pero me divirtió que lo hiciera, y contrariamente me gustó)

Quieren que la continué?….  no estoy muy convencida, que opinan ustedes?

 

“Amor entre hermanos” (no hay mejor amante que mi hermano) 3ra parte (EDITADA) Octubre 10, 2009

Sus dedos fueron por más… se filtraron orillando la única prenda que uso para dormir, y por primera vez  alguien que no fuera yo rozaba la “zona prohibida” (como la llamó mi mamá el día que tuvimos una “charla intima”  de mujer a mujer) habían pasado tan solo cuatro meses de haber menstruado por primera vez, lo recuerdo porque desde entonces mi cuerpo comenzaba a perfilar aquellas formas femeninas dejando atrás el cuerpo de niña para convertirme poco a poco en la mujer que soy hoy…

Sigo describiéndoles  “el sueño” que me voy de tema, je je

Cuando percibí sus dedos examinando el área, sentí una rara sensación de bronca y de placer,  paradójicamente inexplicable.

Mi cuerpo y mis cuerdas vocales seguían  sin responder. Él, sin embargo ajeno a mis intenciones continuaba  sigilosamente estimulando con sus dedos infiltrándose  en lo más profundo de mi sexo, perdiéndose en la humedad que él había incitado…

Se mantuvo sumergido e inmóvil por unos segundos, tratando de  asegurarse de no perturbar mi somnolencia, en ¿mi sueño? mantenía los ojos abiertos, expectante  a cada manipulación, a cada ruido (algo que él no llegaba a divisar, siendo que la visibilidad era casi nula a la altura de mi cama, no obstante yo sí podía distinguirlo).  Impotente por no poder ejercer resistencia.

Después de un pequeño lapso comenzó a mover los dedos en forma ascendente  en mi “zona prohibida”, y con la otra mano acariciaba  mis tetitas en forma discontinua  pasando de una a la otra, me daba culpa sentir placer, pero tampoco podía resistirme, lo disfrutaba en silencio.

Mi cuerpo se arqueaba al compas de sus estímulos,  (al menos me daba esa sensación) eran cada vez  más y más  acelerados, haciendo irresistible la llegada  de “eso” que tanto me gusta, pero claro, siempre fueron mis dedos los que me dieron  ese  placer en la  intimidad de mi cuarto en penumbras, y  no los de mi hermano…  los  generosos movimientos de sus dedos inquietos naufragaron  en mis fluidos como  navegante experimentado provocando en mí una secuencia de convulsiones orgásmicas  sintiendo como esa  secreción pegajosa  chorreaba  hasta  mi cola.

No sé si fue un ruido en la casa que me despertó ¿ó qué?, creí escucharme gemir, todo había sido tan real… prendí la luz  y comprobé que estaba sola, pero me sentía mojada,  entonces  dudé si solo había sido un sueño, y con mi mano tantee mi sexo que sorpresivamente se encontraron con mis fluidos.

Pero era muy morboso pensar que  Iván había entrado a mi cuarto y había estado jugando conmigo mientras dormía. ¡No! no podía ser posible, descarté ese pensamiento casi al instante,  era mi imaginación que me estaba jugando una mala pasada.

Al día siguiente observé el comportamiento de mi hermano, actuaba diferente, casi no me miraba,  me pareció que trataba de evitarme. Si por alguna razón quedábamos solos él buscaba una excusa para ausentarse.

Fueron pasando  los días, los meses  y todo seguía como si nada,  deseaba volver a vivir  esa experiencia, pero nunca más se repitió.

Creo quedé obsesionada  desde  ese día, porque cada noche al irme a dormir no podía dejar  de traer a mi pensamiento  aquella agradable sensación que tanto placer me dio. Cerraba los ojos y revivía paso a paso  esa aventura, y me volvía a excitar  y a tocar cada noche, ahogándome en gemidos mudos, apretando con fuerza mis labios  reprimiendo el sonoro y magnifico estallido del éxtasis.

Un fin de semana que Iván se había ido de campamento con el grupo de boy scout, me dio ganas de curiosear  su cuarto,  revise un par de cajones, encontré revistas de mujeres asiáticas desnudas, y de hentai porno,  era totalmente sabido que me toparía cosas de ese tipo, entrado en la adolescencia  los niveles de testosterona estarían altísimos, y hasta ese momento no le conocíamos  ninguna “amiguita”, y era normal que usase ese material para desahogarse. Lo que no era normal que entre sus prendas hubiese un par de tangas  que yo ya daba por perdidas. Recordé aquella escena del baño. Dude si llevármelas, pero al final decidí dejarlas, sino  descubriría que estuve allí.

También entré a su computadora, revisé todas las carpetas que contenían archivos, encontrando videos pornográficos al por mayor, pero lo que no me imaginaba que encontraría una carpeta que llevara de titulo “mi perversión”  al abrirla ¡oh sorpresa! Un montón de fotos en los que yo estaba durmiendo, tomando sol en el jardín, y en partes de la casa en las que yo creí estar sola. Y también  tenía 8 videos titulados en la ducha 1, en la ducha2 y así sucesivamente hasta  llegar a 8.  Me mató la curiosidad. ¡Me los miré todos!  Pero no se me había ocurrido que la que estaría en ellos pudiera ser yo.

Se ve que preparaba y  programaba la filmadora cuando tenía  la certeza que me  entraría duchar. . Algunos no se veían muy bien la 1, la 2, y la 3, eran ángulos diferentes y se veía de lejos, y con el vapor era casi imposible adivinar los movimientos.  Pero a partir del 4 video  dio en el blanco; encontró el sitio adecuado,  donde capturó con precisión mis baños,  baños que me daba inocentemente sin siquiera intuir que podía ser grabada por mi propio hermano.

Desde ese día mis duchas no fueron iguales, antes de entrar a ella miraba de reojo o de costado para saber si estaba filmándome, las veces que la encontré mis baños fueron extremadamente sensuales, y con los años  a medida que iba creciendo eran cada vez más provocadores.  A los 17 y ya de novia  seguía seduciéndolo a través de las filmaciones, y algunas  veces, me comenzaba a tocar, excitándome sabiéndome espiada. Ponía algo de música para confundir mis jadeos  con ella.

Una noche pasaba por su cuarto y tenía la puerta cerrada, y se me ocurrió espiar por el ojo de la cerradura.

¿Y a qué no saben lo que vi?

Estaba acostado en la cama con la filmadora conectada a la tv viendo una de mis últimas duchas, una de esas en las que me tocaba ¿para él?

Verlo tirado en su cama con su gran pedazo entre sus manos pajeandose duro mientras me veía fue terriblemente excitante y morboso.

Y así continuamos por años, sabiéndonos espiados, porque incluso creo que con el tiempo se dio cuenta que yo lo espiaba. Incluso creo se avivó el día que estaba encerrado con su noviecita en el cuarto, cuando golpee para preguntarle sobre  un libro que no encontraba y me grito:

- ahora no puedo, luego lo busco –

Por el tono de voz no fue difícil saber que estaba en medio de un polvo, así que me agache y me quedé espiando como lo hacían.

- No puedo explicarles los celos que sentí -

Me daba una envidia tremenda ver como la penetraba. Sin darme cuenta estaba tocándome mientras los miraba, cuando vi la verga de Iván entrando en el gran culo de  Paola (porque era más bien gordita), se me hizo agua la boca, y pensé ¿por qué  Santi (mi novio) no me lo hace? Obvio que no encontré la respuesta, pero eso era lo de menos, porqué en ese momento deseaba  fuera mi hermano quién me cogiera así de rico.

Continuará…

 

“Amor entre hermanos” (no hay mejor amante que mi hermano) 2da parte Octubre 2, 2009

No le respondí nada, pero le hice caso y se lo toqué un poco, me daba “cosa”, su piel era muy suave, me gustaba acariciarla, mis dedos se deslizaban con facilidad, pero seguía intrigada,  ¿cómo podía ser que “eso” siguiera creciendo?

No me iba a quedar con la duda y le pregunté:

- ¿por qué  se te puso así? –

- eso no te lo voy contestar hermanita, ¡tendrás que averiguarlo vos! –

Se paró, agarró su ropa y se introdujo en el baño.

Yo hice lo mismo pero me fui arriba (habitación),  al pasar frente al baño me dio  curiosidad (ganas de espiarlo), seguro que se estaba poniendo la ropa “pensé”- ¡pero no! Seguía desnudo y  tenía algo en la mano, al principio no me daba cuenta de lo que era, hasta que la reconocí, era “mi  bombacha” la que me había sacado antes de entrar a bañarme y se me olvido llevarla al lavadero.

El muy asqueroso  tenía los ojos cerrados  y la olía, aspirabaprofundo  y exhalaba  largando el aire  contenido, con ella se frotaba su “cosota”. Desde el ojo de la cerradura podía darme cuenta que la tenía enorme y dura. En ese momento sentí repulsión al ver que hacía aquello, y me empecé a preguntar si siempre lo haría, ó  si esa sería quizás la primera vez, imposible descubrir la verdad. Y no me animé a preguntárselo tampoco.

Me fui a mi cuarto, me cambie, y me puse a ver  televisión (sin verla) en todo momento se me cruzaba la imagen de Iván oliendo mi bombacha, tocándose con ella.

Pasaron los días y ninguno mencionaba nada de lo ocurrido (quizás no nos atrevíamos).

Pero una  tarde habíamos ido a andar a caballo con mis primos mayores, al llegar a la casa corrimos al baño, nos peleábamos por quién se bañaba primero, él ya estaba prácticamente adentro del mismo, pero de repente  dejó de pelearme y me lo cedió …

- ¡dale! te dejo a vos primera, pero no tardes mucho ¡pendeja! –

Entré, me duché y cuando me quise secar me di cuenta que no había llevado ningún toallón, fui hacía la puerta para gritar que me lo alcanzaran. ¡Alguien me iba a escuchar! Pero para mi sorpresa al semi abrir la puerta dejando asomar solo mi cabeza me lo encuentro a “él”  todavía agachado detrás ¿espiando?, según  él venía a preguntarme si me faltaba mucho.

Tal vez era cierto, ¿por qué dudar? Luego de traerme  un juego de toallas  se quedó en el pasillo apurándome.

- ¡dale nena! Métele pata que me quiero bañar “hoy” -

- ¡ya va idiota! ¿No ves que ya terminé? -

Ni bien saqué un pie se mandó de una.

Inmediatamente me fui a cambiar y me tiré en la cama a ver algo de tv. Luego de cenar me fui a dormir, estaba cansada, la cabalgata me había “matado”.

Soñaba que Iván entraba a mi  habitación  con el cuidado necesario de no despertarme, se sentó  en la orilla de la  cama contemplándome  mientras yo dormía  plácidamente boca arriba.

Aún no había amanecido pero con la suficiente claridad que  entraba por el ventanal de aquella noche de  luna llena lograba ver la sombra de mi hermano y sus movimientos. Estuvo un rato tan solo viéndome, luego sentí que me destapaba casi por completa,  quería decirle que no lo haga, pero no me salía la voz, con su mano estirada y muy suavemente  acariciaba mi pierna, desde las pantorrillas hasta la ingle, hasta que se detuvo en mis muslos, allí con la yema de sus dedos  acariciaba por sobre la bombacha, con movimientos envolventes.

Recuerdo deseaba  gritar, patearlo, no sé, algo para defenderme, pero  mi cuerpo estaba inmóvil, como si este  estuviera separado de mi mente.

Continuará…

 

“Amor entre hermanos” (no hay mejor amante que mi hermano) 1ra parte Octubre 1, 2009

Soy hija de Juan y  Mabel,  hermana de Iván,  un año y cinco meses  mayor  que yo. Dueño de una conocidísima empresa láctea  que por situaciones que leerán a continuación  no daré a conocer.

Mi nombre es Jorgelina tengo 27 años y soy empleada administrativa en la empresa de mi hermano.  Estoy a solo dos días de mi casamiento con Santiago, mi novio desde hace 4 años.

Esta mañana no sé por qué motivo me desperté  rememorando ciertos recuerdos de mi niñez, y parte de mi adolescencia.

Si bien no debería sentirme orgullosa de ello,  quiero ser sincera con ustedes y decirles que fueron los años más bonitos de mi vida, aunque  para muchos pueda resultarles “bochornoso” y me tilden de inmoral.

Mamá y papá trabajan desde aquella época  para una entidad gubernamental  por lo que mi hermano y yo quedábamos  al cuidado de la “Niñera”. Ella fue muy importante en nuestras vidas, en nuestro crecimiento y educación, porque era exigente y correcta como pocas, nos inculcó  siempre a ser sobre todas las cosas personas dignas y sinceras ante todo tipo de eventualidad.

Ella de todos modos  siguió trabajando con nosotros haciendo los quehaceres domésticos hasta que le llegó la jubilación y dejó de trabajar.

Me fui por las ramas contando otros pormenores, mejor vamos al tema que nos ataña.

Era una tarde  fría, típica del mes de  Julio.  La niñera (Rosa) había ido hasta el centro comercial para proveer a la familia  de comestibles para el fin de semana, siendo que todos los viernes  al regreso de mis padres se iba a su casa con su familia regresando  el día lunes temprano por la mañana.

Recuerdo jugábamos con Iván a las cartas sobre la  alfombra del living  frente al rojo fuego del hogar cuando le gané por segunda vez consecutiva a la escoba  de quince, mientras yo festejaba con risas burlonas  Iván indignado me desafió  a seguir jugando,  pero a diferencia de las anteriores y para darle otro ritmo al juego le quiso sumar emoción. Debíamos  quitarnos   “una prenda” por cada partido perdido.  Ese era el trato. Para desgracia de él y alegría mía la suerte  estaba de mi lado, Iván ya se había quitado casi todo, quedándose  sólo con el bóxer puesto, en cambio yo  había perdido uno solo hasta ese momento, sacándome un buzo polar.

Pero de repente la suerte se  dio vuelta y empecé a  perder  partido tras partido, no quedándome  mucho por sacarme, quise echarme atrás, pero Iván no me lo permitió,  me desafío diciéndome que si no lo hacía “era una boba”  lejos de mí estaba la idea de quedar como una boba ante “mi adversario”, no me quedó más remedio que  quitarme el corpiño, (no hacía mucho que lo había comenzado a usar) era ¡eso! o la bombachita, no tenía muchas  opciones. Aunque debo admitir que me dió bastante vergüenza hacerlo, estaba entrando en la adolescencia, (13) y si bien mi cuerpo no estaba del todo desarrollado, mis pechos  ya eran llamativos, no por el tamaño sino más bien por su forma, muy paraditos y los pezones  rosaditos, (porque soy muy blanca)   apuntando hacia arriba, como en forma de pera.

Era la primera vez que mi hermano  me veía así (en tetas), aunque esté estaba muy nervioso y hasta llegó a ruborizarse, igualmente  sin disimulo fijó su mirada en mis pequeños senos. No me sentí molesta ni nada que se le parezca,  pensé que era “mera” curiosidad,  así que no hice caso y seguimos jugando…

Estaba a un solo partido de perder el juego. Ya me estaba poniendo nerviosa de solo pensar que me tendría que quitar la bombacha.

Ya en la mano siguiente comencé a hacer una escoba  tras otra (4), y sin darme cuenta  había logrado  la setenta completa, sumado al siete de oro,  eran 6 je je  ya con eso tenía asegurado el partido.

Cuando hicimos el recuento  su cara se transformó. Saber que  le gané  lo puso loco.

Era “mi momento”,  el de divertirme  y ver  como se quitaba el calzoncillo y pispiar que había abajo mientras se sonrojaba,  je je , aunque pensé que se iba a parar, agarrar  las pilchas  y mandarse a mudar. Pero no, a pesar de estar furioso por haber perdido cumplió con lo pactado, se  lo quitó y el muy guacho me dice:

- bueno acá lo tenés, satisfecha? –

En ese momento pensé Dios mío que cosota más fea, pero a la vez me daba curiosidad,  y se lo seguía mirando, aunque en aquel momento no comprendí porque lo tenía erecto. (Que inocentona éramos en aquella época)

- Que feo es – fue todo lo que atiné a decirle, sin importarle en lo más mínimo mi comentario …

- Quiero tocarte las tetas- ¿me dejás? –

- Bueno, solo un poco, pero si vos me dejas tocarte el pito –

- buenísimo, yo me dejo si me dejas –

Se acercó a donde yo continuaba sentada y me las tocó suave y tímidamente, pero a los pocos segundos me las empezó a manosear y apretujar fuerte

- Bueno basta! Que me haces cosquillas, ¿a ver el tuyo?-

Él parado frente a mí dando justo con su cosa a mi cara,  en ese momento pensé “¿o yo estoy loca ó se le está poniendo más grande?” era evidente el porqué, pero yo por aquel entonces lo desconocía, era muy inocentona, no tenía la viveza  que quizás otras de mi edad tendrían.

Apenitas  lo rocé  me produjo escalofrío.

– ¡tócalo! no seas sonsa, no te va a morder –

Continuará…

 

CLICKEA EN LA IMAGEN PARA CHAT ONLINE Septiembre 27, 2009

Archivado en: Chat online — Martina @ 12:00 am

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Mi vecina del 4to “b” (el final) Septiembre 24, 2009

Archivado en: Lesbianas, Lesbicos — Martina @ 11:35 pm
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Me agarró  del brazo, (estaba exaltada) encaró hacia la salida y entre empujones y algún que otro pisotón  zafamos de la multitud. Al llegar al auto me apoyó sobre la puerta de mi lado y me beso. ¡guau!

¡Qué beso!

Despegó su boca de la mía  y mirándome a los ojos dijo “la frase”…

_ No sabes cuánto te deseo…  –

-  ¡y yo! –

Respondí  de una, así, sin pensarlo.

Subimos al auto y partimos.

Al llegar al primer semáforo estiró el brazo y me empezó a acariciar la pierna, convirtiéndolo en un franeleo  suscitado  (ufff me ponía la piel de gallina).

En un ligero movimiento alcanzó con la punta de los dedos mi vagina, escabulléndose por debajo de la tanga.

La distancia entre su butaca y la mía nos separaba demasiado, complicando un poco  su  cometido.

Abrí  sutilmente las piernas para allanarle el camino. Sus dedos naufragaban como en un mar en creciente. A medida que se deslizaban más abría mis piernas, mi cuerpo estaba   rendido y  entregado como el más fiel de los sumisos a su amo.

Con oleadas intermitentes desbordando entre  espasmos y  cuantiosos gemidos sonoros bañe  su mano con el fruto del placer recibido.

Luego hundió su mano lo más que pudo juntando los dedos como si quisiera sellarlos, doblándolos hacia arriba  los utilizó  como una pala recolectora, cosechó así gran parte de mi maravillosa acabada.

Extendió  su brazo  y lo llevó hasta mi boca, ofreciéndome su mano…

- limpia mis dedos “bebe” ¡vamos! Lámelos que no quede nada –

Sumisa como nunca antes obedecí a sus plegarias.

Lamí uno a uno sus dedos embadurnados con mis jugos.

Satisfecha por lo sucedido se estiro buscando mi boca.  Se posó sobre mis labios – esperaba me diese un beso ligero, pero no – me paso la lengua por toda la boca, sin besarme, (me hizo desearla).

Se concentro en el volante y piso el acelerador, se la veía sensualmente muy excitada. Mi cabeza no dejaba de pensar “en lo que me esperaba” mi inexperiencia me aterrorizaba, pero si de algo  estaba segura es  que: mejor maestra que Guillermina no podría tener…

Lo que resto hasta llegar al departamento fuimos  tarareando  las canciones que salían de los parlantes.

Al llegar se dirigió directo a la cochera. Entramos al ascensor y tras cerrarse la puerta me  avanzó. Me levantó  la remera, me corrió el corpiño  y me empezó a lamer las tetas con devoción. Mi piel se erizó por completo,  se me pusieron duras al instante, sentir su lengua caliente sobre mis pezones fue majestuoso.

El indicador señalaba  que habíamos llegado al 4to piso, ella salió detrás de mí, cerró  la puerta del ascensor y me agarró la mano, frenándome.

- ¿Preferís ir al tuyo, o al mío? –  me preguntó

- al tuyo mejor –

Creo que era la respuesta que esperaba, porque su rostro se lleno de felicidad y me regaló una gran sonrisa.

Llegamos a la puerta de su departamento y mientras intentaba abrir; con la otra mano me acariciaba las nalgas.

La adrenalina corría por mis venas haciendo mi cuerpo estremecer.

Una vez dentro del departamento y tras cerrar  la puerta se me tiró encima, apoyo su cuerpo contra el mío y me comió la boca apasionadamente.

Sus manos recorrían todas las partes de mi cuerpo, la sensualidad con la que me tocaba… muy  diferente a los chicos con los que he estado. Sus movimientos eran precisos, provocadores, mi cuerpo ardía en deseo. Mi vagina palpitaba húmeda y excitada.

De pronto con sus manos  me quitó la remera, desprendió el corpiño y comenzó a besar mis senos, los succionaba y lameteaba con énfasis.

En ese momento me sentía extasiada, no podía creer que eso me estuviera pasando a mí.

Me costaba soltarme, disfrutaba del placer que me provocaba solo con su boca y con sus manos.

- ¡Sácame la remera bebe! – me dijo en un tono meloso.

Apoyé mis manos en su cintura, a la altura  del final de la prenda, la tomé desde abajo y  con su ayuda alzando los brazos empecé a tirar hacia arriba hasta despojarla de ella.

Sus senos apuntaban hacia mí, firmes, erotizados bajo la tela del corpiño semi-transparente, sensual y delicado, de color marfil.

Su mirada elocuente me guió hacia ellos, como suplicando me deshiciera de él.

Tomé coraje dejando de lado la timidez y se lo desprendí con cuidado.

El contacto de mis dedos con su piel suave me embriagó en un mar de  enigmáticas sensaciones…

Exponiendo sus pezones erguidos frente a mis ojos no pude menos que copiar sus pasos y llevar mi boca hacia ellos.

Suave y tímidamente pasé mi lengua por sus pechos, se sentían duros, pero no tanto como cuando mi lengua comenzó a jugar con ellos. No puedo transmitir lo que sentí en ese momento, simplificando la sensación diré que fue “genial”.

Guille me indujo hacia el sillón que teníamos a la derecha  frente a nosotras. Me senté  en él esperando que ella haga lo mismo, ¡pero no! se quedó parada frente a mí, era la anfitriona, y se manejaba  con la libertad que la situación ameritaba.

Se arrodilló y deslizó sus manos estirando sus brazos por los laterales de  mis piernas hasta alcanzar  la tira  de la tanguita, la tomó con fuerza y arrastró de ella hacia abajo, a la vez que Yo soliviaba mi cuerpo para que pudiera sacarla por completo.

Levantó la tanga hasta su nariz y olio inhalando con intensidad  con los ojos cerrado como si eso fuera a preservar el olor en su memoria.

Metió la mano en mi entrepierna y ejerciendo algo de presión las hizo abrir hasta donde la mini lo permitía.

Ya la postura de ella enfrente de mí daba morbo por sí sola, pero mucho más excitante fue sentir sus manos arrastrándolas por mis muslos, hasta alcanzar mi vagina. Una vez allí comenzó a jugar con los dedos separando los  labios de mi conchita mojada,  los movía hacia arriba y hacia abajo rozando a su paso el clítoris, (mmmm me acuerdo aquellas sensaciones y me vuelvo a humedecer).

A esta altura nos ambas estábamos a full, por mi parte me estaba dejando llevar por la calentura, ya nada me importaba,  sólo me interesaba gozar de ese momento. Y  para demostrarlo yo  misma me quite la mini, quedándome totalmente desnuda.

Guille  seguía allí abajo, arrodillada en  el piso contemplando mi sexo sin quitarme la vista ni un segundo.

De pronto introdujo  su cara hasta quedar pegada a mi cavidad vaginal. Desde arriba monitoreaba una vista fabulosa “única”,  su cabeza en mi entrepierna y su rojiza cabellera cayendo por su espalda desnuda, su piel dorada por el sol de  las tardes de terraza.

¡No podía tener mejor panorama!

Se me hace difícil trasmitirles aquella sensación que tuve al momento que ella metió su lengua en mi  vagina, un estremecimiento que me recorrió  de pies a cabeza,  a la vez que mis pezones también reaccionaron por ello.

Guille comenzó a jugar con su lengua  lamiendo la parte inferior de mi vagina, primero lo hizo recorriendo los labios mayores, luego continuó por los labios menores  separándolos entre sí, los lamía de manera tal que parecía querérselos devorar,  era tan excitante que no podía mantener mi cuerpo estable, me sacudía con cada uno de sus movimientos, despegando mi cola del sillón.

Mis jugos no se hicieron esperar, me sentía chorrear, estaba a punto de tener el tercer orgasmo de lo que iba de la noche cuando su lengua alcanzó  las paredes internas  de mi vagina,  no me pude contener, apoye mis manos en su cabeza aferrándome a ella como queriendo dominar sus lengüeteos,  mientras mi cuerpo convulsionado se sumergía en un abismo de incesantes espasmos, ella no dejaba de naufragar, cosechando a su paso todo lo que fluía de mi interior.

(Nunca antes nadie me había hecho acabar tan intensamente como esa primera vez con La Colo.)

-  mmm ¡Que rico acabaste mi vida!  Tu néctar estaba  apetitoso, me tomé hasta la última gota que me regalaste – mientras lo decía salía de mi entrepierna en busca de mi boca, fue el beso más sabroso de todos los que nos habíamos dado hasta entonces.

Había llegado “mi momento”  estaba a punto de probar por primera vez una vagina. La curiosidad y excitación me tenían impaciente, el miedo de que mi inexperiencia pudiera truncar la velada me apabullaban.

Pero Guille con una simple sonrisa adivinando mis pensamientos me preguntó:

-  ¿me deseas? ¿tenés ganas de comprobar lo mojadita que la tengo por vos? –

- ¡obvio cielo! Pero compréndeme, me da “cosita”–

- ¡mi vida! ¡Que linda que sos! relájate y disfruta de este momento, solo eso, ¿ok? -

“Por sus 32 años imagino que  por su cama han pasado muchas otras chicas como yo:

¡Inexpertas!

Y  estoy convencida que para ella debe ser “un juego” sumamente magnifico, le debe de dar “esa”  cuota de lujuria extra.”

Ella seguía parada semidesnuda delante de mí, alcé el mentón y mirando hacia arriba busqué sus ojos, “esa mirada que atraviesa el alma”, esa que tanto me gusta.  Guille me observaba  pasándose la lengua por sus labios, ummm verla era “excitante”. De pronto con sus manos se tomó uno de sus pechos y me lo llevó hasta  mi boca.

- Cómemela  – (se dio cuenta que debía ser ella misma quién diera ese primer paso).

A esa altura había dejado la timidez de lado, acaricie sus brazos, su abdomen, mientras  le rodeaba  con mi lengua el pezón, se lo empecé a lamer hasta sentir que se endurecía en mi boca, mientras le masajeaba la otra,  para luego hacer  exactamente  lo mismo que con el otro pecho.

Súper  excitada pero más segura de mí misma  la bese. Sin mencionar palabra desabroché  el pantalón y se lo bajé, dejaba su tanga traslucir  la humedad de su sexo, le pasé un dedo por sobre su prenda intima hundiendo la tela en su cavidad vaginal y a modo de sarcasmo le pregunte:

-  ¿esto es por mí? –

- ¡sí! Pendejita es por y para vos-.

Terminé  de sacarle los pantalones rozando casi como sin querer sus nalgas, al hacerlo pude percatarme de su piel erizándose al mínimo contacto con la mía.

Levantó sus pies y se los quito por completo,  se quedó tan solo con la bombachita puesta. Su rostro se veía extasiado, casi desdibujado por el frenesí de lo que acontecería.

De repente buscó  mi mano y tirando de ella me separó del sillón, llevándome hasta la habitación. Nos subimos a la cama y se me  tiró encima. Me comenzó a dar besos por todo el cuerpo, arrancó besando y lamiendo mis pies (esto último me excitó sobre manera) luego subió besando las piernas, al llegar a los muslos sentí un estremecimiento  que me hizo erizar por completo.  Continuo avanzando hasta la pelvis, y con su lengua lamia  una de mis zonas más erógenas, humedeciendo mi piel al pasar a medida que ascendía  suspendiendo mi cuerpo en el aire dejándole saber mi goce.

Prosiguió  dando besos por mi panza y ombligo, y como una estrella fugaz pasó por mis senos succionándolos al pasar, embriagándome de lujuria para luego escalar  hasta el  cuello donde se alojó  el tiempo suficiente para enardecer por completo y  así, ya con la timidez de lado arremetí sobre su tanga hasta despojarla de ella.

Guille viró sobre mí induciendo su vagina a merced de mi boca. Mi excitación estaba a punto de eclipsar, pero igual me tomé el tiempo necesario para disfrutar al máximo de ese primer contacto íntimo.

Me  apoyé sutilmente sobre su pelvis e inhalé el olor que desprendía  su sexo,  mmm  ¡que rico! “lo disfruté”  recordaré su perfume por la eternidad.

Cuando sentí su boca y su lengua estimulando mi vagina hundí mi cara en la suya, estaba terriblemente “empapaba”, su sabor era más bien dulzón, agradable y  excitante, muy por el contrario de lo que Yo me imaginaba que sería.

Al cabo de unos minutos y  luego de unos cuantos lameteos por fuera y por  dentro, puse mi lengua rígida y comencé a jugar con ella en un  “mete  y saque” constante, a la vez que con un dedo estimulaba en círculos su clítoris. Creo que por mi inexperiencia no lo hice tan mal, porque su cuerpo se estremecía de forma descontrolada,  repercutiendo en cada una de sus extremidades.

Producto del terrible orgasmo que  fui capaz de generarle y al compas de aquellos movimientos lujuriosos  lanzaba  gemidos insospechados, entregándome  su néctar que no dude en devorar con pasión como una experta lesbiana.

- Milagros, no te imaginaba haciéndolo tan bien, realmente me sorprendiste –

- pierde cuidado, tampoco yo me reconozco, me alegra saber que no te defraudé, tenía miedo de no saberlo hacer -

- sinceramente Mili y no te agrandes con lo que te voy a decir, pero estuviste fantástica –

Luego de los halagos me sentí plena, haber gozado con ella, y haberla hecho gozar, fue una experiencia “sublime”.

Nos acomodamos en la cama apoyándonos en la almohada y mirándonos fascinadas deliciosamente nos comenzamos  a besar con todo el sabor del néctar de la otra, entremezclándose dentro de nuestras bocas.

Tantos besos de lengua y tantos manoseos no pudimos no menos que volver a calentarnos.

Guille volvió a tomar la iniciativa comenzando a jugar en mis senos con su boca, el clima se fue calentando y nos volvimos a entregar por completo, solo que esta vez no acabamos en la boca de la otra.

Para mi sorpresa fue exquisitamente inesperado.

Montándose encima de mí despegó mis piernas con sus manos hasta dejarlas separadas entre sí, luego apoyó su cuerpo moviéndose  para un lado y para otro buscando con exactitud el roce  de nuestros clítoris,  conjuntamente con sus manos alcanzaba mis pezones y los retorcía  provocándome un “dolor” placentero, en cambio yo con mis manos presionaba su bonito trasero  cooperando para que la fricción resultara más intensa, en cambio ella era quién tenía el mando de la situación, la comodidad de estar arriba le permitía dominar el frotamiento a su antojo provocando una excitación  extra.

Fue una experiencia inmejorable, percibir ambos clítoris totalmente endurecidos y expuestos agitándose entre sí  es un placer  “inigualable”  difícil de explicar y de comprender, solo lo pueden apreciar aquellas que lo hayan experimentado.

No sé si fue por lo novedoso ¡ó qué! Pero “ese” fue indudablemente el mejor orgasmo de mi vida.

En ese instante se tumbó a mi lado, extasiada, cobijándose en mí apoyó su cabeza sobre mi pecho pudiendo  advertir el descenso  de los latidos de su corazón todavía agitado. Una extraña sensación me embriagó, siendo yo aún una pendeja me sentí capaz de poder contenerla,  viendo  a Guille tan grande (físicamente y de edad) acurrucada sobre mi pequeño cuerpo me dio la impresión de que buscaba algo más que pasar un buen rato, cerré los ojos  y dejé fluir  aquellas imágenes sueltas que comenzaban a rondar por mi mente como una película de futuras situaciones  en la que nos tenía como protagonistas  principales de la historia.

El silencio de la madrugada era absoluto, sólo nuestra respiración y algunos suspiros eran testigo de nuestra primera ¿noche de amor?  Mientras yo  acariciaba su cabeza y jugaba con sus rulos, ella pasaba sutilmente sus dedos por mi abdomen, dibujando imaginariamente ¡vaya a saber qué!

Al despertar por la mañana me encontré sola, Guille ya no estaba, me vestía cuando escuché ruidos que provenían de la cocina, fui caminando en puntitas de pies, me aparecí descalza y en tanga.

- ¡hola bebe! ¿Cómo amaneciste? – (recibiéndome con una gran sonrisa)

- ¡súper bien! –

Puso en mi mano un vaso de jugo de naranja y simultáneamente me estampó un beso intenso, haciendo mi cuerpo vibrar.

Vestía un conjunto verde manzana de short y musculosa,  femenina y sensual como pocas, el cabello mojado semirecogido  despejando su rostro, estaba simplemente  hermosa.
Le pedí permiso para darme una ducha ligera mientras ella terminaba de preparar el desayuno.

Al regresar me esperaba sentada en la mesa mientras chequeaba  el correo electrónico en la notebook.
Me sentí muy cómoda a su lado tanto que hasta el día de hoy no he vuelto a dormir en mi cama.

Hasta hace unos días atrás podía decir que estaba segura de mi heterosexualidad, pero todo cambió desde que la conocí a ella, mi vecina del 4to “b”.


Pido disculpas por no haber publicado antes esta última parte,  en verdad no había podido terminarlo, anduve muy complicada con mi vida personal y no me quedaba tiempo para sentarme a escribir.

Espero que  lo hayan disfrutado, sepan que a mí me gustó mucho escribir este  relato desde la primera oración hasta la última.

Muchos me hacen llegar  por otros medios que no saben como comentar acá, bueno, ahí va la explicación.

Al pie de cada RELATO a la derecha  dice:  DEJAR COMENTARIO , al clikear allí aparece la pagina donde les permitirá dejarlo.

Prometo  actualizar más seguido el blog, tengo muchas cosas para contarles.

Besos y abrazos para todos. Gracias por pasar a las 12oo personas por día que visitan  este blog.

 

QUERÉS VER CHICAS IRRESISTIBLES? FOTOS CASERAS, DESNUDOS ESPECTACULARES Septiembre 19, 2009

Archivado en: Autosatisfacción, Chat online, Masturbación — Martina @ 7:51 pm

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o cómo esta otra?

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y porqué no ésta preciosura?

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Mi vecina del 4to “b” (5ta parte) Septiembre 18, 2009

Yo seguía allí, inmutable, aunque tengo que admitir  que  sentí un cierto “cosquilleo” que me embriagó por completo.

De pronto me sorprendió su accionar… extrajo   un hielo  del vaso  que luego  llevó hasta su boca,  lo pasó por sobre  los labios  haciendo  un gesto  elocuente, mientras me miraba  incitándome  hizo lo propio con la punta de la lengua.

¿Buscaba calentarme?

Si era eso lo consiguió.

Luego se sacó el hielo de la boca  y lo llevó hasta la mía.

Presagiaba   lo que estaba a punto de acontecer…

En  ese preciso instante  me di cuenta que deseaba  concluir con aquella fantasía que me venía desvelando cada noche desde que la conocí.

-  ¿Ahora vos?- me dijo;  y sin dejarme reaccionar  me apoyó el hielo  ya prácticamente devastado por el calor, mojándome  el  mentón, y  chorreando hasta  mi escote que seguramente iba a ser absorbido  por mi piel acalorada. Pero Guille fue más rápida que el mismísimo calor de mi cuerpo  y se zambulló en el canal de mis pechos.  Con su lengua atrevida lambiéndome  recogió  el fruto del deshielo, generándome  un estremecimiento difícil de expresar en palabras.

En un arrebato inesperado  subió por mi cuello  sin dejar de hacerme  sentir su lengua en ningún momento, escaló hasta mi boca y “me la comió”  en un profundo  y terrible beso apasionado,  que no pude menos que corresponderle con lujuria.

Al abrir los ojos observe a mi alrededor, y constate que  cada cual hacía la suya sin importarles  en lo más mínimo lo que hacia el resto.  En ese momento  sentí  como si  estuviéramos tan  solo “ella y yo”, mientras su mano  se escurría bajo la remera  logrando alcanzar mis pechos, yo tímidamente acariciaba su brazo.

Mientras una  marcha  remixada  sonaba al mejor estilo “punchi punchi”  la colo estiraba  su brazo libre metiendo mano sin prejuicios en mi entrepierna (que rico) separando la tanguita de mi piel, con sus dedos  se  deslizó  alcanzando mi cavidad vaginal.

- ¡Que mojadita estás, bebe!  Mmmm Desearía  meterme de cabeza  en tu sexo,  abrirte los labios con mi lengua, empaparme de tus jugos y beberme cada gota que derrames –

Mis manos se aferraron al tapiz de los sillones mientras  me auto-mordía nerviosa el labio inferior al escuchar  sus  calientes y prometedoras palabras.

De repente mi cuerpo se estremeció de placer al sentir  sus dedos  escurridizos  profundizando en mi ser…

Le pedí que se detuviese…

- pará Guille, no sigas, porque me vas a hacer acabar –

- mmmmmm

¡Qué rico bebe!

¡Eso quiero! ¿No te diste cuenta? Quiero hacerte mía esta noche.

Acaba sobre mi mano porfa, quiero probar el sabor de tu miel –

Imposible no satisfacerla.  Sus dedos  penetraban  impetuosos en mi vagina,  rozando  y estimulando el  clítoris  que a esa altura asomaba por completo de su capuchón.

Sin parar de gemir por lo bajo (disimulando) con una ligera fricción   me arrancó   un orgasmo “interminable”   traté de aminorarlos  en  su  boca, con la ayuda de sus besos.

Como era de imaginar acabé de forma bestial  chorreando  su mano por completo.

-¡Huy mi amor! que rico acabaste, ¡me volves loca!-

Mientras hablaba  retiraba su mano de mi entrepierna y como previamente había anticipado lamio  uno a uno sus dedos saboreando mi néctar.

Desesperada  buscó mi boca y nos  entregamos en otro beso desenfrenado.   Dejándome  todo  el  sabor de mi sexo  en ella.

- Vámonos  Mili! no aguanto más…  –

Continuará…

 

Mi vecina del 4to “b” (4ta parte) Septiembre 14, 2009

Me miró a los ojos y me dijo:

- ¿esperas a alguien esta noche? -

- ¡no! a nadie -

- entonces ¿qué te parece si cenamos juntas?

En mi departamento, cocino yo–

- dale, ¡copado! yo llevo helado, ¿te gusta? -

- me encanta, mis preferidos son; dulce de leche y americana–

-¡buenísimo!-

- Una pregunta por si acaso…

No vaya a ser que no te guste lo que voy a cocinar

¿Te gusta el pollo? –

- si -

- Marchando unas  supremas rellenas de jamón  y queso  con puré  de papa ja ja , te vas a chupar los dedos, ya verás jaja  ¡que fe me tengo! ¿Viste?-

- ¡Sí veo! que suerte que te guste, a mi no me gusta ni un poco –

- bueno, me voy yendo así me pongo a preparar todo, te espero –

Me dio un beso fugaz en la mejilla y se marchó.

Yo me fui a la habitación, a vestirme.

La pregunta del millón, ¿Qué me pongo?

Revolví  todo el placar, no dejé un cajón sin revisar hasta que encontré una mini blanca  que hacía mucho no me ponía, busqué una remerita rayada estilo marinero  en escote V, y resuelto el problema.

Me terminé de secar  aunque prácticamente  se había evaporado casi en su totalidad por el calor del  cuerpo, me hidraté la piel con una crema a base de aceite de almendras y me puse el  conjuntito de brodery  blanco, y me fui rumbo a la heladería.

Estaba casi tan nerviosa como aquel día  que  sabía que perdería  mi virginidad (a los 14 años) con Ariel de 16, mi primer novio.

Al regresar  con el helado ya en mi poder me fui directo a su departamento. Me recibió con una amplia sonrisa invitándome a pasar.

Sus muebles y la decoración de los ambientes  no podían ser mejores, halague su buen gusto así  como también  festejé el rico aroma que provenía de la cocina.

Guille  nuevamente ponderó mi figura y mi look “casual y divertido”, así lo denominó ella.

-  te ves estupenda con esa pollerita,  que daría Yo por volver a tener 19 añitos… -

- hablas como si fueras una vieja –

- ja ja  ya sé que no lo soy, pero cuando pasas los 30 “ves todo diferente”, ya entenderás cuando tengas mi edad ja ja – .

Mientras cenábamos no dejaba de mirarme ni de  sonreírme, se la notaba contenta con mi presencia.

Por suerte  los nervios en mí habían desaparecido. Yo notablemente  la estaba pasando muy  bien, me sentía cómoda.

Me contó algunas cosas de su vida,  anécdotas de su trabajo (azafata) y me reveló algunas intimidades de su ex pareja (Patricia) y aunque no conté nada de mí ex, hable bastante de mí, de mi familia, y de los motivos que me llevaron a mudarme.

Me llamó la atención que no tocara el tema de la terraza, sorpresivamente  no insistió  con eso, y dudé en ser Yo la que  sacara  la conversación, (en el fondo yo quería retomarlo), pero no me animé, soy demasiado tímida.

¿Para qué se preguntarán?

Bueno,  a ustedes no les puedo mentir.  Desde que la conocí  me he pasado buenos ratos pensando en ella, hay algo que me atrae, y no solo es por su notable belleza, hay algo más, un misterio que quiero  desvelar.

La verdad que tenía  muchas ganas de que esa mujer  madura, segura de sí misma me hiciera sentir cosquillitas en la panza, que despejara todas las dudas que había en mí.

Resultó ser muy buena cocinera, y fue una cena agradable, ¿pero lo mejor estaba por venir?

Cuando estábamos tomando el helado, ya casi terminando  me dice:

-  me gustaría invitarte  a un lugar “especial”, para que conozcas -

- ¿A dónde? – dije realmente sorprendida

- A la disco, a la que voy siempre, ¿vamos? –

- ¿Ahora? –

-¡SÍ! Ahora,  ¿no  te ánimas?

- sí, animarme sí, pero me tendría que ir a cambiar… -

-  Pero  sí así estás perfecta… -

-  Bueno, si  vos lo decís… -

- si bebe estás divina así -

Y poniéndose  en movimiento levantó los platos de la mesa,  y al volver de la cocina se apareció con una fresita, una de mis debilidades, (aparte de la cerveza), obvio, jeje

Estaba riquísima, bien helada.

Copa va copa viene no dejamos ni  una  gota en la botella.

Subimos a su auto (Peugeot 206) y luego de dar unos virajes por la city  estacionó frente a un llamativo cartel de luces de neón que decía “Fantasy”, la fachada era atractiva, (pintaba ser un buen lugar) nos bajamos y enfilamos hacia la entrada.

En la puerta la saludaron llamándola por su nombre,  evidenciando  que era asidua a la disco.

Quedé impactada por la amplitud del lugar, de afuera no parecía ser tan grande.  Me gustó mucho los diferentes desniveles de las pistas, así como también el sector  de los reservados.

Con  dificultad  por el gran  tumulto llegamos a la barra a pedirnos unos tragos.

Miro a mi izquierda y veo una pareja de gay besándose, giro sobre mi hombro para mirar a mi derecha y una pareja de chicas abrazadas esperaban ser atendidas en la barra. Recién ahí caí que estábamos en  un boliche de “homosexuales”.

Guille se dio cuenta por mi cara de asombro que  recién me había “avivado”, sonrió  y dijo:

-  éste es mi lugar preferido, espero que te sientas cómoda,  y que lo disfrutes  –

- estoy sorprendida, pero todo bien,  me gusta –

- me alegro. Vayamos a sentarnos a tomar la caipirinha  tranquilas.

Había parejas franeleando por todos lados.

Buscamos un lugar que no hubiese mucha gente  y encontramos uno en un rincón, bastante alejado del alboroto. Desde ahí yo observaba  “todo”.

El  alcohol empezada a surgir efecto en las personas, (y en mi también) se veían desinhibidos en su totalidad.

Guille me hablaba  pero  no recuerdo de qué, en eso la veo pararse e irse diciendo

- “ya vengo”-

yo estaba concentrada mirando a dos chicas más o menos de mi edad  que estaban en los reservados de enfrente. Se tocaban y besaban sin cesar,  estaba muy oscuro,  entre   movimientos difusos alcancé  a divisar  que  una de ellas  metió la cabeza en la entrepierna de la otra, corrió la tanga hacia un costado y empezó a comerle la conchita, ¡Dios! No podía creer lo que estaba viendo.

El calor se estaba apoderando de mí, la boca se me empezó  a secar y mi tanguita a humedecer.  Mmmmmm

Me estaba excitando viendo “ese” espectáculo.

Pensando que alguien se  pudiera percatar  de mi insistente observación voltee  hacia atrás en busca de miradas curiosas, pero para mi sorpresa no solo no las encontré sino que hallé más gente en situaciones parecidas. Al volverme a poner en posición la veo venir a Guille. No sé si era producto del alcohol que corría por mis venas o el morbo del ambiente,  ó ¿qué? Pero  la miré “distinto”,  ella contorneaba  sus caderas sensualmente  al andar como queriendo llamar la atención de quienes quedaban atrás, luciendo con orgullo su escultural figura.

Me entregó el trago en mano y aún estando de pie se inclino sobre mí  murmurándome al oído:

-  ¿te gusta lo que ves?-

Pensando que se refería a la pareja de chicas le respondí:

- no estoy acostumbrada a este tipo de lugares por eso me llama  la atención -

- pero yo te preguntaba por mí, no por las chicas “esas” (señalándolas). Vi  como  me estabas mirando cuando venía de la barra –

- ahhhhh ¡sí! Observaba lo bien que te calzan  esos pantalones (fue lo primero que se me ocurrió) –

-ahhhhh ¡era eso! –  exclamó  mientras en su rostro  se perfilaba ese par de hoyuelos en su mejillas.

Estoy casi segura  que no me creyó, ¡en fin! fue lo que me salió decir en ese momento.

Se sentó a mi lado pero muy  encima de mí, tanto que  nuestras  nalgas se rozaban…

CONTINUARÁ